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Entrevista a Elena Giral

Elena Giral es una arquitecta y urbanista española, especializada en refugios y asentamientos en emergencias y proyectos participativos con comunidades. Actualmente trabaja en el Departamento Europeo de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO), donde coordina la creación de la primera reserva europea de refugios de emergencia en el marco del programa rescEU. 

 

Entrevista

¿Cómo surge en tu caso como opción profesional convertirse en trabajador humanitario?

Recuerdo con mucha claridad el impacto que tuvo en mí el Tsunami de Banda Aceh en 2004. Yo no había ni siquiera empezado la carrera de Arquitectura, pero muy rápidamente empecé a preguntarme qué pasaba con los miles de personas que perdieron su hogar en cuestión de unas horas. Mi Proyecto Final de Carrera fue un centro para la recepción temporal de personas sin hogar y migrantes, así que tuve la oportunidad de profundizar en estos temas, y hacerme preguntas sobre temporalidad, trauma, pobreza, y muchas cosas más que poco tienen que ver (inicialmente) con los planteamientos habituales del clásico PFC.

Más adelante, cuando comencé a trabajar como arquitecta en un despacho tradicional, sentí una gran decepción. Había empezado a viajar bastante por mi cuenta, y a ver en muchos casos las terribles condiciones en las que aún viven millones de personas en el mundo (sin necesidad de irse tampoco muy lejos). Yo me preguntaba cómo era posible que siguiéramos construyendo promociones de viviendas innecesarias, al servicio de promotores inmobiliarios que lo único que buscan es lucrarse, cuando aún quedan tantísimas cosas por hacer en el mundo. Empecé a preguntarme como podía utilizar todas las habilidades y pensamiento crítico de un arquitecto, al servicio de lo que realmente importa, las personas.

 

Nuestras escuelas de arquitectura, al menos las españolas, no parecen preparadas para la formación de profesionales en cooperación. ¿Cuál es tu experiencia en este sentido?

Para mi otra gran decepción. Las escuelas españolas siguen ancladas en un pasado en el que lo único que cuenta es tratar de llegar a ser “lo más parecido a Le Corbusier” que sea posible. (o cualquier otro arquitecto de la vieja escuela, al que se debe, casi por ley, venerar). La formación de arquitecto es maravillosa, pero extremadamente rígida. No se da lugar a pensar en hacer otra cosa que no sea trabajar en un despacho, y a continuación abrir el tuyo propio. Y, sobre todo, se nos enseña que el objetivo es la arquitectura en si misma, y la ‘’gloria’’ que viene con tener una obra premiada o publicada. Pero (casi) nada se habla del impacto (real) que un buen proyecto de arquitectura o de urbanismo puede tener en la sociedad. Reacondicionar un espacio urbano creando lugares de encuentro para una comunidad, para que los niños jueguen, o para dar seguridad y visibilidad a las mujeres; por no hablar de dar una vivienda digna y segura a las personas que no la tienen. Esos son, en mi opinión, el tipo de proyectos que se deberían valorizar. No por su ‘’belleza estética’’ (que también la tienen) o por la exquisita elección de sus materiales, sino por el enorme impacto que tienen en mejorar la vida de mucha gente.

 

Como arquitecta, ¿qué tipo de enseñanzas echaste en falta al empezar a trabajar en este campo?

Clases de sociología y antropología, para empezar. Con el tiempo he empezado a comprender que, sin entender a las personas, sus necesidades y sus deseos, es imposible hacer arquitectura que funcione de verdad. Tendemos a imponer una preconcepción que, en muchos casos, nada tiene que ver con lo que una comunidad quiere.

También eché en falta clases en las que se explique cómo está el mundo. Por una parte, estudiando con claridad el nefasto impacto que la arquitectura puede tener: degradación o destrucción de ecosistemas, descompensación de mercados inmobiliarios... y, por otra parte, presentando con claridad que la forma en la que nosotros vivimos, y la forma en la que nuestras ciudades están planteadas no es, en absoluto, la norma.

