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Plan Base – Urbanismo inclusivo

Derecho al Plan como base del Derecho a la Ciudad

Josep Maria Llop

1. El urbanismo inclusivo como derecho

Este artículo argumenta y relaciona el Método de Plan Base con principios y con técnicas. Es un tipo de plan, ágil, sencillo, integral, que prioriza el diagnóstico de acción, antes que las fórmulas de control o de regulación, tan gastadas en el urbanismo y la planificación. Pues estamos en un mundo de ciudades, mayoritariamente de ciudades intermedias. Hay que recordar aquí (1) que en el mundo hay casi tanta población en las ciudades grandes o mayores de un millón de habitantes (un 44,1% aprox. en 2016, estas eran unas 503) como en las ciudades de escalas intermedias (2), con un rol de intermediación, entre la globalización y los territorios (había unas 9.000 en 2016 con un 36,7%), siendo  este segundo tipo de ciudades mayoritario. Pero como son tantas y además están en todas las regiones urbanas del mundo son muy diversas. Este conjunto amplio y diverso requiere un nuevo estilo de plan, que se adapte y potencie la diversidad de los lugares de cada ciudad, de cada una de esas ciudades. Se trata pues de un método de plan integral e inclusivo, que se enfoca hacia la acción más que al control o la regulación. Quiere ser la base de otros planes, no los sustituye ni es obligatorio. Es ágil y de “low cost” por ello puede ser redactado rápidamente, junto a políticos, técnicos y en particular junto a la población del lugar. Cito el ejemplo del Plan Base de Lichinga en Mozambique, al que nos referimos más adelante.

Además este tipo de plan de base se inscribe en el marco de los principios internacionales que en este año son referentes. Así lo vinculamos a los principios políticos de los derechos humanos. En la conmemoración de los 70 años de la Declaración de los Derechos Humanos y en los 50 años del libro de Henry Lefevre sobre “El Derecho a la ciudad”.

En este marco mi posición es complementaria ya que se debe introducir tanto en la cultura política como en la cultura profesional que el “derecho al plan” es la base del derecho a la ciudad. Porque cuando estos principios se formularon no teníamos un mundo de la dimensión urbana que tenemos ahora. Por eso hay que señalar hoy que en tantas y tantas diversas ciudades (especialmente las 9.000 intermedias) los derechos humanos dependen de la forma concreta, física y funcional, que tengan esas ciudades. Tanto en los aspectos públicos, me refiero a los servicios comunes, como en las oportunidades de trabajo, en función de las actividades privadas, que esas ciudades generan o concentran. Por ello los derechos humanos, en su aspecto de derechos urbanos, deben ser protegidos y potenciados mediante una figura de ley común, que se apoye en las características y en las condiciones de cada lugar y esa figura de ley es el Plan. De ahí que promocionemos el uso del Plan Base como elemento de urbanismo inclusivo y por ende de generación de un derecho al plan como base del derecho a la ciudad. 

2. Derecho al plan como base de acción

a) Vertientes del concepto de derecho al plan:

Esa afirmación contiene dos vertientes. El protagonismo o soberanía de la población y la repercusión en la cultura técnica de los profesionales.

Tanto la que considera que las personas han de tener derecho a entender el plan, para no ser solo actores de participación, en el planeamiento y la gestión, sino que además han de ser considerados protagonistas del urbanismo. Tanto en los aspectos de elaboración y de redacción como en los aspectos de la gestión e implementación de los planes. Esta es la primera vertiente. Dentro del concepto de Urbanismo Inclusivo que está en el punto 11 de los ODS esto es los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que considera a la población como sujeto de conocimiento y de saber, en sentido amplio. Especialmente sobre las áreas habitadas por ellos en sus ciudades. Siendo este segmento muy importante en la urbanización del mundo porque la cifra de habitantes urbanos es mayoritaria sobre el campo.

Hay que insistir en la afirmación de que no solo tienen soberanía para ser escuchados, en procesos de participación, sino que además tienen conocimiento y saber para ser activos en su elaboración. De mi experiencia personal y profesional, ese saber es relativo a las “prioridades” de que temas hay que resolver y de los “detalles” de los problemas a tratar. Prioridad y detalle, serían las dos cualidades más claras, a tener presente en un urbanismo inclusivo.

