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Diseñar lo vasto. Un Plan Maestro para Laguna Carén (Santiago de Chile)

 

Pilar Barba + Francisco Allard + Fernando Bravo

1. Antecedentes

Figura 1. Plano de emplazamiento del predio Carén en el valle de Santiago
Figura 1. Plano de emplazamiento del predio Carén en el valle de Santiago

Carén es un predio de 1.022 hectáreas ubicado en la Comuna de Pudahuel, a orillas de la ruta 68, la autopista que une Santiago y el puerto de Valparaíso. Está a 20 kilómetros del centro de la ciudad y próximo al aeropuerto internacional, ofreciendo condiciones inigualables para su desarrollo (Figuras 1-2). Esta zona es parte de uno de los 34 hotspot de biodiversidad mundial, posee el segundo mayor cuerpo de agua de la región, la Laguna Carén (Figura 3), rodeada de un paisaje con amplias perspectivas, en el que predomina una sabana de acacia caven (Figura 4). La cercanía a la cordillera de la costa (al poniente) actúa como un biombo climático y ayuda a encausar los vientos que ventilan el valle del río Mapocho, jugando de este modo, un rol importante en la descontaminación de Santiago (1). Desde el punto de vista normativo, el predio está fuera de los límites urbanos, pero en un área de expansión, lo que plantea la dificultad de trabajar en un contexto que está en proceso de cambio, rodeado de tres Proyectos de Desarrollo Urbano Condicionado (2) (PDUC) que se estima, atraerán a más de 160.000 nuevos habitantes a la zona (Figura 2). Esto significa que lo que hoy es campo, recibirá viviendas, equipamiento de educación, salud y comercio, además de una importante red de transporte.

Este terreno fue cedido por el estado chileno a la Universidad de Chile en 1994 para construir allí un parque científico tecnológico, un parque público y una ciudad universitaria. Tras más de 20 años de proyectos frustrados, los autores reciben el encargo de proponer un proyecto académico y un plan maestro para este vasto territorio.

Figura 2. Plano de emplazamiento del predio Laguna Carén, respecto a la ciudad de Santiago, vías principales y las características más relevantes del sitio. Se muestra el terreno de Laguna Carén, rodeado de los proyectos de desarrollo Condicionado (PDUC) de Urbania, Ciudad de Los Valles y Enea, junto a Lomas de Lo Aguirre (existente) y la ubicación del aeropuerto internacional.
Figura 2. Plano de emplazamiento del predio Laguna Carén, respecto a la ciudad de Santiago, vías principales y las características más relevantes del sitio. Se muestra el terreno de Laguna Carén, rodeado de los proyectos de desarrollo Condicionado (PDUC) de Urbania, Ciudad de Los Valles y Enea, junto a Lomas de Lo Aguirre (existente) y la ubicación del aeropuerto internacional.
Figura 3. Vista panorámica estival sabana de acacia caven
Figura 3. Vista panorámica estival sabana de acacia caven
Figura 4. Vista panorámica de la Laguna Carén.
Figura 4. Vista panorámica de la Laguna Carén.

2. Contexto

Sabemos que, desde la década de 2000, la población urbana es mayoritaria a nivel global. En el caso de Chile, el 89,9% de sus habitantes vive en ciudades (3), un claro ejemplo de lo que, Manuel Castells describió en su prefacio sobre ciudades sostenibles, al señalar:

Nuestro planeta azul se está convirtiendo rápidamente en un mundo predominantemente urbano. Probablemente, mientras lees este libro, estaremos cruzando el umbral del 50% de población urbana (...). Las fuerzas detrás de este proceso de urbanización acelerada parecen ser irreversibles. (2002, p. ix)

El rápido ritmo de la urbanización ha tenido en Chile, como en el resto de Latinoamérica, consecuencias negativas tales como, la segregación espacial y social, los riesgos naturales y la carencia de áreas verdes (Romero et al, 2009); en una conflictiva relación entre los ecosistemas y el entorno construido. El concepto de desarrollo sostenible se propone actualmente como una respuesta, sin embargo, la crisis medioambiental demuestra que es insuficiente (Marcuse, 1998) y que es necesario plantear un “verdadero punto de inflexión ecológico” (Reimer, 2010) que nos permita pensar estratégicamente el futuro de las ciudades y del territorio que las alberga.