La vivienda es una de las cosas más representativas de cada cultura, y la visión euro centrista que se nos explica no se aplica en absoluto a otros lugares del mundo. ¿Cómo es posible que haya más de mil millones de personas (si, mil millones, una de cada ocho en el mundo) sin una vivienda digna, o 100 Millones de personas desplazadas y en las escuelas de arquitectura nadie se plantee qué se puede hacer al respecto? (o al menos de forma estructural, no anecdótica)  

 

Podrías por favor, describirnos brevemente, ¿Qué es para ti, como arquitecta que trabaja en el sector humanitario, una situación de emergencia? ¿Cómo se identifican las necesidades más apremiantes? Para que el lector pueda entrar fácilmente en contexto.

Hay una gran diversidad de situaciones de emergencia que pueden estar provocadas por numerosas causas, tanto relacionadas con factores climáticos como con factores humanos, pero ambas suelen tener un impacto directo en el acceso a la vivienda de las personas. Centenares o miles de familias pueden, en el curso de unos minutos, ver sus viviendas completamente destruidas ya sea por algún tipo de desastre o por un bombardeo. También se dan casos en zonas de conflicto en las que las personas se ven obligadas simplemente a marcharse en un plazo de unos minutos, y abandonar todas sus pertenencias, las cuales en muchos casos representan el fruto de muchas generaciones de esfuerzos. Por último no hay que olvidar la proporción significativa de desplazados por la crisis climática, en aquellas zonas donde la sequía o climatología adversa ha destrozado cultivos, hasta el punto de hacer imposible la vida.

En el caso de una vivienda destruida, en muchas ocasiones las familias más vulnerables o con menos recursos deciden (o, no les queda más remedio que) permanecer en el lugar, viviendo entre escombros o en refugios improvisados. Esto supone un enorme riesgo tanto por el posible colapso de la vivienda como por un posible segundo impacto del desastre que inició el daño. Por supuesto, el impacto en todos los otros sectores como acceso a la alimentación, la educación o la salud es enorme.  En otras ocasiones, familias o comunidades enteras se ven obligadas a desplazarse, tanto dentro de su mismo país (los desplazados internos son el mayor número de desplazados mundiales) o a algún país, generalmente fronterizo.

Identificar las necesidades va mucho más allá de volver a poner un techo sobre las cabezas de los afectados. Entran en juego diversos factores psicológicos, el trauma vivido, en muchos casos la perdida de seres queridos, así de como toda posesión material, y a menudo sus medios de vida para generar ingresos. En una emergencia hay que pensar de forma multisectorial, hace falta alimentar, vestir, sanar… y volver lo antes posible a una cierta ‘’normalidad’’ y se debe pensar todo en conjunto.

 

Continuando con la contextualización, desde tu perspectiva profesional y personal con el bagaje que tienes ¿Cuáles son para ti las necesidades inmediatas a atender en una emergencia? ¿Y cómo lo haría un arquitecto y/o urbanista?

Como mencionaba, cubrir las necesidades inmediatas no es solo proporcionar un techo y una cama, es tratar de restablecer lo antes posible la vida de las personas. El arquitecto tiene que pensar por tanto de una forma global. Construir un refugio de emergencia debe favorecer que una comunidad se mantenga unida, e idealmente pueda retomar una cierta normalidad lo antes posible. Es muy importante que tan pronto como puedan (física y psicológicamente) las personas afectadas sean parte del proceso de toma de decisiones, pues esto favorece su reincorporación como parte activa de la sociedad, evitando convertirse en seres pasivos de la asistencia externa. Desde una perspectiva más urbana, es fundamental pensar de nuevo en la comunidad. Un refugio sólo no es suficiente. Las comunidades necesitan lugares para reunirse, de culto, de juego para los niños, y por supuesto acceso a la educación. Plantear la respuesta de emergencia por tanto requiere una comprensión profunda de las necesidades completas del día a día de una comunidad para poder, desde el ámbito construido, asegurarse de que la asistencia es lo más completa posible.

