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Sportheldenbuurt, Ámsterdam (Países Bajos)

Un distrito urbano informal con una fuerte cultura de barrio

Marlies Rohmer + Iris van der Helm + Peter Paul Witsen

 

Se está construyendo un nuevo distrito en el espacio previamente ocupado por una antigua planta depuradora de aguas residuales en el este de Ámsterdam. El objetivo es generar un auténtico sentido de comunidad como aquel de los antiguos barrios de la ciudad. Se emplean técnicas arquitectónicas y de diseño urbano para combatir el tradicional anonimato de la gran ciudad y por tanto las consecuencias sociales como la soledad y la obesidad. Será un barrio donde el espacio público sea realmente un espacio comunitario. El diseño del espacio público por sí mismo es un factor crucial, pero más importante es el diseño de zonas de transición hacia los espacios privados. Todos los promotores involucrados y sus arquitectos debían apoyar este objetivo, pero han contado con total libertad para conseguirlo.

Figura 1. Centro de Ámsterdam y localización de Zeeburgeiland. Figuras 2-4. Antigua planta de tratamiento de aguas residuales. Fotos del Ayuntamiento de Ámsterdam.   

   

Figura 1. Centro de Ámsterdam y localización de Zeeburgeiland.

Figuras 2-4. Antigua planta de tratamiento de aguas residuales. Fotos del Ayuntamiento de Ámsterdam.

1. Historia

Una nueva vía urbana implicó un cambio drástico en la posición de Zeeburgeiland respecto al tejido urbano de la Ámsterdam. Esta antigua zona marginal se encuentra a solo unos minutos en coche del centro de la ciudad, y esa fue la principal razón para desarrollar un importante programa residencial. El primer resultado es Sportheldenbuurt, situado sobre una antigua planta de tratamiento de aguas residuales.

Zeeburgeiland fue durante mucho tiempo un área aislada en el borde este de la ciudad. La isla fue originalmente una zona cerrada para el depósito de cieno procedente del drenaje de ríos, en el punto en el que el río IJ se encuebtra con el gran lago IJmeer. La zona no se empezó a utilizar hasta principios del siglo XX, cuando el terreno drenado se había secado y compactado lo suficiente, aunque su desarrollo no era aún posible. Se empleó originalmente para usos militares. Con el paso del tiempo se construyó una autopista que atravesaba el ámbito y luego uno de los pocos puentes que cruzan el río IJ hacia la parte norte de la ciudad. Esta vía atrajo todo tipo de personas a esta extensión aún vacía. Se empezó a desarrollar una ciudad marginal e informal en parte del lugar y en 1982 se construyó la planta de tratamiento de aguas.

Dos importantes canales de navegación se extienden a lo largo de dos de los lados de la isla triangular. El tercer lado  está bordeado por IJburg, un barrio residencial que se empezó a desarrollar hace unos  años, con un total de 18.000 viviendas planificadas en islas artificiales. El desarrollo de IJburg fue uno de los motivos para construir una segunda vía a lo largo de la isla, alterando por tanto la posición de Zeeburgeiland respecto a la ciudad. Desde entonces, el centro antiguo de Ámsterdam se encuentra a solo unos minutos en tranvía o coche. Un largo túnel discurre a lo largo de esta ruta, bajo una zona portuaria recientemente remodelada. En 2003 se decidió construir aquí un nuevo barrio de la ciudad con miles de viviendas. Sportheldenbuurt (“Barrio del Héroe deportivo”), en el espacio ocupado por la planta de tratamiento de aguas residuales en desuso, representa la primera fase. Acogerá unas 2.500 viviendas, así como colegios, instalaciones deportivas y otros equipamientos.

Figura 5. Diseño urbano de Marlies Rohmer. (Masterplan del Ayuntamiento de Ámsterdam)
Figura 5. Diseño urbano de Marlies Rohmer. (Masterplan del Ayuntamiento de Ámsterdam)

1.1. Construyendo bloques alrededor de un parque deportivo

El Ayuntamiento de Ámsterdam diseñó la principal organización urbana. La idea era construir un desarrollo monumental, con una densidad urbana de unas 100 viviendas por hectárea. El desarrollo se diseñó en base a un patrón ortogonal, agrupado alrededor de tres campos de fútbol. La ciudad basó el barrio en Olypiaplein, en Ámsterdam Sur (1927), realizado por el célebre arquitecto H.P. Berlage. Allí dos campos de fútbol también ocupan el centro de la plaza, rodeados por imponentes bloques de apartamentos. Hoy en día, casi un siglo después de su construcción, es todavía una zona residencial muy popular. La disposición de zonas deportivas justo en el corazón de desarrollos residenciales aporta vida a las calles y fomenta que niños y otros residentes practiquen deporte y hagan ejercicio. Esa es la idea. El parque deportivo (actualmente conocido como Urban Sport Zone y destinado a múltiples deportes) aporta al barrio un fuerte impulso.

Figuras 6-9. Desarrollos de seis plantas con vistas hacia los viarios para contener el ruido del tráfico. Plano: Ayuntamiento de Ámsterdam. Fotos: Wouter van der Wolk.   

   

Figuras 6-9. Desarrollos de seis plantas con vistas hacia los viarios para contener el ruido del tráfico.

Plano: Ayuntamiento de Ámsterdam. Fotos: Wouter van der Wolk.