De ahí pasamos a la segunda vertiente, se trata de las implicaciones en la vertiente profesional, que se derivan de este principio de derecho al plan y de un método de plan de base que se concentra en los temas prioritarios del  espacio físico, a la vez que de la situación estratégica, de cada ciudad, especialmente las de las escalas intermedias. Dado que estas ideas o estas propuestas han de cambiar el estilo de la planificación, desde las fórmulas tecnocráticas o autoritarias o paternalistas a una fórmula, más clara y más básica, más horizontal, donde no habrá que separar, si no integrar los estilos de planificación física o espacial o más urbanística con el de la planificación estratégica o de desarrollo.

No se crean distancias entre métodos y entre profesionales ligados a esos métodos de trabajo. Se integran ambas, en un solo método de diagnóstico de acción o plan de base, a favor de la claridad, a favor de priorizar, a favor de hacer visibles los espacios de la vida en común a proteger y los proyectos básicos a desarrollar. Todo ello con una técnica que tenga el criterio de la sencillez, que no de simplicidad o de simpleza, para fomentar que su lectura o su explicación sean fáciles y se convierta en un acto de compartir los contenidos del plan con otros, con muchos. Un urbanismo que incluye.

b) El plan como ley común para una vida mejor:

Explicadas las dos vertientes del derecho a la ciudad y su articulación con el plan base. Hay que insistir en la propia importancia del Plan como Ley común. Como instrumento para definir la forma y las acciones que han de configurar el espacio común. Pues una ciudad sin plan es más débil y de menor valor que una ciudad con plan. Además es más injusta y más dura precisamente para los habitantes con menor poder.  Por ello, presento mis reflexiones sobre esta problemática con estas frases y reflexiones que la traducen:

01. Declaración de Derechos Humanos, 1948 y Derecho a la ciudad, 1968: La primera enunciada por las Naciones Unidas y la segunda enunciada en el libro de Henri Lefèbvre. Ahora, en 2018 mi propuesta es la reflexión y un método de plan de urbanismo inclusivo para hacer viable el DERECHO AL PLAN VERSUS DERECHO A LA CIUDAD.

02. El derecho de la población al plan es la base del derecho a la ciudad: El derecho al plan no solo es reconocer su derecho a la participación en su redacción, también es reconocer sus conocimientos, capacidades y saber en la toma de decisiones. Tanto al redactar como al gestionar el plan. Sin plan la ciudad tiene menos valor global y menor calidad de vida y es excluyente con las personas más débiles.

03. La ciudad sin plan favorece a los pocos que tienen poder-información: Las plusvalías urbanas son para esos pocos, aquellos que pueden hacer negocio aumentando el valor de sus tierras con actuaciones que no son conocidas por la mayoría de los habitantes, que pierden. Pero los costes de las obras estructurales y de mejora se pagan con las aportaciones de todos. Mediante los presupuestos públicos formados con dinero de todos. Sin embargo sus beneficios llegan a los pocos que las conocen y pueden acceder a ellas.

04. Una ciudad sin plan materializa la desigualdad y las desigualdades: La ciudad sin plan hace más pobres a los pobres ya que les niega su derecho a ver su forma futura. Aumenta desigualdad y pobreza. No solo limita los derechos humanos, los destruye por segregación y exclusión.

05. El derecho al plan piensa planes de acción no de control o regulación: Nuestra Cátedra UNESCO propone el método Plan Base, como un instrumento de formación y de gestión urbana, más que solo de participación (valorando el criterio o principio de inclusión). El método del Plan Base es además un instrumento de formación y coparticipación.

   Figuras 1 y 2. El proceso de formación. Lichinga, 2010  copyright J.Llop                      
Figuras 1 y 2. El proceso de formación. Lichinga, 2010 copyright J.Llop

06. El paradigma del plan base requiere de nuevos criterios de urbanismo: Hay que superar las tendencias paternalistas o tecnocráticas hacia fórmulas de urbanismo inclusivo: Acceder a comprender el plan y la toma de decisiones. Más allá del concepto de planeamiento participativo. Este modelo debe articular los Criterios de inclusión en planes y proyectos. Porque las escalas intermedias favorecen la inclusión en las ciudades.            