 

Actualmente se estima que se dan 3 desastres cada 2 días, con la predicción para 2030 de casi 2 desastres al día (Datos de UNDRR) Este incremento de las situaciones de emergencia en los últimos años y en consecuencia el desplazamiento de personas, en sus máximos en 2022 con más de 100 millones (ACNUR) cómo lo percibe desde su punto de vista ¿Cómo desde las escuelas de arquitectura y urbanismo deberíamos formar a los futuros arquitectos para afrontar estos retos? ¿Debería haber una especialidad o debería estar incluida en el grado?

No creo que absolutamente todos los arquitectos del mundo deban dedicarse al sector de las emergencias o del desarrollo, pero creo que todos deberían adquirir al menos una base de sensibilidad hacia el mismo. Vivimos en una sociedad globalizada en la que no podemos seguir ignorando que los problemas del mundo son problemas de todos. Creo que la formación de arquitecto debería abrirse a tratar estos temas de forma troncal y luego dar opciones a aquellos que quieran profundizar más. El mundo de la ayuda humanitaria y el de la cooperación funcionan de una forma muy distinta y requieren conocimientos adicionales en gestión de proyectos, financiación… Todo esto podría explicarse en asignaturas optativas que dieran una perspectiva clara a aquellos que quisieran dedicarse a este sector.

Creo que incluir ciertas nociones y conocimientos sobre el estado global de la vivienda, por ejemplo, tendría un impacto muy positivo incluso a la hora de proyectar incluso dentro de Europa. Creo que solamente si se comprende de verdad la complejidad de las crisis humanitarias y migratorias se puede uno aproximar a proyectar, por ejemplo, una vivienda social en un barrio europeo con altos índices de migración. Si no, estaremos imponiendo una preconcepción (probablemente errónea) y perdiendo una oportunidad enorme de tener un impacto positivo en la sociedad.

 

Se está constatando, que actualmente los desplazamientos no se producen sólo por desastres repentinos o conflictos armados. La complejidad de las causas también va en aumento, fuertemente marcados, entre otros, por el cambio climático ¿Crees que el enfoque de trabajo en dichos contextos puede ser homogéneo? O ¿Las propias singularidades exigen tratamientos distintos? ¿Cómo crees que desde la arquitectura y el urbanismo podríamos participar en la búsqueda de soluciones al desplazamiento?

Sin duda el cambio climático es una causa de desplazamientos masivos hoy en día, tanto por afectar a los medios de vida de las personas como por ser causante de la mayor frecuencia en los desastres. Por una parte, creo que es imposible pensar en soluciones únicas para problemas tan variados. Cada causa climatológica es distinta, el impacto en una determinada comunidad también, y por ultimo las necesidades y cultura de la misma. Por tanto, cuando se trata de aportar soluciones, cada ocasión requiere una atención especifica al contexto, y un trabajo conjunto con la comunidad. Aconsejar, guiar, acompañar o sugerir, pero nunca imponer, ese debería ser el rol de un arquitecto, y siempre pensando en construir algo con lo que la comunidad este mejor preparada cuando llegue la próxima emergencia.

Por otra parte, lo que se puede es trabajar en prevención. A la hora de plantear nuevos proyectos, hay que entender como el cambio climático va a afectar una determinada zona, y como podemos favorecer la resiliencia de una comunidad frente a las crisis que puedan llegar. Se puede trabajar en favorecer, por ejemplo, un buen drenaje urbano a base de suelos permeables en zonas dadas a inundaciones. Se puede trabajar con aprendizaje de mejores técnicas de construcción, o zonificación sin riesgos, en las zonas en las que las personas ejecutan sus propias viviendas, para evitar danos extremos en casos de, por ejemplo, un terremoto o un deslizamiento de tierras.

 

Continuando con la pregunta anterior, ¿Consideras que el enfoque tradicional que hemos visto en las ONG y otros actores humanitarios en los últimos años sigue siendo válido? ¿Los valores de neutralidad, imparcialidad, humanidad e independencia siguen vigentes? O ¿Entiendes que el impulso y participación política son necesarios?

