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Recuperación del Estero Salado (Guayaquil, Ecuador)

Repensar las Infraestructuras como paisajes

Pablo Ariel Engelman

1. Pensar la infraestructura como interfaz del paisaje

En transcurso de los últimos 30 años encontramos una gran cantidad de ciudades que trabajan en proceso de reconversión urbana [1], muchos de ellos relacionados a bordes costeros. Esto no es casual la revalorización, sobre todo paisajística, de estos espacios ha revertido un viejo paradigma que poblaba de equipamientos e industrias todos los bordes convirtiéndolos en espacios marginales en las ciudades, verdaderas espaldas negadas durante siglos. Así las cuencas urbanas otrora utilizadas principalmente para verter desechos, sanitarios e industriales se convierten en este periodo en nuevos usos, destacando sobre todo su valor paisajístico y un acercamiento (entendido como “clima de época”) al entorno natural. Esto no solo se debe a un cambio de paradigma, sino principalmente a un crecimiento de las ciudades, que sin duda nos obliga a reconsiderar estos espacios, anteriormente secundarios, como centrales. Nuevas estrategias que aparecen en diversas ciudades latinoamericanas como es el caso de Guayaquil, Santiago de Chile, San Pablo y Buenos Aires, ponen en relevancia estos territorios que pasan de una situación de olvido y precariedad a la de “oportunidad”. Esta nueva etiqueta en general avalada por el mercado pone en marcha una serie de operaciones de puesta en valor, que en algunos casos con mayor felicidad que en otros, re convierten su uso y generan nuevas dinámicas urbanas y económicas.

2. Diagnóstico

En este caso la ciudad de Guayaquil atraviesa un proceso de expansión territorial que sumado al desarrollo de nuevas infraestructuras de escala global [2] transformaran en los próximos 20 años el tejido actual urbano en una metrópolis. De una ciudad de pequeña escala que alojaba originalmente en el año 1900 unos 70.000 habitantes asentados en algo más de 420 hectáreas, actualmente en el área metropolitana residen alrededor de 2’800.000 personas ocupando unas 25.000 hct. lo cual deja manifiesto que en 100 años ha multiplicado su población unas 40 veces y su extensión, unas 60[3]. Los valores de las nuevas infraestructuras posicionarán a la ciudad de Guayaquil como un actor privilegiado en el mercado global, replicando en procesos de desarrollo interno que aportarán al crecimiento socioeconómico y urbanístico. Los niveles de contaminación ambiental son sumamente críticos: el Estero Salado, en el centro de la ciudad los niveles de “smog” y de contaminación acústica son altos, el río Guayas -al este - tiene un elevado nivel de contaminación y su cauce se reduce paulatinamente.  Hay pocas áreas verdes en la ciudad no permite una renovación mayor del aire [4].

Encontramos en una trama urbana muy extendida que, como abarca varios cantones[5], y donde se ubican grandes áreas vacantes intermedias, principalmente generadas por el perfil topográfico que soporta la ciudad, lo cual hace que las densidades urbanas hayan decrecido constantemente a partir de los años setenta, y que además encarece notablemente la dotación de servicios de infraestructura que han tenido que diseñarse y rediseñarse en múltiples ocasiones; un espacio urbano donde impera una marcada segregación residencial. Los circuitos viales principales han llegado a la saturación, sin permitir un flujo continuo de la circulación y la transportación pública y privada. “Más de la mitad del área urbana actual ha sido ocupada mediante tomas ilegales y un gran porcentaje de familias aún no logra formalizar la tenencia de la tierra. En la última década más que nada, la zona norte de Guayaquil ha experimentado un crecimiento explosivo al este y al oeste del río Daule. Las ciudadelas – barrios cerrados- actualmente más exclusivas de la ciudad, en la vía a Samborondón, están geográficamente a, más o menos, 500 metros –el ancho promedio del Río Daule– de ciudadelas de estratos sociales más populares como Sauces, Guayacanes y El Limonal” [6]. La diferencia más grande, desde el punto de vista de Planeamiento Urbano, es básicamente el mix del uso del suelo. En la gran mayoría de urbanizaciones en la vía a Samborondón, el uso del suelo es 100% homogéneo: vivienda. Mientras que en otras áreas de Guayaquil como Urdesa, La Alborada, La Garzota, El Centro el uso del suelo es exuberantemente diverso: vivienda, comercio, educación, recreación, servicios, ocio, turismo: una distribución más natural y orgánica de usos y actividades. En los años 80 se desarrolló el crecimiento hacia el oeste, por la vía a la costa, en donde la tipología de barrios privados se sucede uno tras otro intercalados por áreas de servicio o malls [7].