Figura 3. El proceso de participación. Lichinga, 2010  copyright J. Llop
Figura 3. El proceso de participación. Lichinga, 2010 copyright J. Llop

Por ello, como reflexión complementaria, apostamos por estas ideas: El plan mejora las condiciones de vida de los ciudadanos de forma igualitaria. Por eso todo ciudadano tiene como derecho básico su derecho al plan. Derecho a que el espacio del entorno de vida que es su ciudad se planifique conforme a las mejores y más igualitarias condiciones. Esto sólo es posible mediante el plan. Si así se hace las personas podrán participar en la toma de decisiones. Las personas podrán acceder a comprender el plan.

 La propuesta tiene dos registros: El propio de la metodología de plan base, que se explica en los dos puntos siguientes,  y su uso como instrumento de formación. Ambos se potencian precisamente en las ciudades y muy especialmente en las de las escalas intermedias. Donde el diálogo es más directo y donde la población además entiende más y mejor su lugar de vida, su hábitat, podemos decir que es más especialista en el tema.

En definitiva se trata ir más allá de un urbanismo de participación y ayudar a cambiar métodos de planificación, heredados de la mala tecnocracia o burocracia, utilizados mal por la política paternalista, con planes con un sentido político de derecho al plan. El Plan debe atender a construir la ciudad mejor, especialmente en sus espacios públicos, inclusivos y cohesionados, seguros y saludables, resilientes y para todos, es decir legibles y de acceso universal, y sostenible, en términos ambientales, culturales, económicos y sociales

3. El plan base una metodología integral

El método de “Plan Base” no es ni debe ser alternativo a ninguno de los métodos de planificación para el desarrollo sostenible de cada país. Se trata de combinar un estudio  (diagnostico) y unas propuestas (plan). Que por su agilidad, sencillez y sentido de solidaridad, busca poner en la agenda internacional el rol y potencial de las ciudades y escalas intermedias. Para favorecer la calidad de la urbanización y generar desarrollo.

a) Concepto

El Plan Base es un documento de planificación integral, física y estratégica. Es sencillo y flexible. Pretende responder a los desafíos de la planificación inclusiva en las ciudades intermedias del  mundo. No substituye los instrumentos oficiales de planificación urbana de cada país, sino que habilita para etapas posteriores de análisis y planificación más compleja.

El Plan Base representa la agenda urbana, mediante un diagnóstico con acciones, de una ciudad, porque permite visualizar en un único mapa las componentes físicas y estratégicas de su desarrollo. Como una agenda urbana, el Plan Base utiliza un lenguaje simple y claro, fácil de entender. Las componentes físicas de la planificación urbana y los proyectos estratégicos confluyen en un único mapa, que permite tener una visión global de la ciudad y de su desarrollo.

El derecho a la ciudad, entendido como el derecho a un hábitat seguro, saludable e inclusivo de todas las personas, se hace explícito con el derecho al plan, es decir el derecho a tener un plano comprensible y fácil de entender, construido con y para la ciudadanía. El planeamiento urbano, como instrumento de justicia social e inclusión, debe servir para crear y redistribuir riqueza y al mismo tiempo, debe garantizar la sostenibilidad ambiental, económica y social para las generaciones futuras. El Plan Base intenta dar concreción a ambas dimensiones, se ofrece como instrumento para la planificación inclusiva y sostenible de las ciudades intermedias.

En las ciudades donde no existen instrumentos de planeamiento urbano, el Plan Base intenta colmar esta ausencia normativa, abriendo el camino a etapas posteriores de planificación urbana más compleja. En las ciudades donde ya existen instrumentos oficiales de planeamiento urbano, el Plan Base puede utilizarse como un diagnostico con acciones, que permita la revisión de los mismos con mira a una mayor inclusión, resiliencia, seguridad y sostenibilidad. Para su visibilidad ofrecemos una plataforma.

b) Plataforma

La Plataforma Plan Base es un espacio abierto para la difusión de la metodología del Plan Base desarrollada por la Cátedra UNESCO de la Universidad de Lleida (UdL) sobre las Ciudades Intermedias. Se plantea como punto de referencia e intercambio de conocimiento para las y los profesionales de las ciudades intermedias del mundo. 