Creo que el sector humanitario está cambiando mucho y es importante que lo siga haciendo. Cada vez se entiende más la necesidad de contar con la participación local a todos los niveles, así como tener perfiles especializados y técnicos entre los profesionales del sector. En ese aspecto creo que los arquitectos pueden tener un rol muy importante a jugar a la hora de plantear una respuesta adecuada en emergencias, siempre y cuando estos se familiaricen en profundidad con las particularidades del sector humanitario. Por su parte, la política debería favorecer la colaboración internacional entre países y organizaciones.

 

Como ya se mencionó anteriormente, no hay una solución única ni un enfoque homogéneo a la respuesta ante situaciones de emergencia. Sabemos que existe una diferencia enorme entre los desplazamientos producidos por situaciones estructurales como sequías recurrentes, falta de empleo o formación y los resultantes de una emergencia ¿Crees que es posible trabajar en las soluciones “in situ” que permitan fijar población y evitar desplazamiento?

En la medida de lo posible, lo prioritario debe ser tratar de facilitar que las personas puedan permanecer en su lugar de residencia. (siempre y cuando no suponga un riesgo frente a un nuevo desastre, por ejemplo). Pero como comentaba anteriormente, proveer a las personas de una vivienda no es suficiente, y un buen proyecto debe ir acompañado de un acceso a medios de vida, oportunidades de educación y crecimiento de la comunidad. El arquitecto no puede por tanto concentrarse solo en proporcionar una ‘’casa’’ ignorando todo el resto de factores, sino que se debe meter dentro de un organismo mucho más complejo, que atiende a diversas necesidades que van mucho más allá de lo constructivo.

 

La financiación dedicada a la Reducción de Riesgos de Desastre (DRR) es, actualmente, muy reducida (UNDRR) ¿Cómo se podrían materializar dichas soluciones si los donantes no prestan atención a la prevención y mitigación de las emergencias? ¿Conoce algún proyecto de éxito en este ámbito?

Cada vez se presta más atención y se pone el acento en prevención, reducción y preparación. Sin embargo, es un proceso largo de transición, ya que con unos fondos limitados no se puede materialmente poner todo en proyectos de prevención, sin tener fondos reservados para la respuesta inmediata. Lo que es importante, es que los proyectos de respuesta inmediata y de reconstrucción si tengan en cuenta el futuro más allá de la inmediatez, y presenten desde el primer momento estrategias de respuesta que integren la preparación y reducción de riesgos futuros. La Comisión Europea invierte más de 75 Millones de Euros anualmente en financiar proyectos de prevención y preparación ante desastres trabajando, por ejemplo, con comunidades en Bangladesh para estar preparadas y reaccionar a tiempo antes de las inundaciones del monzón, aconsejando a autoridades en Filipinas para trabajar con las comunidades más desfavorecidas y afectadas, financiando sistemas de monitoreo y nuevas tecnologías, como drones o sistemas de satélite para evaluar daños, o fortalecer la capacidad de responder a las temporadas de huracanes en el Caribe.

 

¿Cómo valorarías proyectos como la gran muralla verde del Sahel (Green Wall)? ¿En ellos puede estar la solución para miles de personas que viven en situación de precariedad?

Creo que este tipo de macro soluciones están cargadas de simbolismo y pueden en efecto tener un impacto positivo. Sin embargo, creo que la solución pasa por un cambio sistémico, por el cual se incluyan en todos los proyectos soluciones con un impacto positivo en el medio ambiente y que traten de reestablecer ecosistemas y prevenir problemas relacionados con la sobre construcción (inundaciones por falta de permeabilidad, recalentamiento y efectos isla de calor, falta de biodiversidad...)

 

¿Desde tu experiencia profesional dirías que las personas que han tenido que abandonar su hogar consideran el retorno como una opción realista y viable? ¿Conoces casos de éxito de retorno tras una emergencia? ¿Cuáles son los mayores retos?

No es algo que se pueda generalizar. La relación de cada persona y cada comunidad depende del contexto. Aunque las personas deseen regresar, en muchos casos esto no es una opción viable si su hogar se encuentra en una zona de conflicto, por ejemplo. Como decíamos antes, en algunos casos las personas deciden sin embargo permanecer o volver a su hogar, incluso en condiciones muy desfavorables o de alto riesgo. Por eso es muy importante trabajar para favorecer la reconstrucción y rehabilitación, pero también con otros muchos factores que favorezcan el restablecimiento económico y social de la zona, favorecer el acceso a medios de vida, etc.