Existen grandes bolsones de contaminación crítica: El Estero Salado que desde las camaroneras en la costa hasta las industrias en las periferias del tejido vierten sus desechos, sumados a la gran cantidad de cañerías de desagües domiciliarios que nunca se adecuaron a la red; En el centro de la ciudad los niveles de “smog” y de contaminación acústica son altos; El río Guayas -al este - tiene un elevado nivel de contaminación y su cauce se reduce paulatinamente. Pese a que se desarrollaron en los últimos años grandes parques deportivos en las afueras, hay pocas áreas verdes en la ciudad lo que no permite una renovación mayor del aire. En la ciudad existe menos de un metro cuadrado de áreas verdes por habitante, según las propias estimaciones de la Municipalidad de Guayaquil.

Figura 1. Topología – Perfiles Topobatimétricos – Descargas Conductos AALL - Tramo B
Figura 1. Topología – Perfiles Topobatimétricos – Descargas Conductos AALL - Tramo B

La compleja topografía que soporta la desordenada trama urbana también manifiesta inconvenientes, debido a la compleja circulación vial aumentando considerablemente las emisiones de carbono a la atmósfera respecto a otras ciudades con estructuras viales más ordenadas.

Por otro lado, la densidad extendida en el territorio, ya que, por cuestiones sísmicas, no hay mucho desarrollo de edificios en altura sumado a el complejo mantenimiento de las áreas verdes debido a las inclemencias climáticas, produce una cultura urbana de grandes superficies de impermeabilización, aumentando la temperatura global de la ciudad e impidiendo el escurrimiento natural del agua.

Estos procesos urbanos identitarios que deben integrarse al nuevo desarrollo, comprendiendo las situaciones del casco histórico y el crecimiento posterior del tejido urbano. La relación con la topografía y el borde costero, tanto del Río Daule como el Estero salado son fundamentales a la hora de identificar el carácter urbanístico de Guayaquil. Se evalúan también los casaos modelo del Malecón 2000, el proceso de Regeneración Urbana y Parques Lineales. Asimismo, se pone en valor los procesos ambientales y de esparcimiento que se vienen realizando por la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil, fundamentalmente la valoración ambiental de la Isla Santay y la ponderación de los bordes costeros.

En el caso particular de la cuenca del Estero Salado, la primera operación que se busca es la de revertir la contaminación existente, generada en gran caso por el vertido de conexiones domiciliarias. Para ello se realizó un primer paso que determinó un relevamiento de toda la cuenca en donde se determinaron las principales áreas de actuación, a partir de allí un programa de reconectado sanitario y un control de las industrias permitió la reducción drástica de los vertidos. Luego con el objeto de aumentar artificialmente la Re aireación del estero salado, se proyectaron en el segmento estaciones de Re aireación. Las SEPAS de acuerdo con sus siglas en inglés (sidestream elevated pool aeración) es uno de los sistemas de aireación más eficientes en términos de cantidad de oxígeno por volumen de agua (kwh/kgo2). En el estero salado el caudal líquido fluvial durante condiciones normales es relativamente bajo y su profundidad va en aumento hacia aguas abajo (influenciado por las mareas ) lo que hace que las velocidades correspondientes sean también muy bajas, lo cual está asociado a una muy pequeña capacidad natural de Re aireación.