La Plataforma es una herramienta dinámica, conectada a una base de datos sobre planificación urbana de las ciudades intermedias, que se actualiza constantemente gracias a la contribución colectiva de las personas que acceden a la web y aportan información. A través de la Plataforma es posible descargar los Planes Base existentes y cargar nuevos, consultar y actualizar los datos de las ciudades intermedias, analizar su evolución y comparar planes más recientes con los más antiguos. Es posible contactar con los miembros de la red de ciudades intermedias, para intercambiar conocimiento y buenas prácticas, así como organizar nuevos cursos talleres, de formación en urbanismo inclusivo. Esta plataforma es: www.baseplan.udl.cat

c) Confección datos y desarrollo del método

Para su elaboración proponemos y desarrollamos un método de dos etapas. La primera, estudiar esas ciudades con una Encuesta tipo (ver la referencia a la encuesta de estudios de las ciudades intermedias o CIMES). Forma parte de la metodología de estudio de ciudades de ese perfil. Por parte de una Cátedra UNESCO y el Programa UIA-CIMES de la Unión internacional de los Arquitectos. La segunda etapa consiste en redactar un “plan base” fruto de los conocimientos derivados de la primera etapa o encuesta. Para redactarlo usar la guía de la web antes citada (3.b). Este proceso debe realizarse pensando en el interés público y social de la ciudad donde se use y se puede realizar de los dos modos siguientes:

a) Autonomía de realización directa: Una persona o un profesional de la ciudad o una institución redacta la encuesta y el plan base y lo comparte con el resto de instituciones o administraciones locales o superiores para facilitar su desarrollo. Ponemos el ejemplo de la ciudad de Lichinga, ciudad del norte de Mozambique,  donde junto a UCLG, la Cátedra UNESCO y el Programa UIA-CIMES redactaron el plan base de la ciudad.

b) Oficialmente o por cooperación: Un ente oficial del nivel local, regional o nacional del país adopta el método y lo redacta mediante unos ejemplos pilotos. Pongamos el ejemplo del Gobierno de Santa Fe en Argentina donde varias ciudades intermedias serán objeto de trabajo para su valoración conjunta posterior. Lo que permitirá valorar la aplicabilidad del método y su uso por parte del nivel regional para articular mejor sus políticas con las necesidades locales.

Los resultados del mismo, dado que la metodología es gratuita, deben ser revertidos a la Cátedra UNESCO y al Programa UIA-CIMES, para su tratamiento en conjunto a favor de las ciudades intermedias – urbanización y desarrollo. Estos resultados deben ser enviados al e-mail que figura en la web. En definitiva, los resultados de cada ciudad intermedia son dos: la encuesta y el plan base. Pero pueden ser ampliados o en cada caso desarrollados más extensamente si las condiciones lo permiten. Pero para la red UIA-CIMES-U+A, el actual programa de trabajo de la UIA, y la Cátedra UNESCO, solo es necesario realizar y enviar los resultados de los dos. Este es el método que llamaré estándar. Pero hay necesidad de ajustar ese esquema teórico a las diversas situaciones y/o formas de trabajo que tan amplio numero de ciudades intermedias y tan diversas formas ofrecen. Para ello afirmamos que son claves dos elementos de ajuste: uno, es simplificar los estudios (de la encuesta estándar) a tener solo 14 dotas básicos de esa ciudad. Para ello en los módulos de formación recientemente realizado en África hemos adoptado el CUADRO de datos básicos que adjunto como anexo 1. El segundo es mejorar las propuestas mediante el diálogo con los habitantes. Se refiere a que en el propio método se indica que el pan base redactado por uno de los dos caminos anteriores no es definitivo. Es necesario un proceso de consulta, participación o incluso negociación, pero siempre sobre la base del dialogo, para mejorar sus propuestas, tanto físicas como estratégicas, mediante las opiniones de los actores locales en especial sus habitantes.

d) Definición de sus componentes

Los componentes del método plan base de concentran en seis dimensiones físicas o urbanísticas y en dos listados de proyectos básicos o estratégicos o de desarrollo. Estas son esas componentes:

1. Medir la topología urbana: círculo del 70% de su población urbana y línea entre sus extremos.

2. Tierra urbana y sus áreas de extensión y de reserva: Extensión a 10 años y Reserva a 30 años.

3. Espacios Libres y verdes, áreas de agua y ecológicas, a proteger o valorizar en el entorno urbano.

4. Conectividad y mejora de la movilidad urbana por proximidad: Nodos o nudos y barreras urbanas.

5. Equipamientos de escala de ciudad. Indicar los ya proyectados y señalar donde falta equipamiento.

6. Triple tratamiento normativo (zonning): de regulación, de mejora urbana y de transformación urbana.

Por último se toman en cuenta el listado de los proyectos (a escala urbana o de ciudad) realizados en los últimos 10 años y especialmente el listado de los proyectos a  realizar en los próximos 10 años.