Este punto de inflexión ha hecho surgir nuevas teorías y prácticas profesionales en la planificación urbana. La búsqueda una nueva racionalidad para entender y actuar sobre el territorio han reposicionado al paisaje como un dispositivo teórico eficaz, y a los paisajistas como profesionales competentes en este ámbito, ya que su campo de actuación ha estado históricamente en la interfaz entre la arquitectura y las ciencias naturales. Desde principios de la década de 2000 el discurso sobre el paisaje ha tomado forma a ambos lados del Atlántico. En Norteamérica en una versión más “territorial” y en Europa con un mayor énfasis en la experiencia estética, especialmente en Francia, donde se ha abogado por la recuperación del paisaje como un bien cultural. Más allá de las diferencias, nos parece relevante el llamado que hace Charles Waldheim al proponer “un realineamiento disciplinario en el que el paisaje sustituye al papel histórico de la arquitectura como elemento básico de la forma urbana" (4) (Waldheim, 2016:13).

La situación crítica medioambiental puede verse así, como una oportunidad para innovar, superando las soluciones convencionales de arquitectura sustentable, que han legitimado la carencia de valores estéticos a través de soluciones tecnocráticas y muchas veces, aparentemente ecológicas.

3. Lo vasto y los parques 

Los parques antiguos fueron grandes, muchos de ellos, los históricos, evolucionaron a partir de cotos de caza de la realeza que se abrieron al público, otros, nacieron como artefactos urbanos para remediar el hacinamiento y las condiciones insalubres de la ciudad industrial, una ciudad donde todavía el suelo era un bien abundante y de bajo costo, que permitía, capturar algo de esa naturaleza perdida dentro de la urbe.

En la ciudad actual, el terreno es un bien escaso, un “atractor” de intereses diversos, irremediablemente sometido a la presión de los agentes inmobiliarios. Actuar hoy sobre lo vasto e intentar destinar una gran porción del territorio al bien público exige nuevas competencias profesionales que nos permitan comprender, conciliar y coordinar un enjambre de intereses divergentes, divisiones administrativas (y políticas), condiciones ambientales, regulaciones y variables económicas.

El tamaño, es un problema, y tiene consecuencias prácticas y disciplinares, pero incluso antes de eso, es un desafío para la imaginación. Pensar en 1.022 hectáreas (2.525 acres), o decir más de 10 millones de metros cuadrados es difícil de representar en la mente. Podemos hacerlo comparándolo con la superficie de algunas comunas de la ciudad, también con estados pequeños como el Principado de Mónaco (202 hectáreas), que cabe 5 veces en Carén, o el Distrito Centro de Madrid (523 hectáreas) que tiene casi la mitad del tamaño de Carén. Como se observa en la Figura 5, también el sitio es un poco más pequeño que la ciudad Universitaria de Madrid (1.425 ha); más extenso que el Campus Universitario de la UNAM (de 730 ha), y casi nueve veces más grande que el campus de la Universidad de Oregón (de 119 ha), el mismo que inspiró a Christopher Alexander en “Urbanismo y Participación”. Si se confronta con utopías, la Ville Radieuse de Le Corbusier, triplica el área que estudiamos con sus tres millones de habitantes. Grandes parques como el Central Park (341 ha), el Birkenhead (91,5 ha), La Villette (55 ha), El Parque de La Courneuve (417 ha), o el primer parque público chileno, la Quinta Normal (de 135 ha originalmente, reducidas a 36 en la actualidad) caben varias veces en el terreno.

Figura 5. Comparación del tamaño relativo del predio Carén.
Figura 5. Comparación del tamaño relativo del predio Carén.

El tamaño estaba en la mente de Olmsted cuando usó la palabra "parque" para el diseño del Central Park en 1870, al señalar que se trataba de una gran porción de tierra diferente de la ciudad “para que el público disfrutara del paisaje rural, diferenciándolo de una plaza pública, un jardín público o una rambla, adecuados sólo para los placeres más urbanizados” (5) (Olmsted & Kimball, 1928:3).

Su idea estaba influenciada por Andrew Jackson Downing, quien sugirió que quinientos acres (202 ha) era el área mínima que debía reservarse para los futuros parques (Downing, 1851:346).

Cien años más tarde, Jane Jacob consideraría que justamente el tamaño, lo grande, como un problema. En

“Vida y Muerte de las grandes ciudades” nos advierte que los grandes parques son especialmente vulnerables y llama a los diseñadores a hacerse responsables de sus consecuencias.