De esta forma el proyecto y diseño de las Plantas de Oxigenación, pensado originalmente como una pieza estructural, adopta una visión más integradora del paisaje existente, presentándose como una oportunidad para reconvertir áreas de relación entre la ciudad y la costa del estero salado. Estas estaciones consisten en captar una fracción del caudal total del río, elevarla y hacerla caer por una cascada constituida por una serie de vertederos y cuencos de disipación que provocan la oxigenación del agua captada por turbulencia y contacto de la lámina vertiente por el aire circundan. Las unidades se plantean entonces como puntos de referencia de un sistema costero entendido como un corredor ambiental que debe integrarse a un sistema paisajístico lineal con el objetivo de poner en valor el espacio público a la vera del estero salado, siempre en relación con la escala urbana existente y/o proyectada en su entorno.

Cada planta de oxigenación, debido a sus características técnicas propias (diferencias de altura y sistemas de saltos) presenta la posibilidad de generar espacios de alta calidad paisajística que, por un lado, permitían el uso de la costa como espacio recreativo y, por el otro se presenten como manifestación tangible e instrumentos sociales y educativos que den cuenta sobre las transformaciones en la calidad del agua y los recursos medioambientales. Así las unidades planteadas completan el contexto urbano existente, ponderando, la accesibilidad, el correcto funcionamiento de servicio, la optimización del espacio de uso y mantenimiento requerido, el cumplimiento de las normativas vigentes y una materialización coherente a las técnicas constructivas.

3. Mirar desde el paisaje

Los espacios preferentemente desarrollados en la ciudad de Guayaquil, responden a las necesidades urbanas y políticas, por encima de las necesidades paisajísticas y ambientales.  Específicamente las operaciones de bordes fluviales, tanto en el río guayas como en el estero, son malecones o costaneras duras, pensadas como expansiones urbanas, proponiendo además programas de entretenimiento y comerciales. El carácter turístico y la idea de ciudad como imagen publicitaria artificial, sumada a una adoración social por culturas foráneas a promovido una marcada identidad de malecones y expansiones costeras. Esta decisión “estética” manifiesta una fuerte impermeabilización del suelo que se contrarresta con algunos parterres con abundante vegetación, sin embargo, pierden el beneficio del agua constante y pasan a generar un sistema de verdes que acompaña una escenografía artificial.

Figura 2. Modelo hidrodinámico empleado (Resultados Ajuste Tiempo Seco)
Figura 2. Modelo hidrodinámico empleado (Resultados Ajuste Tiempo Seco)

Guayaquil cuenta con dos estaciones una seca, y una humedad, lo cual sumado a las altas temperaturas impacta directamente sobre la vegetación, requiriendo que durante la estación seca el riego sea constante. Hoy la ciudad cuenta con un costoso sistema artificial de regado que manifiesta un proceso forzado de artificialización de los espacios verdes. En este sentido las cuencas se convierten en oportunidades naturales en donde la Flora y Fauna natural se pueden recuperar en servicio de la ciudad, mejorando condiciones de uso en las temporadas cálidas y dotando al tejido de áreas de expansión acordes y sostenibles. En tal sentido la propuesta desarrollada invierte entonces la lógica, ya la infraestructura no se piensa como extensión de la ciudad sino se desarrolla como una interfaz [11] con el paisaje.

4. El límite del paisaje

En la actualidad la convivencia entre espacio público urbano, espacio público verde y paisaje natural se encuentra totalmente yuxtapuesta, sin límites promoviendo la utilización inadecuada de la sirga. El crecimiento irregular de la mancha urbana y las complejas relaciones de dominio de los terrenos [12] ha permitido que las construcciones avancen sobre los márgenes del estero.  Esta situación requiere que los espacios físicos designados a estas nuevas infraestructuras sean administrados de una forma racional, encontrando los vacíos de tejido que permitan, no solo el funcionamiento correcto de las SEPAS, sino también una expansión lógica que permita por un lado un buffer [13] lógico con los programas existentes en el contexto urbano.