Estas son los componentes del Plan Base. Que se pueden resumir en un solo mapa de propuesta para su fácil lectura y/o explicación.

4. ¿Por qué tratar estos temas básicos?

1. Medir la topología urbana: círculo del 70% de su población urbana y línea entre sus extremos. Este método de medición de las superficies, densidades y distancias, en que vive un 70% de la población urbana, supone medir una cierta topología. Se conoce como topología la geometría que más que priorizar la medición de los parámetros se concentra en detectar las características de proximidad y de conexión que no cambian cuando se transforma una figura. En este caso la forma urbana de la ciudad. Dado que esa forma está compuesta de ejes y tramas consolidadas, que como concentran la mayoría de la población,  en procesos de transformación no varían substancialmente. Si tenemos esa imagen de las distancias humanas dentro de una ciudad, que además se grafía como un círculo,  no solo tenemos la imagen de cómo es la ciudad dentro. Tenemos además la imagen de que distancias (en las áreas o tierras de expansión) no se deben alargar. El círculo define la topología y pauta el diseño de la forma futura urbana de extensión con un criterio de distancia a escala humana. Puesto que además por nuestros estudios (3) sabemos que la mayoría de las ciudades intermedias, de tamaños de población menores a 1 millón de habitantes pueden tener radios de unos 4 o 5 kilómetros máximos. Eso las hace podemos decir peatonales para todos. Esa topología de distancia a escala humana es uno de los patrimonios del urbanismo sostenible del mundo y por ello lo usamos en este método de plan base. 

2. Tierra urbana y sus áreas de extensión y de reserva: Extensión a 10 años y Reserva a 30 años: Uno de los fenómenos mundiales, especialmente en los continentes con mayor tasa de crecimiento urbano, África y Asia, es que las ciudades reciben muchos habitantes nuevos, cada año o mejor dicho cada día. Siendo uno de los desastres humanos permanentes de la urbanización mundial que estas personas o estos pobladores no tengan áreas o suelos urbanos de extensión donde asentarse. Sin tierras para ellos las opciones son la marginalización o el asentamiento en lugares difíciles, en muchos casos con riesgos o casi siempre con distancias a los servicios comunes muy grandes. Por ello una de las prioridades de los planes es la definición de las tierras urbanas existentes y de  las tierras de extensión a 10 años y de reserva a 30 años. Porque estas tierras forman parte de la necesidad básica de una vivienda, sin tierra no hay espacio residencial, pero además son la base de la formación del incremento del valor de la tierra que complica esa finalidad. Pero que además genera unas plusvalías que enriquecen a algunos, pocos, y que cargan a otros muchos (ver punto 2 b) 03). El estudiar y dibujar las tierras de una ciudad es uno de los puntos que construyen el derecho al plan y el derecho a la ciudad. Para hay que usar estos criterios:

2.1.- Calcular la tierra urbana necesaria en la ciudad en esos horizontes temporales de 10 y/o de 30 años. Mediante una secuencia de calculo que debe conjugar estos criterios: previsión demográfica (migratoria y vegetativa); tasa de crecimiento poblacional (especialmente sensible es a los 10 años, a los 30 años puede solo ser aproximada); tasa de personas por vivienda o tasa de ocupación; traducir con estos datos el número de viviendas necesarias a 10 años; estudiar las áreas de atención de esta “demanda” total de vivienda – estudiar tanto la capacidad (siempre más limitada, por razones que ahora no desarrollo) de absorción de las áreas urbanas existentes para atender parte de la demanda, como estudiar los suelos de extensión que serán necesarios; para ello hay que usar otros datos, que son las densidades de vivienda, según las áreas urbanas actuales y las de expansión urbana; del cálculo sumatorio de ambas se debe obtener un número de viviendas totales, que responda a la demanda total, pero siempre (excepto que el suelo sea de propiedad pública, lo que es solo posible en unos pocos países del mundo) este número debe ser mayor, debe haber un sobredimensionado a modo de tasa de seguridad, para no producir propiedades de suelo que tengan condiciones de monopolio al estar ajustada (¡) la oferta de suelo con la demanda. 