En la introducción del libro Large Parks, “especulando sobre el tamaño” (speculating on size), Julia Czerniak no se resiste a la asociación de lo grande con el manifiesto de Rem Koolhaas, “Bigness or the problem of Large” (1995) que, si bien se refiere a lo grande en la arquitectura, podemos hacer el ejercicio de trasladar sus polémicos teoremas a nuestro problema en el ámbito del paisaje. Koolhaas piensa que la grandeza “instiga el régimen de complejidad que moviliza toda la inteligencia de la arquitectura y sus campos relacionados” (1995:497). Acusa de que no tenemos una teoría de lo grande, que no sabemos qué hacer con lo vasto, no sabemos cómo ni cuándo usarlo, no sabemos cómo planearlo. Por lo mismo, lo grande es un dominio teórico que tiene el “potencial de resucitar lo real, reinventar lo real colectivamente” (1995:510). Podemos imaginar a Koolhaas preguntándonos ¿cuál es el programa ideológico que se oculta tras la idea, aparentemente inocente de un parque? o si ¿puede el parque resolverse y controlarse con un solo gesto de diseño e incluir una multitud de posibles acontecimientos en un solo receptáculo [en un gran objeto]? con el riesgo, siempre presente, de actuar como el “creador de Frankenstein” (1995:509), juntando piezas sobre el territorio. Lo vasto deroga las certezas y anula los axiomas que nos han dado seguridad en el actuar, incluyendo la incertidumbre como materia de proyecto.

La certeza que sí tenemos, es que grandes cantidades de tierra son realmente necesarias para producir los efectos con la naturaleza, recuperar el horizonte, organizar distintas escenas, comprometer la gestión adaptativa, diseñar un sistema natural y ser económicamente sostenible, es decir, ser lo suficientemente grande como para incluir los recursos y actividades que permitan la construcción y mantención del parque (Czerniak, 2007:23).

Tras lo que hemos expuesto, podemos preguntarnos ¿qué son hoy los grandes parques? Catalizadores sociales, agentes ecológicos, lugares para las utopías, lugares donde podemos experimentar y entender nuevas posibilidades para el futuro ¿o todas las alternativas anteriores?

Podemos dar fe de que lo vasto implica una cantidad considerable de energía, visión, compromiso e innovación no solo de parte de los arquitectos, sino también, de políticos, gestores, científicos y del público al que sirven; solo el esfuerzo conjunto hace posible hoy pensar en un gran parque.

4. Problemas perversos 

Los problemas de diseño y especialmente los proyectos territoriales de gran escala podrían calificarse, parafraseando a Horst Rittel (1973) como “problemas perversos” (6). Si repasamos las propiedades de estos problemas perversos, podríamos decir que en el diseño de un parque de 1.000 hectáreas en la periferia de una ciudad (que es el que tenemos entre manos), nos encontramos con que efectivamente las partes interesadas tienen opiniones de mundo radicalmente diferentes y marcos diferentes para entender el problema; que las limitaciones a las que está sometido el proyecto y los recursos necesarios para resolverlo cambian con el tiempo; que es fundamentalmente un caso singular, único, y puede ser explicado y resuelto de muchas maneras distintas que no implican soluciones del tipo "verdadero o falso" sino del tipo "mejor o peor"; que la solución depende de cómo se encuadre el problema y viceversa (es decir, la definición del problema depende de la solución) y estas soluciones, que no pueden ser descritas exhaustivamente, siempre tienen una serie de consecuencias que alteran el problema y requieren nuevas soluciones.

Es por ello, que para “domar” este problema, validar el plan maestro que presentaremos, y crear conocimiento de esta experiencia, es necesario hacer participar en el proyecto a las partes interesadas, convirtiéndolos en “verdaderos dueños del problema” como plantea Nigel Cross (2007:2). La participación ciudadana es entonces un factor clave del éxito de un proyecto de esta envergadura

5. La hipótesis de trabajo 

Paralelamente al diseño del Plan maestro, una de las integrantes del equipo, Pilar Barba, ha desarrollado su tesis de doctorado teniendo este proyecto como referente. La hipótesis de trabajo que orientó, tanto la tesis como el proyecto, plantea lo siguiente:

La arquitectura del paisaje representa una racionalidad multiescalar, que permite el desarrollo de métodos de análisis y estrategias operativas para la transformación del territorio desde un pensamiento ecológico, que integra los elementos naturales (bióticos y abióticos), sociales, culturales, estéticos y económicos. En esta racionalidad, el proyecto se convierte en un dispositivo dinámico en el tiempo, abierto y flexible, que incorpora la incertidumbre y la participación de múltiples actores. (Barba, 2019)

La tarea, en una dimensión más profunda, ha sido transformar nuestra propia racionalidad de arquitecto educados en los fragores de la posmodernidad latinoamericana, aquella marcada por las dictaduras y el advenimiento sin freno del neoliberalismo, por una racionalidad que hemos llamado multiescalar, que postulamos caracterizaría un pensamiento del diseño inspirado por el paisaje, donde el proyecto es un proceso abierto, transdisciplinario y dinámico, bajo estrategias y pautas que se despliegan en el tiempo.

6. Estrategias de diseño para grandes parques 

La complejidad de los grandes parques exige un enfoque de diseño basado en procesos. Las estrategias de diseño deben conciliar las variables ecológicas con el potencial estético y poético del sitio para construir lugares memorables, lugares social y culturalmente reconocibles. Como plantea Anita Berrizbeitia (2007), éste debería ser un objetivo y un valor fundamental para la disciplina, pese al énfasis en las cuestiones relacionadas con los aspectos ecológicos en la práctica reciente (2007:179). Para ello, la noción de lugar debe concebirse ampliamente, haciéndose cargo de la complejidad, incorporando la historia social y natural del lugar, los procesos ecológicos, los usos, las costumbres, la experiencia perceptual y la ciudad de la que somos parte. Para los grandes parques, el paisaje ha dejado de ser una escena inerte, para transformarse en un proceso históricamente contingente, en continuo estado de formación (2007:179). Más que un plan o diseño cerrado, parece ser más apropiado hablar de estrategias de diseño, que permitan distintas formas de organización, instaurando procesos dinámicos en el sitio. Algunos procesos serán abiertos, dejando la posibilidad de que acontecimientos inesperados se desplieguen, como también que el parque se vincule más allá de sus límites. Otros procesos serán cerrados, preservando los elementos característicos del lugar. La definición e interpretación de las unidades de paisaje serán el fundamento de las estrategias de diseño. Un trabajo creativo que implica descifrar “la superficie del terreno sobre la que se graba la memoria de sus transformaciones, [como]… mapa y en la crónica del lugar” (Marot, 2006:126), para descubrir el programa apropiado para el sitio en particular, involucrando así, la noción de lugar como espacio social.

Finalmente, el análisis y diseño multiescalar permiten transitar de lo vasto a lo íntimo, con la participación de todos los sentidos, para lograr la inscripción el cuerpo en el lugar.

7. El plan maestro 

Figura 6. Primer croquis del plan maestro.
Figura 6. Primer croquis del plan maestro.

En la primera etapa del proyecto se analizaron las relaciones espaciales de los diversos componentes del sistema territorial en sus múltiples escalas, que se materializa en una propuesta general, que busca depurar una estrategia de desarrollo del predio a escala local, basado en los procesos ecológicos y la construcción de una identidad paisajística (Figura 7). En este proceso, la caracterización del paisaje actúa como un vector, que cruza las capas de análisis a distintas escalas, permitiendo definir criterios de actuación a macro, meso y micro-escala, como también detectar las alternativas y dificultades que cada una de estas escalas representa. Se integran en el análisis las capas del pasado, del presente y del futuro del predio, incorporando las iniciativas futuras tanto a nivel regional como local. Se enfatizan dos temas presentes en el lugar: el agua y los riesgos socio-naturales, ambos temas de relevancia para la práctica actual, especialmente en Chile, un país periódicamente azotado por desastres naturales.

Figura 7. componentes del sitio y elaciones espaciales propuestas en el plan.   
Figura 7. componentes del sitio y elaciones espaciales propuestas en el plan.

La propuesta general consiste en la consolidación de un gran parque público para la región metropolitana de Santiago. Una suerte de gran laboratorio natural desde donde la Universidad de Chile propone un nuevo modo de relacionarse con la ciudadanía, la naturaleza y el conocimiento. Para ello, hemos propuesto vínculos más allá de los límites del sitio, conectando el proyecto con otros espacios y proyectos adyacentes, como también con el río Mapocho, reforzando el papel ecológico del parque como corredor de vida silvestre y como agente de integración de los fragmentos desarticulados de la ciudad de Santiago (Figuras 8-10).