Se planteó un desarrollo de seis plantas a lo largo de las dos vías de tráfico, para contener el ruido del tráfico. Estas largas murallas se dividen en segmentos de 40 metros de largo para articular el desarrollo, pero conforman una entidad arquitectónica única con vistas hacia los patios traseros. Se planearon franjas de viviendas de promoción privada a lo largo del lado más próximo al agua. Promotores individuales podrían construir o encargar sus propias viviendas, sin tener que respetar ningún criterio estético.

Figuras 10 y 11. Franjas de viviendas de promoción privada. Plano: Ayuntamiento de Ámsterdam.    
Figuras 10 y 11. Franjas de viviendas de promoción privada. Plano: Ayuntamiento de Ámsterdam.

La antigua planta de tratamiento dejó trazos que funcionan perfectamente como place-makers: un conjunto de tres silos, cada uno de 23 metros de alto y 22,5 metros de diámetro. Tras celebrar un concurso, la idea ganador fue transformarlos en un espacio para niños combinado con funciones culturales. También se mantienen dos pequeños edificios que serían remodelados. La vida callejera se aseguró con la presencia de tres edificios educativos (dos para educación secundaria y uno para educación primaria, a los que también asisten alumnos externos a Zeeburgereiland).

Figuras 12 y 13. Planta de tratamiento tras la transformación. Javan Erven Dorens. De izquierda a derecha, fotos de: Wouter van der Wolk, Martijn van den Dobbelsteen y Egbert de Boer.      

Figuras 12 y 13. Planta de tratamiento tras la transformación. Javan Erven Dorens.

De izquierda a derecha, fotos de: Wouter van der Wolk, Martijn van den Dobbelsteen y Egbert de Boer.

2. Reconsideración durante la crisis

La crisis económica entre 2008 y 2015 provocó un replanteamiento del proyecto. Este fue el motivo por el que Marlies Rohmer se unió al equipo. El diseño urbano pasó a ser más informal. El principio básico era crear un barrio con una cultura de calle viva. Un barrio donde la diversidad de la ciudad esté claramente representada, incluyendo familias con niños.

Alrededor de 2009 el proyecto alcanzó la fase en la que las manzanas a edificar podían ser entregadas a los promotores. Justo en este momento golpeaba la crisis. El mercado de vivienda colapsó y la construcción prácticamente se detuvo. El fondo que quería transformar los silos no consiguió contar con los fondos necesarios. Los promotores se pararon a pensar. Se pusieron en venta las parcelas, una a una, pero ninguna compañía se atrevía a arriesgarse a construir un gran número de viviendas de forma simultánea. Un gran gesto monumental ya no estaba acorde con los tiempos.

Por ello, el Ayuntamiento contactó con la arquitecta y diseñadora urbana Marlies Rohmer para modificar el diseño. La elección fue toda una declaración de intenciones por sí misma. Unos años antes, Rohmer había publicado un libro llamado Building for the Next Generation (Construyendo para la siguiente generación). Ese libro era una llamada de atención para dar a los niños más espacio para actividades físicas en la ciudad: en casa, en el paseo y en la escuela. No solo espacios organizados (como zonas de juego), pero también espacios para desarrollarse y madurar. Espacios para escapar momentáneamente de la supervisión paterna y hacer sus propios descubrimientos.  Zonas de suelo de uso indeterminado, por ejemplo, espacios “salvajes” y lugares donde varios grupos puedan jugar junto a otros. Los niños deberían ser capaces de ir solos al colegio y no tener que depender de sus padres para llevarlos o recogerlos. En su libro, Rohmer sostiene que el único espacio libre y desregulado al que los niños tienen acceso en sus actuales barrios es internet.

Figura 15. Libro de Marlies Rohmer, Buiding for the next generation (NAI010 2007)
Figura 15. Libro de Marlies Rohmer, Buiding for the next generation (NAI010 2007)

2.1. Reviviendo la cultura de calle

En línea con lo anterior, defiende prestar una atención renovada a la cultura de calle. En una sociedad que amenaza con compartimentarse cada vez más, es importante que los grupos se comprometan unos con otros. Eso significa, ante todo, que las áreas residenciales deben ser mezcladas en términos de composición: familias, jóvenes, solteros, parejas, personas mayores: todos deberían sentirse como en casa. La calle debe ser un lugar donde diversos grupos se encuentren con otros de forma que juntos conformen una red vecinal viva. Los diseñadores pueden estimularlo, por ejemplo, orientando las viviendas hacia la calle y asegurando que el diseño del espacio público vaya en línea con las características que se pretenden conseguir. La primera zona residencial de la zona de Zeeburgereiland debe ser todo un barrio. Un barrio justo al lado del centro urbano, de carácter urbano, pero relativamente “salvaje” e informal. Este fue el acuerdo al que llegaron Rohmer y el Ayuntamiento de Ámsterdam, encargándole a ella hacerse cargo del proyecto en 2008.

Hoy, una década después, el mercado de vivienda en Ámsterdam ha explotado y la escasez de vivienda es aguda. El precio por metros cuadrado está aumentando a espuertas. Los compradores tienen que pujar muy por encima del precio solicitado. Los inversores están en busca de oportunidades. La situación era muy diferente en 2009. Entonces los promotores intentaban mantener un precio bajo para nuevas construcciones. Esto tuvo como consecuencia, entre otras cosas, el uso de materiales de construcción baratos y una preferencia por soluciones estándar. Había poco espacio para experimentar. El mercado de vivienda corría peligro de uniformizarse, con viviendas relativamente pequeñas, también en Zeeburgereiland.