 

¿Cómo desde la arquitectura y el urbanismo podemos aportar en dichas zonas de retorno para la reconstrucción y reintegración de la población? ¿Crees que es posible crear las condiciones adecuadas para la creación de sentimiento de comunidad en situaciones dramáticas?

Lo más importante es trabajar con la comunidad desde el principio, involucrando a la población y permitiendo que se apropien del proyecto. La arquitectura y el urbanismo juegan un papel fundamental a la hora de crear entornos que favorezcan las interacciones, especialmente en el espacio público. Esto puede jugar un rol significativo en favorecer una comunidad más fuerte y resiliente, que pueda rehacerse después de un evento traumático y prepararse mejor para futuras situaciones adversas. Que las personas sientan que tienen un papel principal en su propia recuperación es uno de los factores más importantes para fortalecer a la comunidad y no perpetuar el rol de “víctima”.  

 

En el reciente debate de la Fundación Foster, en el que participaste, surgió el tema de los alojamientos temporales, semipermanentes/transicionales o permanentes, y en su evolución temporal ¿Crees que es posible llegar desde soluciones de emergencia a alcanzar la definición de viviendas duraderas?

Sin duda es posible, pero esto no pasa por una solución única. En una primera instancia casi siempre se utilizan (o hasta cierto punto) materiales o soluciones estandarizadas, que se tienen en stocks o reservas de emergencia. Idealmente, hay un planteamiento inicial que ya tiene como objetivo el siguiente paso, y una vez que se alcanza este mismo (por ejemplo, una vivienda temporal o transitoria), se esta ya pensando en el siguiente. Si se trabaja desde las técnicas constructivas, lo ideal es pensar en materiales que mas adelante se puedan reutilizar o se les pueda dar otro uso, y en formas constructivas que puedan ampliarse fácilmente. Y como ya hemos dejado claro anteriormente, lo fundamental es trabajar de forma global, en el restablecimiento de muchos sectores. Si la familia afectada consigue de nuevo generar ingresos, es mucho más probable que puedan invertir en mejoras a medio y largo plazo.

Para esto también es muy importante una buena coordinación entre los diferentes actores que aportan apoyo y financiación. Existen mecanismos, como el Mecanismo Europeo de Protección Civil, para el cual yo trabajo, así como un gran número de ONG y agencias de la ONU o la Federación de la Cruz Roja, que aportan respuesta de emergencia muy inmediata. Mas adelante, algunos de estos actores y otros nuevos, destinan fondos a la transición y la reconstrucción. Otros actores, trabajan en desarrollo y mejoras a largo plazo, con proyectos mucho más amplios. Y luego existen partidas presupuestarias exclusivamente focalizadas a la reducción de riesgos y la prevención. En general, se trata, dentro de la gran complejidad de todos estos proyectos, de hacerlo de una forma coordinada y coherente. De nuevo, si se involucra suficientemente a la comunidad y a las autoridades locales, las posibilidades de tener un hilo conductor fuerte a lo largo de todo el ‘’ciclo de respuesta’’ son mucho mayores.

 

Desde la perspectiva del evento de la Fundación Foster en el mes de junio en Madrid ¿Crees que las edificaciones estandarizadas pueden ser la solución? ¿Cuáles consideras que son las ventajas de dicha estandarización? ¿Y las desventajas?

En la mayoría de las emergencias, los números son muy grandes en los primeros días u horas, es por eso por lo que un refugio ‘’estandarizado’’, listo para enviar y montar en tan solo unas horas tiene muchas ventajas. Sin embargo, los números decrecen según las personas evacuadas pueden regresar a sus viviendas si estas son declaradas seguras (en caso de por ejemplo un terremoto, o una inundación transitoria). A partir de ese momento, y con una cantidad menor de afectados, es más fácil acercarse a soluciones adaptadas al contexto.