Por otro lado para garantizar el funcionamiento hidráulico de las mismas se deben ubicar las zonas con menos probabilidad de generación de aerosoles evitando las corrientes de alta verticidad y velocidad de flujo líquido garantizando que los muestreos realizados y los análisis de laboratorio respectivos confirmen la ausencia o la no presencia significativa de los índices biológicos en las zonas de mayor generación de aerosoles (captados por filtros muestreadores), lo cual constituye un indicio de que el impacto de la sepa en sus alrededores vía aerosoles sería desestimable. Otro factor determinante para determinar la relación de la infraestructura con su contexto fue la ley de protección de manglares (ley forestal) [14], por la cual un relevamiento estratégico de las especias en protección, tanto en la flora como en la fauna arrojó datos precisos e ineludibles que condicionaron cada una de las implantaciones.

Estos datos obligaron a desarrollar un máster plan estratégico que determine la ubicación de cada una de estas unidades, comprendiendo estas áreas integradas a la ciudad, pero cuidando que el manejo hidráulico, tanto de la cuenca global como de cada unidad sea sustentable y su impacto ambiental sea mínimo.

Figura 3. Esquema Masterplan con tramos A y B y SEPAS piloto
Figura 3. Esquema Masterplan con tramos A y B y SEPAS piloto

5. Infraestructura como interfaz del paisaje

Poder coordinar la ejecución de piezas de infraestructura (viales, hidráulicas, de comunicación, transporte, etc.) con los planes o proyectos urbanísticos, permite un mejor desarrollo e integración de los mismos a la estructura urbana existente. Evitando en muchos casos el rechazo por parte de ciertos sectores afectados, minimizando y en general aprovechando como oportunidad ciertos aspectos negativos que producen las grandes obras de infraestructura en el entorno inmediato y principalmente en su relación con la escala humana.

Asociado a esto también es importante potenciar el contenido pedagógico de las obras enfatizando su uso en función de los problemas urbanos que resuelve. Un buen planteo ambiental puede muchas veces despertar el interés de los pobladores por preservar mucho más el área.  Esto se da respetando la coherencia con el medio físico que lo rodea, ponderando su valor y respetando las condiciones naturales del ambiente, encontrando materiales, formas y relaciones óptimas para el desarrollo de la obra. Es fundamental en estos proyectos combinar políticas urbanas propuestas por la ciudad o municipio, potenciando el uso de espacios residuales de las obras de infraestructura para usos recreativos o nuevos programas urbanos como parques lineales, frentes costeros, ciclovías, estaciones de gimnasia, espacios de sombras, áreas de feria, etc.

Esta mirada lleva a evitar espacios residuales, potenciales puntos ciegos o zonas oscuras de rápida degradación y que favorecen ciertos usos contrarios a los esperados. Por otro lado, también aportan un factor de apropiación por parte de la comunidad vecina que potencia y libera de tensiones a la hora de proyectar y construir obras de gran envergadura.

Las nuevas infraestructuras representarán una gran oportunidad al convertirse en puntos de referencia de un sistema costero entendido como un corredor ambiental que debe integrarse a un sistema paisajístico lineal con el objetivo de poner en valor el espacio público costero, siempre en relación con la escala urbana existente y/o proyectada en su entorno.

Se propone en consecuencia un sistema de desarrollo del borde costero que aproveche la generación de nuevas infraestructuras para crear espacios de alta calidad paisajística, que en algunos casos pueden también convertirse en expansiones urbanas y nuevo espacio público. Las Estaciones de Aireación SEPA componen un sistema de parques para el tratamiento del agua, la mitigación de conflictos ambientales, y restauración de la naturaleza que funcionan interconectados por el curso del estero y con características específicas según el potencial de la localización.