El plan propone a través de intervenciones mínimas y de la creación de un vacío central, estructurar un proceso abierto y flexible en el tiempo.

A medida que este sitio se incorpore a los planes de expansión de la ciudad, se integrará en redes de infraestructura urbana. Anticipándose a ello, se establecen patrones de circulación que cambian de escala para diferentes tipos de conexión, aquellos que conectarán con la ciudad y los que permanecerán internos al parque.

Figuras 8, 9 y 10 Matriz Ambiental (izquierda), Matriz programática (centro) y Matriz vial (derecha).      
Figuras 8, 9 y 10 Matriz Ambiental (izquierda), Matriz programática (centro) y Matriz vial (derecha).
Figura 11. Imagen objetivo del Plan Maestro.
Figura 11. Imagen objetivo del Plan Maestro.
Figura 12. Plan Maestro. Planta.
Figura 12. Plan Maestro. Planta.

Podemos distinguir tres estrategias a distintas escalas, como las principales acciones de arquitectura del paisaje en el sitio (Figuras 11 y 12):

La primera acción consiste en definir un área central, una gran elipse que inscribe una zona de preservación (7) de 400 hectáreas (Figura 13). Esta zona está circunscrita por un anillo de protección formado por la plantación de más de 250.000 árboles nativos, que en sus 7 kilómetros de circunferencia contendrá paseos, ciclovías, miradores panorámicos, una ruta botánica, étnica y geológica, un centro de información ambiental, un lugar de avistamiento de aves y servicios. La forma, sigue el trazado de las vías existentes hacia el sur del predio y las prolonga, de modo tal, que abraza los cursos de agua presentes en el sitio y une los dos cerros, que son los puntos de mayor biodiversidad del predio y también los lugares desde los cuales se tienen las mejores vistas del valle.

El gran vacío central y la pradera, además de constituirse en lugares de referencia y orientación, prestan una serie de servicios ambientales, entre los que se pueden mencionar la ventilación de la cuenca, al preservar la apertura al sureste desde donde provienen los vientos dominantes; la protección de la laguna y de sus afluentes; y la absorción de los excesos de lluvias estacionales que evitan las inundaciones en las zonas aledañas. La idea es que en este espacio se genere un proceso de sucesión natural que, a la larga, forme un ecosistema más diverso que el actual.

Figura 13. Imagen objetivo del vacio central.
Figura 13. Imagen objetivo del vacio central.

La proximidad al aeropuerto permitirá además que esta figura sea distinguible desde las naves, pudiendo constituirse en una suerte de logotipo del parque.

La segunda acción consiste en la consolidación de un parque público de 200 hectáreas, en los lugares que espontáneamente hoy se usan como zonas de paseo, de deportes náuticos y de pic-nic, y que, al no estar habilitadas, se encuentran muy deterioradas. El plan propone infraestructura de carácter recreativo, cultural y deportivo de uso ciudadano a nivel intercomunal y metropolitano (Figura 14).

Esta zona se extiende por el norte del predio, en una capa más exterior a lo largo del área de conservación, incluyendo la reforestación de los cerros Amapola y Puntilla Lo Vásquez, dos hitos importantes en tanto puntos de referencia desde donde observar el paisaje. Esta estrategia refuerza un corredor ecológico al interior del predio, vinculando elementos que sin el proyecto están fragmentados y por lo tanto fragilizados.

El parque público es el elemento principal de vinculación funcional y ecológica con otros proyectos que actualmente se desarrollan en la región, como son el proyecto 42K (8), que consiste en un corredor verde a lo largo del río Mapocho; y el proyecto Santiago Cerros Isla (9), iniciativa que busca mitigar el déficit de áreas verdes de la Región metropolitana a través de la reforestación de 26 cerros islas que la geomorfología del valle ha dispuesto, justamente donde más carencias existen (Figura 15). El cerro Amapola, es uno de los cerros isla, y es también una de las primeras áreas a intervenir.

Figura 14. Imagen objetivo del Parque público.
Figura 14. Imagen objetivo del Parque público.
Figura 15. El Plan Maestro a macroescala, vinculado con el proyecto 42K y los Cerros Isla.
Figura 15. El Plan Maestro a macroescala, vinculado con el proyecto 42K y los Cerros Isla.