2.2. Unidad en la diversidad

Con el objetivo de crear un carácter especial de barrio, Rohmer hizo un importante número de correcciones al diseño urbano. Pulió el diseño con los promotores en cuatro talleres, La principal conclusión: el marco urbano de 2009 era demasiado rígido. Se pedía una mayor flexibilidad, especialmente en los bloques monumentales agrupados alrededor de los campos deportivos, en lo que se refiere a la altura construida, soluciones de aparcamiento y condiciones estéticas. Por ello, Rohmer introdujo el concepto de “conjunto variado”. Este principio permitía una mayor variación en términos de altura de la edificación, al intercambiar edificios de gran altura con otros de baja altura entre sí. Se permitía construir más alto de lo permitido originalmente si se ofrecía algo a cambio. Por ejemplo, una mayor inversión es espacios colectivos. Este fue otro de los cambios de Rohmer: patios y otros espacios de uso colectivo, para fomentar el contacto entre vecinos.

Los promotores compartieron sus ideas en una excursión de verano a Rotterdam, donde mostraron ejemplos de lo que se pretendía, soluciones creativas empleadas allí y la calidad resultante. Rohmer creía que una arquitectura más libre supondría un compromiso con la vida callejera y con la naturaleza informal del barrio, pero no a expensas de la calidad.

Rohmer buscaba esa calidad a través del principio de “unidad en la diversidad”. La unidad no surgía espontáneamente. Cada promotor seleccionó su propio arquitecto, basado en sus propias preferencias e ideas y realizó sus propias evaluaciones. Pero eran necesarias  unas guías arquitectónicas y una supervisión del diseño. Rohmer propuso formular la guía de diseño de acuerdo con un conjunto de principios fácilmente manejables, cuanto más claros mejor, para conseguir y crear el ambiente informal que se buscaba.

Figuras 16-19. Criterios estéticos de unidad en la diversidad. De izquierda a derecha, de arriba abajo, render de Marlies Rohmer/A2, render de M3HFurige (17 y 18) y render de Paul de Ruiter Architects.       

   

Figuras 16-19. Criterios estéticos de unidad en la diversidad.

De izquierda a derecha, de arriba abajo, render de Marlies Rohmer/A2, render de M3HFurige (17 y 18) y render de Paul de Ruiter Architects.

2.3. Guías de diseño urbano concisas

Esta fase culmino con un conjunto de guías de diseño urbano que fueron ratificadas en por el consejo municipal en Noviembre de 2013. La calidad arquitectónica deseada se describió en solo dos folios de texto y una página de referencias, basados en el principio de ‘Unidad en la diversidad’: “La unidad se expresa en el uso de colores y materiales, ornamentos, texturas, plasticidad de fachadas, grandes voladizos acristalados y balcones. La diversidad se expresa en las distintas aplicaciones de estos principios”. En muchos casos, las reglas desafiaban a arquitectos y clientes a acudir con soluciones creativas (“Los edificios tendrán entradas de doble altura para marcar la diferencia”, “Se permiten los aleros pero deben formar una parte lógica del edificio”, “No se prohíben los ornamentos ni la vegetación en fachada”). Con respecto a colores y materiales, las ordenanzas prescriben materiales de piedra en colores claros como el principal material a emplear. Los edificios como conjunto deben envejecer de forma bella. La supervisión de Rohmer debía asegurar que todos los edificios propuestos cumpliesen con estos principios.

La mayoría de viviendas se han completado a mediados de 2019, aunque la mayoría de espacios públicos solo tendrán su forma definitiva una vez finalicen los trabajos de construcción, en 2021. Las zonas públicas solo se han terminado en el primer vecindario en ser construido (el barrio Theo Koomen al oeste, construido por la asociación de viviendas De Alliantie, en colaboración con el diseñador urbano Thijs Asselbergsand, bajo la supervisión de Marlies Rohmer). El tiempo dirá si la idea de entender los espacios públicos como espacios comunitarios tiene éxito. Lo que sí está claro es el efecto que ha tenido la guía de diseño urbano junto con la supervisión, así como las soluciones que los arquitectos han aportado para materializar este objetivo compartido. Se pueden reconocer fácilmente en las calles.

Figuras 20-22. Portales destacados. De izquierda a derecha, fotos de NWA Architecten – Luuk Kramer, Arons en Gelauff – Egbert de Boer y KOW – Wouter van der Wolk.      

Figuras 20-22. Portales destacados.

De izquierda a derecha, fotos de NWA Architecten – Luuk Kramer, Arons en Gelauff – Egbert de Boer y KOW – Wouter van der Wolk.

3. Contacto entre las viviendas y el espacio público

Si el espacio público debe desarrollarse como un espacio colectivo del que los residentes se puedan apropiar, las viviendas deben comprometerse explícitamente con ese espacio público. Esto se ha realizado en Sportheldenbuurt, principalmente en las zonas de margen de 1,5 m de ancho frente a casi todos los edificios residenciales y en sus balcones y terrazas.

Rohmer concede gran importancia a la relación entre la vivienda privada y el espacio público. La casa y la calle deben comprometerse una con otra directamente. Defiende remarcar la transición de lo público a lo privado con galerías, retranqueos, voladizos acristalados, umbrales y balcones. El interior y exterior, lo público y lo privado, se superponen. Esto asegura vistas hacia la calle y vida en el calle, un diseño urbano que promueve la idea de “la calle como pueblo”. La imagen es la de unos padres con sus ordenadores portátiles en sus rodillas, echando un ojo a los niños mientras juegan, combinando así el vivir, trabajar y cuidar.