2.2.- Trazar y delimitar correctamente con claridad, apoyado en la forma física, los límites de las áreas urbanas. No se trata de un aspecto cuantitativo, como hemos descrito en el apartado anterior, se trata de una correcta delimitación, mediante límites correctos, de las áreas de suelo o tierras de expansión urbana. Tiene un a relación directa con el punto siguiente, nos referimos a equilibrar y combinar bien los suelos a ocupar con los suelo a liberar. Pero además se trata de que estas tierras no rompan las distancias topológicas más invariantes de la vida física en ese lugar de las poblaciones. La delimitación y el trazado de los tierras de expansión es clave para ciudades más que compactas (que esto está bien) ciudades próximas, con menores distancias de vida en el interior de las mismas y con un respeto a las características ecológicas del lugar.

3. Espacios Libres y verdes, áreas de agua y ecológicas, a proteger o valorizar en el entorno urbano. No es fácil dictar pautas internacionales. Pero si es claro que en las ciudades de escala intermedia hay elementos de agua, verde, agrícola o forestal o natural o simplemente libres o vacíos de funciones artificiales, que son y que pueden ser los espacios ecológicos y comunes de la calidad verde de una ciudad. No se trata de ir al detalle de los espacios de escala de barrio o de calle. Se trata de poner en la planta urbana los principales. Para que no sean destinadas esas tierras para la urbanización (infra-estructuración o construcción) pero si para la arborización o para la hidratación y para disponer de áreas libres.

Cada ciudad, en función de su diversidad eco-sistémica, geográfica, topográfica, climática y cultural tiene que dar la respuesta local adecuada. Además quiero señalar que los espacios físicos, donde se habita, son los únicos recursos seguros que sin duda tienen o tendrán los habitantes de ese lugar. En todas las ciudades del mundo los espacios libres que tienen son su patrimonio real. No hay desarrollo sostenible si los planes no se adaptan y potencian esos espacios de valor de cada lugar del mundo. La diversidad urbana esta ligada al sistema de espacios libres. 

4. Conectividad y mejora de la movilidad urbana por proximidad: Nodos o nudos y barreras urbanas. En el contexto mundial las ciudades de mayor crecimiento son ciudades pobres o con menores recursos, tanto económicos, como técnicos. No es fácil, en ese escenario de recursos limitados, trazar con todo detalle la totalidad de la vialidad. Eso dificultará la capacidad real de desarrollo de ese modelo. Pero sí que hay ejes que pueden articular las tierras de expansión o los espacios libres de los dos puntos antes citados. Además señalamos que la prioridad es estudiar y tratar aquellos elementos de la movilidad y del transporte que ya están en funcionamiento. De ahí el interés en resolver mejor los nodos o nudos del viario y en especial superar las barreras, que puedan generar mejores conexiones y dar una conectividad mejor. Reduciendo, como estrategia de fondo, las distancias internas urbanas o, lo que es lo mismo, reduciendo los costes de vida de su población y aumentando a su vez la posibilidad de contacto o de interconexión de más personas en esa ciudad. Si además esta estrategia de mejora de la conectividad asegura, mediante la doble  conexión viaria de las partes de toda la ciudad (dos ejes mínimos),  se abre un espacio de mejor condiciones de resiliencia, frente a los problemas de riesgos o de desastres en esas ciudades. Por ello hay que priorizar los puntos débiles del sistema de movimiento dentro del espacio urbano existente y apoyar con dobles conexiones mínimo las partes de las áreas urbanas de las mismas.

Figuras 4 y 5. Esquema inicial y Plan Base de Lichinga (Mozambique, 2010) c J. Llop                                                             
Figuras 4 y 5. Esquema inicial y Plan Base de Lichinga (Mozambique, 2010) c J. Llop

5. Equipamientos de escala de ciudad. Indicar los ya proyectados y señalar donde falta equipamiento. De un modo similar al anterior. No se trata de detallar todos los puntos o todas las obras de nuevos equipamientos necesarios, en contextos de falta de recursos. Si se trata de dos cosas: Primera, señalar con precisión donde hay proyectos de nuevos equipamientos para la ciudad. Esto va a orientar mejor el plan. Segunda cosa, señalar con un circulo pequeño (en color amarillo - color de trabajo del método) las áreas urbanas que tienen déficit, tanto de servicios públicos como de equipamientos para que el plan sea la base de unos estudios posteriores de cómo y cuándo resolver este déficit.