La tercera acción está relacionada con la ubicación de los futuros edificios de la universidad. Hemos propuesto una operación de acupuntura que consiste en formar unidades ecológicas que hemos llamado “ecotonos de innovación” en la zona más antropizada del terreno, aquella con más daño en los suelos y que al mismo tiempo posee servicios de agua, alcantarillado y electricidad. En la práctica, significa concentrar el desarrollo en 400 hectáreas evitando la parcelación del terreno. Estos ecotonos se configuran como parches ambientales que albergan espacios públicos y edificios destinados a la investigación y la innovación (Figuras 16 y 17). Todos los proyectos académicos alojados en Carén deben contemplar actividades y lugares para la ciudadanía como también acciones de restauración ambiental. El parque se presenta también como un laboratorio para abordar riesgos socio-naturales tan frecuentes en Chile (terremotos, aluviones, inundaciones), con registro e investigación.

La tercera acción está relacionada con la ubicación de los futuros edificios de la universidad. Hemos pro-puesto una operación de acupuntura que consiste en formar unidades ecológicas que hemos llamado “ecotonos de innovación” en la zona más antropizada del terreno, aquella con más daño en los suelos y que al mismo tiempo posee servicios de agua, alcantarillado y electricidad. En la práctica, significa con-centrar el desarrollo en 400 hectáreas evitando la parcelación del terreno. Estos ecotonos se configuran como parches ambientales que albergan espacios públicos y edificios destinados a la investigación y la innovación (Figuras 16 y 17). Todos los proyectos académicos alojados en Carén deben contemplar acti-vidades y lugares para la ciudadanía como también acciones de restauración ambiental. El parque se presenta también como un laboratorio para abordar riesgos socio-naturales tan frecuentes en Chile (te-rremotos, aluviones, inundaciones), con registro e investigación.
Figura 16. Plan general con el programa.
Figura 17. Imagen objetivo zona de desarrollo de la universidad.
Figura 17. Imagen objetivo zona de desarrollo de la universidad.

Esta estrategia crea un ecotono, una franja de amortiguación respecto a los bordes sur y poniente, que además de ser las más dañadas, son también las más vulnerables a los cambios que se producirán a futuro. Se espera que en los próximos años se construyan 20.000 viviendas al poniente, que se desarrolle una zona logística hacia el sur y que la autopista se amplíe, expropiando una faja del terreno. 

Estas tres acciones son parte de la estrategia que ha dado lugar al plan que se desarrollará en el tiempo. Para ello ha sido fundamental estudiar los proyectos anteriores que fueron pensados para Carén, la historia, los mitos y ritos ancestrales asociados a este territorio y descifrar a partir de ellos la identidad del lugar y las imágenes que la comunidad tiene de él. Esto significa no sólo considerar a los habitantes actuales, sino también los del pasado y los que vendrán en el futuro.

Junto al Plan Maestro se ha construido también un guion, un relato compartido que pone en valor el paisaje y le da sentido. En esta narración se incorporan elementos a todas las escalas, allí, las partes se identifican y se nombran.

Figuras 18 y 19. Primera intervención: portal de acceso. Vistas diurna y nocturna.   
Figuras 18 y 19. Primera intervención: portal de acceso. Vistas diurna y nocturna.
Figura 20. Portal de acceso: vista aérea. Inaugurado en enero de 2018. https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/educacion/investigacion/presidenta-bachelet-inauguro-proyecto-academico-parque-laguna-caren-en/2018-01-09/183735.html

Figura 20. Portal de acceso: vista aérea. Inaugurado en enero de 2018.

https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/educacion/investigacion/presidenta-bachelet-inauguro-proyecto-academico-parque-laguna-caren-en/2018-01-09/183735.html

Figura 21. Áreas verdes del área metropolitana de Santiago, incluyendo Carén, como un gran parque público.
Figura 21. Áreas verdes del área metropolitana de Santiago, incluyendo Carén, como un gran parque público.

8. Discusión 

Diseñar a través del paisaje de Carén ha planteado los siguientes desafíos:

• Buscar la legibilidad del proyecto como un todo que permita la orientación, el recorrido y la contem-plación.

• Zonificar considerando las unidades de paisaje, que incluyen los aspectos ecológicos, estéticos, cul-turales y los usos grabados en el sitio. El programa surge de este ejercicio y no se impone como un prerrequisito. El programa debe ser pensado a partir del paisaje y sus objetivos. Los usos y su mag-nitud pueden fragmentar el sitio, así como condiciones de escala, de funcionamiento y seguridad in-compatibles. Cualquier programa que signifique la aparición de un volumen grande, cerrado y res-guardado, atentará contra la unidad. 