Se han desplegado muchas herramientas de diseño en Sportheldenbuurt para propiciar que nazca un sentimiento de una comunidad viva en un entorno urbano. Las zonas colectivas son importantes, pero también es la función de las plantas bajas. En muchos casos estos espacios tienen una altura mayor que la habitual (unos 3,5 metros), de forma que puedan albergar otras actividades además del uso residencial, asegurando por tanto un zócalo de edificio activo. La ubicación de cocinas-comedor y otros espacios vivideros junto a la calle también contribuye, sobre todo si los ocupantes pueden abrir estos espacios con grandes puertas. Se ha prestado una particular atención a los espacios exteriores privados (balcones, terrazas) y a las zonas de transición entre la propiedad privada y el espacio público (la ‘zona de margen’).

3.1. Zonas de margen al pie de los bloques residenciales

La zona de margen es un espacio accesible, o al menos visible, para todos. Es donde los residentes pueden disponer bancos, taburetes, pequeñas mesas, macetas o plantar pequeños jardines frontales. Los residentes mantienen contacto con la vida en la calle sin dejar su propio dominio. Los pavimentos de Ámsterdam pueden servir como ejemplo. Ofrecen a los residentes la oportunidad de ocupar el espacio público frente a sus casas y disfrutar del sol y la vida callejera. Esta zona intermedia debe ser creada deliberadamente en las nuevas promociones.

La zona de margen en Sportheldenbuurt es una franja de 1,5 metros de ancho entre la fachada y el espacio público. La franja forma parte de la parcela y se asigna al promotor. El arquitecto debe integrar su diseño en el del edificio. De acuerdo con la guía de diseño urbano, las zonas de margen pueden tener un acabado verde o pavimentado y éste debe diferenciarse de la superficie de la zona peatonal. Los escalones exteriores que conducen a un sótano (o semisótano) o una planta baja elevada deben estar dentro de esta zona. La única excepción a esta obligación afectaría a los bloques de baja altura situados en el borde, orientados hacia el agua.

Figuras 23-27 Plano, Ayuntamiento de Ámsterdam. De izquierda a derecha, de arriba abajo, fotos de Egbert de Boer, Wouter van der Wolk, Egbert de Boer y Wouter van der Wolk.

        

Figuras 23-27 Plano, Ayuntamiento de Ámsterdam.

De izquierda a derecha, de arriba abajo, fotos de Egbert de Boer, Wouter van der Wolk, Egbert de Boer y Wouter van der Wolk.

Algunos arquitectos se han comprometido completamente con la idea de la zona de margen. Buro Ruim, por ejemplo, a quien se encargó un edificio residencial colectivo, diseñó una auténtica de Ámsterdam, como aquella a lo largo de los canales. Las viviendas a nivel de calle están ligeramente elevadas para dejar espacio para un aparcamiento en semisótano. Se accede a estas viviendas a través de escaleras privadas localizadas en línea con la fachada, creando una plataforma elevada frente a cada vivienda, una pequeña terraza que los residentes pueden ocupar para disfrutar de la vista hacia su calle. En otros casos, se incorporan bancos públicos en esta franja o el edificio se dispone simplemente sobre una plataforma verde – la simplicidad puede ser muy efectiva.

Figuras 28 y 29. Referencia de la zona de margen. Calle en Ámsterdam. Fotos: Reinier Gerritsen.     
Figuras 28 y 29. Referencia de la zona de margen. Calle en Ámsterdam. Fotos: Reinier Gerritsen.

En muchos casos, las condiciones morfológicas dan forma involuntariamente al diseño de las zonas de margen. El nivel freático restringe la profundidad a la que se puede construir. Fue imposible construir aparcamientos completamente enterrados. La solución de garajes en semisótano se ha empleado en muchos bloques. A veces el garaje se sitúa bajo una zona colectiva, o en ocasiones bajo las viviendas en planta baja, por lo que su cota se eleva unos ochenta centímetros sobre el nivel del suelo. El límite entre esos jardines o viviendas elevadas y la calle es ideal para emplear como zona de margen.

3.2. Balcones espaciosos y soleados

Un segundo elemento que expresa la relación entre la vivienda y la calle es el balcón. Muchos de los nuevos desarrollos de Ámsterdam se caracterizan por sus elegantes fachadas exteriores planas. Los balcones se reservan para la parte trasera o se integran en el volumen a modo de logias. Este no es el caso de Sportiheldenbuurt. La guía de diseño urbano para viviendas de la zona central dice: “Los bloques se caracterizarán por fachadas vivas y expresivas con balcones o galerías orientadas hacia el sol”. En la práctica, apenas se han dispuesto galerías, pero sí se ha optado mayoritariamente por balcones y terrazas. Una buena orientación solar, balcones y terrazas espaciosas hacen que los residentes se sienten en el exterior. Y dado que la mayoría de complejos residenciales otorgan igual importancia a todas sus fachadas en lugar de destacar un solo frente, los balcones refuerzan el contacto entre la vivienda y el espacio público que la rodea.