6. Triple tratamiento normativo (zonning): de regulación, de mejora urbana y de transformación urbana. En este tema se quiere enfocar un plan de diagnóstico para la acción, más que insistir o reincidir en los planes de ordenación o de control tan desgastados. Porque es más importante, que frenar o controlar, entender cuáles son las capacidades de acción, de todos, especialmente de la administración pública (de la que ya hemos dicho que consideramos los contextos de debilidad en este tipo de ciudades). Por ello se ofrecen estos tres tipos de normas: de “regulación” como reglas para que sean cumplidas por quienes usan o construyen la ciudad (en especial queremos señalar que estas deben ser lo más claras y menos complicadas posibles); de “mejora urbana” lo que va a requerir mayores acciones públicas, en los términos internacionales de lo que se conoce como las políticas de “upgrading” o de mejora de barrios, que suponen más compromisos y más intervención de los entes públicos con normas y con proyectos; y, por último, las de “transformación urbana que suponen más intensidad pública y privada, para actuaciones que pueden venir del riesgo (es decir áreas urbanas que hay que “transformar” para prevenir) o por el contrario la oportunidad o el potencial de transformación de áreas o zonas urbanas, para la valorización de toda la ciudad. En el primer punto, indicaríamos el ejemplo de poblaciones viviendo en zonas de máximo riesgo, a trasladar, y en el segundo caso el ejemplo de la reutilización de áreas obsoletas o con funciones superadas o trasladas (las viejas estaciones de trenes o industrias cerradas) que pueden ofrecer nuevos espacios urbanos, de calidad, a toda la ciudad. Se debe señalar que este tercer tipo de zonas de transformación combina directamente con los trazados de doble eje mínimo de acceso (del punto 4.3) y se articula con los riesgos derivados del cambio climático o de los estudios de prevención y adaptación existentes en muchas ciudades del mundo.

5. Plan Base: Educación y Formación

Este tipo de plan ofrece una doble utilización en los dos aspectos siguientes:

1. Es un plan base urbano de acción integral, complementario de la planificación de desarrollo y/o estratégica. El plan base no es el final, es el inicio de la planificación. Por ello en cada país su continuación será según sus tipos de planes. Estos deberán ajustarse a sus condiciones normativas. Debe entenderse muy bien esta característica de propuesta inicial, pero no de solución final, siempre complementaria de otros tipos de planes. Además el propio plan base es y puede ser más fácil de ser mejorado mediante la participación pública, por su carácter no normativo.

2. Es una guía de trabajo para la formación y para la capacitación donde el urbanismo es la clave de educación. Porque de un modo claro y sencillo expresa los objetivos de la planificación física o urbanística integrada a la estrategia y los expone claramente, para que puedan ser explicados y debatidos con todos.  Citamos como una guía referente de urbanismo inclusivo la Asociación Internacional de ciudades educadoras y cívicas.

Figura 6. Plan Base Teruel  © J.Llop. Joaquín Andrés y equipo
Figura 6. Plan Base Teruel © J.Llop, Joaquín Andrés y equipo
Figura 7. Plan Base Wukro (Etiopía) © J. Llop, Equipo de la ETSAB, de FLS y Ángel Olarán
Figura 7. Plan Base Wukro (Etiopía) © J. Llop, Equipo de la ETSAB, de FLS y Ángel Olarán

Estos conceptos se pueden articular en una línea educativa. Mediante la realización de módulos de formación que se basan en el método de plan base. Para ampliar la conciencia y el conocimiento de los profesionales de la ciudad para un urbanismo inclusivo. Estos módulos o cursos-taller se realizan con otras instituciones, académicas y oficiales. Que forman a sus profesores y/o estudiantes o a funcionarios públicos de esas mismas ciudades. Además al enfocar, como trabajo de capacitación, la redacción del plan base de sus propias ciudades, tiene una raíz formativa real muy positiva. El resultado es un producto útil para la sociedad de cada una de las ciudades. En los últimos seis años de trabajo (2012-2018) se han desarrollado 38 módulos, en diferentes países del mundo. Con unos 1.445 participantes con una media de 38 alumnos y una duración media de tres días y medio. Es la prueba de que tiene mucho recorrido y que es muy fácil su organización, colaborando con diversas instituciones y universidades: ASF (Arquitectos sin Fronteras España), CGLU, ONU-HABITAT y UNESCO. En definitiva se trata de articular la formación con otros, para que la urbanización genere desarrollo, mediante los dos criterios de fondo, esto es así: Planes de acción y de formación.