• Encontrar una alternativa a la subdivisión convencional, al loteo. La fragmentación habitual de los grandes paños para efectos administrativos o de gestión, tienen el riesgo de convertirse en muros, vallas y cierres, que destruyen la idea de unidad y continuidad.

• Evaluar continuamente la carga de uso propuesta, para no exceder la capacidad del sitio.

• Elegir especies vegetales nativas, adaptadas a la disponibilidad de recursos hídricos de la zona. Para ello se han recolectado semillas del lugar en los últimos tres años, las que han permitido cultivar es-pecies genéticamente adaptadas a la zona. La elección de especies debe cuidar no introducir aque-llas de características pirófilas, para evitar incendios. 

• Reforestar en etapas para no estresar las napas subterráneas y afectar de ese modo la disponibili-dad de agua.

• Buscar una estética apropiada. La arquitectura debe ser de calidad, sin competir con el paisaje. El parque no se puede convertir en un muestrario de arquitecturas de moda. 

• Asegurar que gestión ecológica adaptativa propuesta en el plan maestro permee las actividades y la gestión del parque. El parque debe estar abierto a la experimentación y evaluación de sus acciones.

• Definir una gobernanza flexible y ágil concordante con el plan maestro y convencida de las priorida-des no-comerciales del proyecto.

• Evaluar la calidad del agua como una actividad permanente en el proceso. El agua debe ser una preocupación de diseño, con implicaciones ecológicas, estéticas y económicas. 

• Convertir el parque en un aula abierta, para la educación ecológica e histórica.

Pensar la micro-escala ha implicado una inmersión en la percepción y la calidad de los hábitats humanos, animales y vegetales. Para ello, como diseñadores hemos cerrado muchas veces el computador, para caminar como una práctica reflexiva dentro del proceso de diseño, que nos permite probar, nosotros mismos, la experiencia que proyectamos para los futuros habitantes. Proyectar pensando en el cuerpo, en las distancias, en los descansos. Siguiendo a Lynch (1998), definir sutilmente, los hitos, sendas, nodos, barrios y límites que permitan que habitantes y visitantes construyan su imagen del lugar, eligiendo materiales y especies cuya textura enriquezca la percepción espacial.

Nos hemos propuesto hacer lo mínimo para lograr lo mejor posible. Pensamos, como Georges Decombes (1999) que más importante que lo que agregamos en un sitio, es lo que tomamos de él, y que puede convertirse en un camino para lograr experiencias más profundas y reflexivas. Esto no es posible si todo se nos presenta a primera vista. El diseño debe ser sugerente y plantear más preguntas que respuestas, de una manera sutil y significativa.

9. Conclusiones: aprendiendo del paisaje 

Diez lecciones sobre lo vasto

• Lo vasto, exige ampliar la escala de análisis a la escala geográfica. La comprensión de los fenó-menos locales requiere del desciframiento del origen geológico, hidrológico, edológico y climáti-co del lugar. El paisaje que observamos, el relieve, el suelo, la brisa y el agua, se han formado en el tiempo por eventos a veces lentos y otros violentos.

• Lo vasto, involucra a muchas personas. Existe una escala ciudadana, que tiene opinión y se siente afectada por la transformación del territorio. Ampliar la escala implica interactuar con mu-chos actores, con diversos intereses, muchas veces contrapuestos y que poseen distintos grados de poder.

• Lo vasto exige de una gestión política, ética y sostenida en el tiempo. Requiere de gran perseve-rancia y firmeza.

• Lo vasto necesita conocer la historia, hay también una macro-escala temporal, que ha dejado su huella en el paisaje. Estas capas tienen un mensaje latente para el arquitecto, que debe apren-der a leerlo con la ayuda de quienes han habitado el lugar y de quienes lo han estudiado. Los grandes proyectos son de largo aliento, sus resultados posiblemente no serán evaluados por quienes lo ejecutaron.

• La macro escala requiere del trabajo multidisciplinar. Los límites de la multidisciplinariedad esta-rán dados por el tiempo y los recursos económicos. Una de las tareas más difíciles es sintonizar los lenguajes y lograr visiones comunes. Así como el análisis exige del trabajo multidisciplinar, la actuación a macro escala es transdisciplinar, es una síntesis.