Sobresalen hasta 3 metros respecto a la fachada, permitiendo a los residentes tener una amplia vista de los alrededores desde su balcón. A la inversa, desde la calle uno puede ver lo que sucede en los balcones. Estos son espacios vivos y son libres para expresarlo. Introducen un cierto juego visual e informalidad al paisaje urbano, aportando color y carácter a Sportheldenbuurt.

Figuras 30-32. Balcones espaciosos y soleados. De izquierda a derecha, fotos de ATA-Luuk Kramer, Ton van Namen y Rowin Persma – Luuk Kramer.
Figuras 30-32. Balcones espaciosos y soleados. De izquierda a derecha, fotos de ATA-Luuk Kramer, Ton van Namen y Rowin Persma – Luuk Kramer.

Aquí también surgen diferencias en la solución arquitectónica. En algunos complejos residenciales los balcones han sido cuidadosa y profesionalmente integrados en la fachada. En otros casos los balcones aportan una cualidad escultórica a la fachada. Un ejemplo es el complejo Terrazza, promovido por BPD. El estudio M3H diseñó un complejo lleno de elementos que se mueven tanto respecto al plano de fachada y como en altura. Muchas de las viviendas tienen su espacio exterior sobre una cubierta, con un patrón irregular de balcones que sobresalen para el resto de apartamentos. Por el contrario, otros edificios destacan la regularidad. Esto queda ilustrado por complejos promovido por Synchroon, diseñados por Arons and Gelauff Architecs. Espaciosos balcones se disponen en un juego de hileras, pero escalonadas de forma regular en una fachada inclinada. Todos miran hacia los jardines de los patios, que se encuentran abiertos al público y claramente visibles desde la calle y la zona deportiva. Los complejos se han escalonado en altura, de forma que los residentes de las plantas más altas emplean como terrazas las cubiertas de las inferiores.

Figuras 33-35. Patios de uso colectivo. Izquierda, Arons en Gelauff – Egbert de Bper. Derecha, Wouter van der Wolk.      
Figuras 33-35. Patios de uso colectivo. Izquierda, Arons en Gelauff – Egbert de Bper. Derecha, Wouter van der Wolk.

Una solución a destacar es la empleada por la oficina Studio Nine Dots. Encargada por Van Wijnen, diseñaron el complejo ‘sonriente’, con 364 viviendas. Se sitúa en el borde de Sportheldenbuurt, junto a la vía a IJburg. La guía de diseño urbano permite la posibilidad de desviarse de su regulación, previa consulta con la supervisora, en lo que se refiere a las galerías y balcones en el caso de apartamentos para estudiantes. Studio Nine Dots agrupó todos los balcones en una única terraza escalonada en cubierta de uso comunitario. Este espacio se crea mediante un rehundido en el medio de un alargado edificio. Como resultado, la línea de cubierta coge la forma de una sonrisa. La forma escalonada ofrece una vibrante y animada plataforma abierta a la ciudad.

Figura 36. Smiley, apartamentos de estudiantes. Studio Nine Dots. Foto: Peter Cuypers. Figura 37. Urban Heroes Arons & Gelauff. Foto: Wouter van der Wolk.    

Figura 36. Smiley, apartamentos de estudiantes. Studio Nine Dots. Foto: Peter Cuypers.

Figura 37. Urban Heroes Arons & Gelauff. Foto: Wouter van der Wolk.

3.3. Un poco desordenado

Toda la composición refleja el deseo de crear un entorno residencial informal que ofrezca todo el confort residencial, permitiendo a su vez que parezca ‘un poco desordenado’. Suficientemente organizado para crear unidad, pero no organizado hasta el extremo en el que el medio se convierta en una camisa de fuerza. El objetivo es que los residentes sientan la libertad de hacer lo que quieran, excluyendo tentaciones de vandalismo o malos comportamientos, que los residentes presten atención a su entorno residencial y hagan un uso extensivo de él. En estas `calles de pueblo’ los niños pueden aprender a experimentar el espacio público con su propio espacio. Pueden encontrar su camino de ida y vuelta al colegio por sí mismos.

4. Supervisión

La supervisión del diseño urbano fue un factor indispensable en el logro de estos objetivos. Era una condición previa para que resultase un entorno residencial de alta calidad. En el proceso de desarrollo, sin embargo, la supervisión podría generar cierta tensión.

El resultado construido refleja el esfuerzo realizado por todas las partes, sostenido por la guía de diseño urbano y la correspondiente supervisión. A posteriori se puede concluir que el papel de Marlies Rohmer como supervisora era vital. En los mejores casos, si el promotor tenía cierta ambición sana y el arquitecto tenía suficiente afinidad con la tarea, Rohmer resultó ser una compañera de combate eficaz. En otros casos, se demandó más de ella. Algunas propuestas fueron rechazadas repetidamente, llevando a la decepción del arquitecto y a la frustración del promotor, porque el diseño, detalles o cualidades no iban acordes al entorno circundante o no respetaban las pautas de diseño urbano.

Figuras 38 y 39. La supervisora Marlies Rohmer trabajando en su oficina y talleres con los promotores y el Ayuntamiento de Ámsterdam en el estudio de Rohmer. Fotos: Martijn van den Dobbelsteen.   

Figuras 38 y 39. La supervisora Marlies Rohmer trabajando en su oficina y talleres con los promotores y el Ayuntamiento de Ámsterdam en el estudio de Rohmer.

Fotos: Martijn van den Dobbelsteen.