Dentro del corredor ambiental este sistema de estaciones de aireación y áreas verdes, acentúan el carácter de la cuenca y son hitos representativos de la gestión y control de la costa. En cada localización la integración del sistema depende del diseño de los componentes, tanto del manejo del agua como de otros elementos con menor protagonismo como senderos, pequeñas plazas, juegos, esquinas, canchas deportivas, alamedas etc. que vinculan y estructuran una gramática del espacio público. Todos los elementos colaboran entre sí para construir identidad en espacios cotidianos con apropiación pública.

Las unidades diseñadas como estaciones de aireación que colaboran con el desarrollo local, la inclusión de programas sociales, la mitigación de impactos, y la restauración de la reproducción de la biodiversidad.  Los programas incorporados responden a las lógicas territoriales y ambientales de las localizaciones, promoviendo los procesos de fortalecimiento cultural y social que suceden a escala local.

Figura 4. Planimetría de SEPA piloto (QUIS QUIS)
Figura 4. Planimetría de SEPA piloto (QUIS QUIS)

6. Criterios de implementación

El diseño e implantación de las unidades de aireación responde principalmente a 3 criterios de sostenibilidad y cuidado del ambiente, que son en definitiva los que deben ser abordados para el diseño del entorno inmediato: Cuidado del medio ambiente y las especies autóctonas, Huella de Carbono y Biodiversidad y Manejo de las variables Bioclimáticas.

1) Cuidado del medio ambiente: en tal sentido, las unidades tratan de generar el menor impacto ambiental posible, entendiendo claro que son piezas de ingeniería que requieren un desarrollo importante.  El primer criterio fue ubicarlas en función al área designada según los expertos, en el área donde menos impacto genere, evitando alterar la vegetación y las especies arbóreas existentes. La unidad rodea un manglar (especie en protección) existente y propone el traslado de una serie de palmas, para integrarlas al proyecto.

2) Huella de Carbono y Biodiversidad: en la misma sintonía que el punto 1, entendemos que el manejo del volumen de tierra extraído para implantar la cascada, debe ser reubicado en el área, evitando así su traslado y la consecuente huella de carbono que ello produce. Los mismo son utilizados para generar taludes naturales que funcionan de acceso a los miradores propuestos.

3) Manejo de las Variables Bioclimáticas: La ubicación de los muros contenedores responde a las viduales, la accesibilidad al predio y el asoleamiento, manteniendo las variables bioclimáticas existentes. La cascada se desfasa de la línea de costa y regenera el talud natural para que la fauna existente mantenga las mismas características de borde que en la actualidad. Los bordes superiores de los taludes se ensanchan en el remate impidiendo que dichas especies puedan treparse y acceder a la cascada, sufriendo lesiones. También el revestimiento de piedra permite introducir un material autóctono que reviste los tabiques permitiendo mayor coherencia del nuevo elemento con el hábitat existente.

Más allá de destacar estas cuestiones las unidades desarrollan su carácter sustentable y ya indican direcciones y accesibilidades hacia todo el entorno, permitiendo generar un parque a partir de estas líneas virtuales. En tal sentido, como manifestamos, el diseño del parque debe, respetar y promover estos 3 parámetros, utilizando herramientas paisajísticas y arquitectónicas similares. Los movimientos de tierra deben ser contenidos con tabiques generando nuevas visuales e integrándose a la topografía original. Los caminos y accesos deben respetar las direcciones planteadas por la pieza, que ofrece un área de parque hacia las instalaciones deportivas y un acceso más relacionado al mantenimiento hacia el lado del puente. Consideramos el mirador superior y el mirador inferior de la cascada como puntos de atracción, los cuales deberán ser tenidos en cuenta en el diseño de los corredores del parque. Finalmente entendemos que toda la propuesta debe evitar que los elementos infraestructurales y las piezas de ingeniería queden desintegradas y expuestas, disminuyendo el impacto de estos y promoviendo su integración arquitectónica con el paisaje.