6. Mis conclusiones y reflexiones finales

El método de plan base no es la solución final. Pero si es la base o inicio de diagnosticar, de un modo cooperativo, en una ciudad, especialmente intermedias, las acciones urbanísticas y los proyectos estratégicos básicos. Ha estado probado tanto en ciudades concretas (ej.: Lichinga, Mozambique) como en colaboración con instituciones políticas (ej.: Santa Fe, Argentina). Citamos estos dos solo estos dos ejemplos que han sido recogidos en el documento oficial de ONU-HABITAT sobre “Lineamientos o directrices internacionales sobre planeamiento urbano y territorial” de 2015 (ver los casos ejemplares de la publicación). Tanto para la formación o capacitación de políticos y técnicos, como especialmente ha sido compartido con población de esas ciudades. De toda esta experiencia se entiende que hay un camino de trabajo en urbanismo, que sin duda se puede mejorar con la mirada y las manos de otras personas. Os lo ofrezco para esta finalidad.

Notas

(1) Estudio y censo de todas las ciudades del mundo de más de 50.000 habitantes – Realizado en el marco del Documento GOLD.4 de UCLG para la Cimbre de Habitat.3 en Quito, Ecuador, Octubre de 2016, por Borja Iglesias junto a la Cátedra UNESCO UdL-CIMES

(2) Libro de 1999 BELLET, Carmen & LLOP, Josep Maria (1999) "Ciudades Intermedias y urbanización mundial"; Ed. por Ajuntament de Lleida, UNESCO y Ministerio de Asuntos Exteriores, Lleida

(3) Libro del 2003 BELLET, Carmen & LLOP, Josep Maria (2003) "Ciudades intermedias: Perfiles y Pautas"; Segunda Fase del Programa UIA-CIMES; Ed. Milenio y Ajuntament de Lleida; Lleida 

Anexo 1. Cuadro de datos básicos

1. Preliminary information required to the participants

Participants are asked to prepare some information about their city that will serve as the base for the workshop dynamics. Required information is shown below.

1.1. General information

 

1.2. Short survey on intermediary cities

 
 
 
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Créditos
Suscripción
Directora: María A. Leboreiro Amaro, Dra. Arquitecto. Profesora Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Consejo de redacción: Miquel Adriá, director de la revista Arquine
Carmen Andrés Mateo, Arquitecta. Profesora Asociada de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
José Mª Ezquiaga Dominguez. Dr. Arquitecto. Profesor Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
José Fariña Tojo. Dr. Arquitecto. Catedrático de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Fernando Fernández Alonso. Arquitecto. Profesor Asociado de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Josep Mª Llop Torne. Arquitecto. Profesor en la Facultad de Geografía de la Universidad de Lleida
Javier Ruiz Sánchez. Dr. Arquitecto. Profesor Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Secretaría: Llanos Masiá
Edita: planur-e
Avda. Valdemarin, 68
28023 Madrid
Traducción: planur-e
ISSN: 2340-8235
Copyright: (2013): planur-e
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Planur-e: www.planur-e.es es una revista digital editada en España en materias de territorio, urbanismo, sostenibilidad, paisaje y diseño urbano. Nació con el objetivo de exponer buenas prácticas dando voz a los profesionales, planteando que sean los propios autores de los trabajos quienes los presenten. Se colabora así a su difusión, al tiempo que se ofrece, a aquellos que se aproximan al proyecto, la oportunidad de ver otras formas de trabajar y contrastar sus propias reflexiones y propuestas. Planur-e por sus características pretende llenar un hueco, dada la escasez de publicaciones en estas materias. Alcanza en este momento su número diez, con un planteamiento monográfico y da, al tiempo, en su Miscelánea cabida a múltiples temas. Cuenta ya con un número importante artículos alrededor de 150, hasta el momento, y con autores de muy distintos países, lo que enriquece su tarea de divulgación.

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