4.1. Alto estándar y sostenibilidad

La supervisión del diseño urbano, en una localización donde muchos promotores trabajan en un ámbito relativamente pequeño, es una condición previa para lograr un entorno residencial de alta calidad. Aún así, se ha visto como un molesto obstáculo en el proceso de desarrollo – por promotores con otras prioridades (por ejemplo, construir y vender); por autoridades que dan más importancia a la velocidad de desarrollo y al máximo retorno en beneficios por el suelo; y a veces también por los arquitectos. Los arquitectos que asumen y adoptan los objetivos reciben el apoyo de la supervisora al tratar con sus clientes. Pero también hay arquitectos con puntos de vista distintos que esperan superar la fase de revisión de diseño  y que confían demasiado en sus clientes.

Todos estos escenarios se desplegaron en Sportheldenbuurt. Esto se debió en parte a la crisis que afectó al sector de la construcción. Los promotores se sentían presionados para no hacer proyectos demasiado caros y por tanto sin gran complicación. Esta situación tuvo efecto en la selección de arquitectos, de materiales de construcción y en la calidad de los acabados. Un ejemplo es la propuesta de uno de los promotores de situar almacenes en la planta baja. Esto es eficiente en términos constructivos, pero tendría un resultado desastroso, al ir claramente en contra de conseguir basamentos de edificios vivos con mayor altura en el nivel de calle.

El Ayuntamiento de Ámsterdam también se vio presionado para construir rápido y relativamente barato. Algunas figuras dentro del sistema de planificación de la ciudad estaban decididas a mantener la construcción en progreso y, por lo tanto, estaban abiertas a hacer concesiones cuando se veían afectadas por las pautas de diseño urbano. Uno puede preguntarse si esto hubiese sido distinto en la situación actual del mercado de vivienda. Durante la crisis la escasez de vivienda fue tan severa que la situación se describía a menudo como “un problema habitativo” en la ciudad. Ello podría haber llevado también a la demanda de edificios eficientes que se construyesen rápidamente. En otras palabras, a la estandarización en beneficio de la rapidez de desarrollo.

4.2. No al dogmatismo

La supervisión también puede fracasar si el marco del diseño urbano es demasiado rígido o se aplica de forma excesivamente estricta. Por ello el marco de Sportheldenbuurt tomó una forma clara y concisa, con más libertad de movimiento que en el diseño urbano inicial. Rohmer no quería que su supervisión fuese dogmática. Fue estricta con concesiones (como la regla de no construir instalaciones técnicas visibles en la cubierta, a menos que se diseñara como parte de un paisaje de cubierta integrado, por ejemplo, o combinada con otras estructuras en la azotea y terrazas), pero cedía cuando se trataba de soluciones alternativas con cierto potencial. Un ejemplo de ello es la flexibilidad en la altura de edificación, con una inversión adicional en espacios colectivos como contraprestación.

4.3. El patrimonio como hito

Los tres antiguos silos de la antigua planta depuradora confirman un hito en Sportheldenbuurt. Después de que la primera propuesta fracasase con la crisis, la ciudad celebró un segundo concurso en 2018. Un punto importante de esta segunda oportunidad fue que los residentes del barrio podían formar parte del jurado.

Figuras 40 y 41. De Drie Koningen, de Tank. Silos tras su transformación.   
Figuras 40 y 41. De Drie Koningen, de Tank. Silos tras su transformación.

El proyecto ganador se llama De Drie Koningen (‘Los Tres Reyes’), entregado por Vink Bouw y diseñado por el estudio TANK. Se dispone una nueva estructura de madera en los silos, para que estos acojan nuevas funciones públicas. El programa incluye un cine, instalaciones para juego de niños, zonas de bienestar, cafés y restaurantes, espacio de oficinas y una terraza pública en cada silo. La expectativa es que los silos atraigan visitantes de toda la región a este nuevo barrio residencial.

El espacio exterior alrededor de los silos fue diseñado por el Ayuntamiento. Será un espacio verde, con varios senderos de hormigón pulido. La elección de los materiales va en consonancia con los silos, lo que mantendrá su apariencia dura. Su combinación con vegetación aparentemente dispuesta al azar le dará un cierto aspecto salvaje, a juego con el carácter de aventura de los silos.

5. Espacio público

La zona deportiva urbana, en la que el elemento más espectacular es la gran pista de skate, confirma el corazón social de Sportheldenbuurt. Las calles y plazas tiene un diseño tranquilo, de acuerdo con el uso previsto para residentes. El espacio público refuerza la relación entre los distintos bloques.

La continuidad del espacio público es de vital importancia en un barrio en el que hay tantos promotores y arquitectos activos. Ha sido diseñado por el ayuntamiento, como es tradicional en Ámsterdam: el 90% de las reformas o  nuevos espacios públicos en la ciudad los realizan arquitectos y paisajistas municipales. Se aplican los mismos principios de diseño en toda la ciudad, con unas pocas excepciones. En Sportheldenbuurt, tanto las calles y plazas como la zona deportivo urbana nacieron en las mesas de la ciudad, con la arquitecta paisajista Iris van der Helm como responsable.

5.1. Elemento conector

En línea con la filosofía de Sportheldenbuurt, el uso y su atractivo para niños fueron factores decisivos en el diseño de calles y plazas. Es más, las calles deben mostrar un sentido de tranquilidad, como elementos que unen los diferentes bloques. La guía de diseño urbano ofrece la posibilidad de permitir ciertas diferencias de detalles entre lugares.