Figura 5. SEPA Modelo (Quis Quis) Vista Parque
Figura 5. SEPA Modelo (Quis Quis) Vista Parque
Figura 6. SEPA Modelo (Quis Quis) Vista Estero
Figura 6. SEPA Modelo (Quis Quis) Vista Estero

 

 

Créditos del trabajo de recuperación de la cuenca del Estero Salado en Guayaquil, Ecuador

Autores: Ur. Arq. Pablo Engelman (En! Arquitectura), Ing. Fernando Pérez Ayala, Arq. Camila Pérez de la Torre (JVP Consultores). Asesores: JVP Consultores (Ingeniería Civil e Hidráulica), Ecopraxis Ecuador (Biodiversidad y Ambiente), Ministerio de Ambiente y Espacio Público, Guayaquil, Ecuador (Normativa), Fundación Malecón 2000 (Espacio Público)

Notas

 [1] La renovación urbana (también llamada regeneración urbana en el Reino Unido, revitalización urbana en los Estados Unidos) es un programa de reurbanización de la tierra en las ciudades, a menudo donde hay decadencia urbana . Los intentos modernos de renovación comenzaron a fines del siglo XIX en las naciones desarrolladas, y experimentaron una fase intensa a fines de la década de 1940 bajo la rúbrica de la reconstrucción. El proceso ha tenido un gran impacto en muchos paisajes urbanos y ha jugado un papel importante en la historia y la demografía de ciudades de todo el mundo. La renovación urbana implica la reubicación de negocios, la demolición de estructuras, la reubicación de personas y el uso de dominio eminente (compra de propiedad por el gobierno para fines públicos) como un instrumento legal para tomar propiedad privada para proyectos de desarrollo iniciados por la ciudad. Este proceso también se lleva a cabo en áreas rurales, conocido como renovación de pueblos, aunque puede no ser exactamente el mismo en la práctica.

[2] En la Actualidad dos grandes proyectos se están desarrollando en la ciudad de Guayaquil, el nuevo aeropuerto Daular y el puerto de aguas profundas de Posorja. Ambas infraestructuras de gran porte son el punto máximo de una serie de operaciones urbanas que tienen su punto de inicio en el Malecón 2000 e incluyen carreteras, túneles, puentes y nuevo parque lineales entre otras.

[3] Datos extraídos de la muy ilustre municipalidad de Guayaquil, Ecuador, aproximaciones sobre proyecciones de la población tanto del INEC, como del Municipio de Guayaquil

[4] Datos extraídos de la muy ilustre municipalidad de Guayaquil, Ecuador

[5] Los cantones en el Ecuador son las divisiones administrativas de segundo nivel de Ecuador. La República del Ecuador está dividida en 24 provincias que a su vez están divididas en 221 cantones. Los cantones a su vez están subdivididos en parroquias, las que se clasifican entre urbanas y rurales. A continuación la lista de cantones por provincia.

[6] Guayaquil una y múltiple: las crisis urbanas y la ciudadanía en ciernes Milton Rojas Mosquera* julio 2000

[7] Un centro comercial (también conocido en inglés como shopping mall o shopping center) es una construcción que consta de uno o varios edificios, por lo general de gran tamaño, que albergan servicios, locales y oficinas comerciales aglutinados en un espacio determinado concentrando mayor cantidad de clientes potenciales dentro del recinto.

[8] Datos provistos por la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil.

[9] Población Activa

[10] Guayaquil una y múltiple: las crisis urbanas y la ciudadanía en ciernes Milton Rojas Mosquera, Julio 2000.

[11] Del ingl. interface 'superficie de contacto'.

[12] 1. f. Conexión o frontera común entre dos aparatos o sistemas independientes.

[13] El significado original de la palabra inglesa buffer remite a la amortiguación, y su carácter flexible se mantiene en su acepción urbana

[14] http://www.ambiente.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2012/09/ley-forestal.pdf

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