Una respuesta estandarizada tiene una gran ventaja debido a su rapidez, pero debería, en mi opinión, optarse por soluciones lo más flexibles posible. Si dentro de un mismo país las soluciones constructivas y necesidades de adaptación al clima son ya muy significativas, no es posible tratar de tener una solución estándar para el mundo entero. Además, como ya hemos comentado, cuanto más poder de decisión tenga la comunidad, mucho mejor será la aceptación del proyecto. Es por tanto, que las soluciones estandarizadas deberían proponerse como respuesta rápida inicial “base” que después pueda idealmente modificarse y reaprovecharse, al menos, durante la fase de transición. Por último, hay que pensar en la efectividad del dinero invertido. El costo de una solución tecnológica manufacturada en Europa y transportada hasta el otro lado del mundo puede ser el de una vivienda para 30 años en ciertos países. Siempre hay que gestionar un equilibrio muy complejo entre poder dar apoyo a muchas personas, pero que este sea de calidad, pero a la vez no invirtiendo una cantidad de dinero desmesurada en algo que no es duradero. Ahí reside la gran complicación de las operaciones de emergencia.

 

Como el arquitecto Shigeru Ban mencionaba en el debate de la Fundación Foster, ¿consideras que soluciones de autoconstrucción podrían suponer oportunidades reales de empleo? ¿Y de creación de capacidades?

Efectivamente, trabajar desde la construcción a través de las comunidades afectadas puede tener un impacto muy positivo en las mismas. Por una parte, se generan oportunidades de aprendizaje, por ejemplo, de nuevas y mejoradas técnicas constructivas. Las familias pueden también generar ingresos siendo ellas mismas las que reciben el salario de la mano de obra. Si se gestiona de forma adecuada, este tipo de proyectos pueden generar beneficios muy a largo plazo, y de nuevo, hacer que las personas se sientan útiles e involucradas en su propio futuro y no solo actores pasivos de la respuesta de emergencia. 

 

Muchísimas gracias, Elena, por tu tiempo, ha sido un placer escucharte. Por último, nos gustaría si pudieras compartir un mensaje para esos arquitectos jóvenes o estudiantes de arquitectura que quisieran dedicarse a una labor social ¿Qué les dirías?

Mi primer consejo seria que traten de aprender lo más posible de otros sectores, y particularmente del de las emergencias. En Arquitectura se nos enseña a ser bastante gregarios y relacionarnos casi exclusivamente con gente del gremio. Invitaría a los estudiantes a relacionarse e involucrarse con causas que les saquen del despacho tradicional. Existen infinitas organizaciones a nivel local que acogen a voluntarios. Por supuesto, si existe la posibilidad, los animaría a marcharse con alguna ONG que trabaje en países en desarrollo para colaborar con ellos, y no necesariamente ‘’dibujando proyectos’’ sino algo mucho más en contacto directo con la comunidad.  Charlar en primera persona con alguien que ha tenido que huir de su país ya sea por una guerra o un desastre puede aportar mucho al entendimiento de que podemos hacer como arquitectos para mejorar esto.

Y lo más importante, los animaría a no tener miedo de hacerse preguntas y de salirse del molde del “arquitecto tradicional”. Existen muchas otras formas de ser arquitecto y de hacer arquitectura, y muchas de ellas pueden tener un impacto mucho más grande en el mundo que ser portada de una u otra revista. A mí me llevo mucho tiempo reconciliarme con esa idea, y creo que es importante que todos nos demos cuenta de que, si el mundo está cambiando constantemente y a pasos agigantados, nuestra profesión debe hacerlo con él, si no quiere verse (si no lo está ya) avocada a la caducidad.

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Fernando Fernández Alonso. Arquitecto. Profesor Asociado de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid

Josep Mª Llop Torne. Arquitecto. Profesor en la Facultad de Geografía de la Universidad de Lleida

Llanos Masiá González, Arquitecta. Profesora Asociada de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid

Javier Ruiz Sánchez. Dr. Arquitecto. Profesor Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid

Edita: planur-e
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Traducción: planur-e
ISSN: 2340-8235
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