Se emplearon adoquines rojos para resaltar los caminos, calles y espacios de estacionamiento dispuestos a lo largo de las calles. Este material uniforme potencia la relación entre espacios destinados al tráfico y espacios para las personas: los coches son invitados en el ámbito. El objetivo es que las zonas libres de aparcamiento se conviertan espontáneamente en ampliaciones de las zonas peatonales. La intención es emplear el mismo material en futuros barrios de Zeeburgereiland, para aportar cierta coherencia entre los barrios. Hileras de árboles marcan el patrón de calles ortogonales, con una amplia variedad de especies. Pronto la zona deportiva estará rodeada por un conjunto de tilos.

Figuras 42-45. Zeeburgereiland: el verde como elemento conector. De izquierda a derecha, de arriba abajo, plano del Ayuntamiento de Ámsterdam, Studio Ninedots – Foto: Laura Miezite, Studio Ninedots – Foto: Peter Cuypers, Steenhuis Bukman – Foto: Wouter van der Wolk.     

   
Figuras 42-45. Zeeburgereiland: el verde como elemento conector. De izquierda a derecha, de arriba abajo, plano del Ayuntamiento de Ámsterdam, Studio Ninedots – Foto: Laura Miezite, Studio Ninedots – Foto: Peter Cuypers, Steenhuis Bukman – Foto: Wouter van der Wolk.

Respecto al programa, los espacios públicos aportan contenido al principio de ‘ciudad activa’: zonas de juego, instalaciones deportivas, pistas para caminar y carriles bici que fomentan la actividad física. Se instalarán varias zonas de juego para niños en el barrio, en lugares que puedan ser vistos desde las zonas de margen y balcones. La imagen es la de zonas de juego de aventuras, de las que más de la mitad no serán superficies duras. Investigaciones demuestran que los niños juegan más – y por tanto hacen más ejercicio físico – en zonas de juego verdes que en superficies duras. En el proceso, los niños urbanos empiezan a conocer pronto aspectos de la naturaleza – fertilidad, insectos, la influencia del tiempo, etc. Es más, por eso mismo no todas las zonas de juego son espacios verdes. Pero incluso cuando estas zonas se conviertan en piscinas de barro, las zonas de juego estarán disponibles.

Un anillo verde de hierba y agua rodea Sportheldenbuurt – el barrio cuenta con acceso para coches a través de dos puentes y varios para ciclistas y peatones. Este borde anima a los residentes a dar pequeños paseos desde sus casas y funciona también como una zona para salir a correr. En la parte norte, el anillo verde circula junto al dique del río, que se ha reforzado recientemente para crear un entorno residencial seguro.  Los ciclistas y personas que corran o caminen podrán disfrutar de maravillosas vistas del río, los barcos el puente y el pueblo de Durgerdam. Tras el dique, se extiende un embarcadero de emergencia, invitando a adentrarse en el agua. El anillo verde es parte de la barrera de agua que rodea todo el ámbito de Zeeburgereiland. Con el paso del tiempo, esta barrera conformará una ruta de cinco kilómetros de largo que ofrecerá destacadas vistas.

El ingrediente clave del espacio exterior de Sportheldenbuurt es, sin embargo, la zona deportiva urbana, Este ha formado parte del diseño desde el principio, pero ha sufrido modificaciones. Ya no se necesitaban tres campos de fútbol, al cancelarse el traslado de un club. Sí que se han realizado algunos campos de pequeña dimensión para niños. Un campo de césped artificial de mayores dimensiones  se puede utilizar para distintos deportes de balón como Korfball, beisbol y hockey. Además, hay una jaula de bateo, una pista para correr de cien metros de largo e instalaciones de deportes urbanos habituales como paddle y baloncesto. Todas las instalaciones son de libre acceso, fuera del horario en el que son utilizadas por los clubes. Su gestión está en manos del pabellón deportivo cercano.

Figuras 46-49. Red de áreas de juego. De izquierda a derecha, de arriba a abajo, plano del Ayuntamiento de Ámsterdam, render de zesXzes y fotos de Egbert de Boer.   

    

Figuras 46-49. Red de áreas de juego.

De izquierda a derecha, de arriba a abajo, plano del Ayuntamiento de Ámsterdam, render de zesXzes y fotos de Egbert de Boer.

5.2. La gran zona de skate

El elemento más espectacular de la zona deportiva urbana es sin duda el área de skate. Tras la eliminación de los campos de fútbol, el skater Stan Postmus aportó al ayuntamiento la idea de construir esta zona de skate. No es un simple espacio de skate, sino el área destinada a esta actividad con superficie de hormigón más grande de los Países Bajos, con una superficie de 3.500 metros cuadrados. Esto supondrá un atractivo para jóvenes de otras zonas, aunque por supuesto los locales también serán bienvenidos. Patinadores experimentados, patinadores en línea y corredores de BMX de todas partes descubrirán Zeeburgereiland como un punto atractivo. Atletas olímpicos también podrán entrenar. Se convertirá en la principal instalación para skaters en Ámsterdam, una instalación que no se perderá una selecta comunidad de entusiastas que siempre quiere visitar las mejores instalaciones de skate del mundo.