• Los proyectos a gran escala deben considerar los demás proyectos e intentar vincularse en lo medioambiental, social, económico y político. 

• Lo vasto siempre tendrá efectos y se verá afectado por la ciudad.

• Lo vasto es caro. La variable económica debe ser incorporada desde el principio, para co-construir los principios que guiarán el proyecto, sus etapas y sus límites.

• Lo vasto requiere conciencia de límite. Extender los límites e incorporar la complejidad, pero también establecer cuáles son los aspectos no negociables.

• Por último, los grandes proyectos requieren generosidad y paciencia. Generosidad para antepo-ner el bien común a los intereses personales y paciencia para enfrentar las presiones. Tenemos que ser conscientes de que lo vasto es siempre político.

 

10. Notas

(1) En el año 2018 se registraron un total de 40 episodios de mala calidad del aire en la ciudad, que corresponden a 7 preemergencias ambientales y 33 alertas ambientales.

(2) Los Proyectos de Desarrollo Urbano Condicionado (PDUC) son grandes proyectos urbanos de mínimo 300 hectáreas, que las empresas privadas pueden desarrollar fuera de los límites urbanos. Contempla vivienda para estratos medios, vivienda social (12%), equipamiento de educación, salud, deportes, áreas verdes y servicios, destinando un 5% del terreno a actividades productivas. El proyecto se hace cargo del cambio de uso de suelo, la conexión vial y de transporte, los sistemas de agua potable, alcantarillado y aguas lluvias, de la basura y de prevención de riesgos naturales, vale decir, debe someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

(3) Según datos de 2017 disponibles en: https://knoema.es/atlas/Chile/Poblaci%C3%B3n-urbana-percent-del-total

(4) Traducción propia desde el original en inglés: In this context, the discourse surrounding landscape urbanism can be read as a disciplinary realignment in which landscape supplants architecture’s historical role as the basic building block of urban form.

(5) F.L. Olmsted Jr. y Theodora Kimball citan de este modo a F.L. Olmsted: he considered that he was entitled to restrict the meaning to a large tract of land set apart by the public for the enjoyment of rural landscape, as distinguished from a public square, a public garden, or a promenade, fit only for more urbanized pleasures.

(6) En Dilemmas in a General Theory of Planning, publicado en 1973, Horst Rittel y Melvin M. Webber detectan que los problemas de planificación social no se prestan a la lógica analítica y lineal de la ingeniería y la ciencia, caracterizándolos como problemas perversos (wicked problems), atribuyéndoles las siguientes propiedades:

1. La información necesaria para comprender el problema depende de la idea que tengamos de la solución. Por lo tanto, no hay una formulación definitiva para un problema perverso

2. Los problemas perversos no tienen una regla de detención.

3. Las soluciones a los problemas perversos no son verdaderas o falsas, sino buenas o malas.

3. No hay una prueba inmediata y/o definitiva de una solución a un problema perverso.

4. Cada solución a un problema perverso es una "operación de un disparo"; porque no hay oportunidad de aprender por ensayo y error, cada intento cuenta significativamente.

5. Los problemas perversos no tienen un conjunto enumerable (o exhaustivamente descriptible) de soluciones potenciales, ni hay un conjunto bien descrito de operaciones permisibles que puedan ser incorporadas en el plan.

6. Cada problema perverso es esencialmente único.

7. Cada problema perverso puede ser considerado como un síntoma de otro problema.

8. La existencia de una discrepancia que representa un problema perverso se puede explicar de muchas maneras.

9. La elección de la explicación (o solución) determina la naturaleza de la resolución del problema.

10. El planificador no tiene derecho a equivocarse (es decir, los planificadores son responsables de las consecuencias de las acciones que generan).

Si bien estos autores acuñaron el término “problemas perversos” en el contexto de la política social, pronto detectaron que los problemas de diseño son un buen ejemplo, un ámbito en el que un enfoque puramente científico no puede ser aplicado debido a la falta de una clara definición del problema y de las perspectivas diferentes de las partes interesadas.

(7) La Ley 19.300, define la Preservación de la Naturaleza, como el conjunto de políticas, planes, programas, normas y acciones, a asegurar la mantención de las condiciones que hacen posible la evolución y el desarrollo de las especies y de los ecosistemas del país.

(8) https://www.mapocho42k.cl/

(9) https://www.santiagocerrosisla.cl/fundamento

 

11. Referencias

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