Es la única parte del espacio público que no ha sido diseñada por el ayuntamiento. Los requerimientos específicos de una instalación de estas características exigían el diseño por parte de un especialista. Se contrató a Glifberg-Lykke, de Dinamarca, una oficina especialista en el diseño de pistas de skate. Su objetivo es no solo construir pistas sorprendentes, sino además emplearlas para establecer conexiones con otras secciones de la sociedad. Rodeado por un desarrollo de edificios completamente nuevo, Amsterdam Urban Sport Zone se presta perfectamente para este objetivo.

Para enfatizar esta conexión social, el skate park se dispone a modo de parque. Rodeado de césped, árboles, vegetación perenne y flores, este ambiente casi romántico contrasta con la superficie de hormigón. Un suave relieve da forma a las pendientes del skatepark. Alrededor de esta instalación hay senderos sinuosos (cubiertos de grava para desalentar el patinaje) y una zona de juegos tradicional con tobogán, columpio y carrusel. El resultado es una composición de parque tradicional con un núcleo algo alejado de lo tradicional. Visitantes y residentes pueden disfrutar de las acrobacias del skatepark desde numerosos puntos.

Figuras 50 y 51. Urban Sport Zone, con el skatepark. Render: zesXzes    
Figuras 50 y 51. Urban Sport Zone, con el skatepark. Render: zesXzes

6. Participación

La involucración de los residentes en el barrio les permite ayudar a dar forma en el curso de su desarrollo. El ayuntamiento organiza reuniones de forma regular para discutir sobre nuevos desarrollos. Los residentes pueden compartir sus ideas y dar sentido a su alrededor en el proceso. Los resultados son claramente apreciables.

Se pretende crear un barrio con una fuerte estructura social y un elevado sentido de comunidad en muchos sentidos. Las herramientas de diseño empleadas para ello mostrarán su efectividad con el paso de los años. Pero por sí solo el diseño no es suficiente. Casi un 90% de las viviendas están ya construidas y los colegios se encuentran abiertos. Esto supone que los residentes y otros usuarios ya no son una masa anónima de personas. Son gente con ideas, iniciativas, preferencias e intereses. Los diseñadores y autoridades públicas, cuyo objetivo es que los residentes se apropien del espacio público, deben ser receptivos a sus deseos.

6.1. Reuniones periódicas

Desde el momento en que llegaron los primeros residentes, se les invitó a ayudar a pensar en el diseño de los espacios colectivos. Por ejemplo, los alumnos de educación secundaria ayudaron a decidir el diseño del patio del colegio, que se convierte en una plaza para el barrio fuera del horario escolar. Cuando se celebró un segundo concurso para  la recuperación de los silos, después de que el primer ganador se retirase debido a la crisis, se formó un tribunal de vecinos además del jurado profesional. De forma más estructural, la participación se ha fomentado a través de reuniones periódicas. Al principio se celebraban cada seis semanas. Ahora que ya se ha tomado la mayoría de decisiones, son suficientes cuatro reuniones al año. El ayuntamiento informa y actualiza a los vecinos sobre nuevos avances y discute cuestiones que hayan surgido. Los residentes pueden expresar su punto de vista y aportar ideas. La asistencia es normalmente alta. Los estudiantes y jóvenes también participan, así como los habitantes de la residencia de ancianos. El sentido de comunidad es un beneficio añadido. Los vecinos se conocen unos a otros en las reuniones, ofreciéndose ayuda si es necesario.

Figuras 52-54. Reuniones. Fotos: Wouter von der Wolk.   

   
Figuras 52-54. Reuniones. Fotos: Wouter von der Wolk.

Las solicitudes que entran dentro de los límites de lo razonable y la viabilidad y que van más allá de los intereses personales, se respetan siempre que sea posible. Por ejemplo, la petición de crear un huerto vecinal hizo que el ayuntamiento buscase un espacio a este uso. Aunque en Sportheldenbuurt ya no había espacio disponible, en espacios contiguos no desarrollados sí lo hay, por lo que la huerta se realizará, a condición de que los residentes se encarguen de su cuidado.

En parte, gracias a esta actitud abierta, la propuesta del skatepark fue acogida con entusiasmo. Gracias a las reuniones entre residentes, funcionarios y los promotores de la idea, se pudo discutir el tema con seriedad, disipando así el temor comprensible ante posibles inconvenientes (ruido, luz, disturbios). Se solicitaron algunas medidas, por ejemplo, para determinar cuándo se apagarían las luces por la noche, pero era más importante el parque que lo rodea, por el que todos mostraban interés. Los principios de diseño de esta zona reflejan las preferencias de los residentes. Incluso la gente que no es deportista, o cuya edad o salud les impide hacer deporte, pueden disfrutar de la zona deportiva. Mucho más que con los tres campos de fútbol previstos inicialmente, la zona se convertirá en el corazón del barrio, espacial y socialmente. Exactamente el espíritu de cultura de calle y de interdependencia mutua, los valores centrales del nuevo Sportheldenbuurt.

Figuras 55-57. Studio Ninedots. Fotos: Peter Cuypers y Laura Miezite.
Figuras 55-57. Studio Ninedots. Fotos: Peter Cuypers y Laura Miezite.

Figuras 58, 59 y 60. Plano del ayuntamiento de Ámsterdam, NWA – Foto: Luuk Kramer, Rowin Petersma, Foto: Luuk Kramer.

     
Figuras 58, 59 y 60. Plano del ayuntamiento de Ámsterdam, NWA – Foto: Luuk Kramer, Rowin Petersma, Foto: Luuk Kramer.
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