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Estudio de Paisaje y Catálogo de Protecciones de Alfafar, Sección Natural y Paisaje.

 

Metodología para el análisis del paisaje y el desarrollo de la Infraestructura Verde

Juan Frontera Peña + Rosa Pardo i Marín

1. Objeto del Estudio, contexto histórico y territorial.

Alfafar es un pueblo ubicado en la zona sur del área metropolitana de Valencia, en la subcomarca conocida como L’Horta Sud. Esta zona cuenta con la particularidad de hallarse muy próxima al Parque Natural de L’Albufera, un gran humedal compuesto por arrozales y un sistema de acequias de riego históricas y barrancos que desembocan en un lago separado del mar por una estrecha franja de tierra donde crece un bosque de pinares protegido de los vientos salinos por las grandes masas dunares de la playa. Se trata por tanto de un entorno muy rico a nivel ecosistémico, cuyo aprovechamiento agrícola se relaciona íntimamente con el de La Huerta histórica, que se sirve de la misma red de acequias para el cultivo de sus campos. 

El tapiz cromático de La Huerta contrasta notablemente con el de los arrozales de la marjal por la heterogeneidad de los cultivos, que presentan un mosaico muy variado en comparación con los extensos campos de arroz, cambiantes según la estación pero ofreciendo siempre una imagen homogénea, verde, amarillenta o reflejando el color del cielo una vez anegados los campos. De la misma forma, se trata de un paisaje con una enorme fragilidad visual, ya que tanto el arrozal como los cultivos hortícolas, permiten unas vistas muy largas sobre todo el territorio llano característico del litoral valenciano. Aquí cada elemento que sobresalga en altura se convierte en un hito visual, un ejemplo de ello son las chimeneas de los antiguos motores de riego. El paisaje antrópico, hace que gran parte de la arquitectura que en él se localiza también mantenga un diálogo con el medio físico.

El estudio de Paisaje de Alfafar, pretende en este sentido establecer un diagnóstico de este territorio con vistas a poner en valor los elementos que lo significan y restablecer así los lazos culturales entre la población y el lugar. Esto es, recuperar la identidad histórica de Alfafar que va ligada a la propia de un paisaje antrópico, donde la actividad agrícola hace que todos los elementos del paisaje vayan ligados íntimamente estableciendo un diálogo constante con la población. Así pues, el significado de paisaje como la interrelación de los factores humanos y naturales, aquí cobra una gran importancia. Las modificaciones que se establecieron para el aprovechamiento del medio físico en Alfafar, se vienen sucediendo desde la época musulmana y han continuado hasta que la agricultura ha dejado de ser el principal motor económico de la región. Se interrumpe por tanto ese diálogo que lleva siglos produciéndose y se procede a partir de la década de los 50 del siglo XX a establecer unos usos industriales ajenos a la lógica interna del paisaje agrícola que vienen parejos a la construcción de una red de infraestructuras que fragmentan el territorio. Esta fragmentación junto con el desarrollismo de la burbuja inmobiliaria, propicia el crecimiento desenfrenado de los tejidos urbano, industrial y comercial y su posterior conurbación, haciendo que junto a las infraestructuras viales se cree un continuo de infraestructura gris que envuelve las zonas de huerta periurbana separándolas de su matriz agrícola, rompiendo a su vez la relación entre La Albufera y La Huerta. La rotura de este vínculo, así como el de la población con la actividad agrícola, hace que el propio pueblo le dé la espalda al paisaje produciéndose la situación de una pérdida progresiva de identidad.

Figura 1. Plano de situación del término municipal de Alfafar, con La Albufera al sur y Valencia y el puerto al norte. Producción propia
Figura 1. Plano de situación del término municipal de Alfafar, con La Albufera al sur y Valencia y el puerto al norte. Producción propia
Figura 2. Mapa de la particular contribución de Valencia. Antonio José Cabanilles 1795.
Figura 2. Mapa de la particular contribución de Valencia. Antonio José Cabanilles 1795.

2. Delimitación del ámbito de estudio y unidades de paisaje

De esta situación parte el análisis al que tiene que hacer frente el Estudio de Paisaje, el cual comienza por establecer un ámbito de estudio que trasciende los límites administrativos del término municipal de Alfafar. Esto es así, debido a que el paisaje se prolonga hasta unos límites físicos que en la mayoría de las ocasiones no coinciden con los que marcan las administraciones. Este ámbito de estudio se compone de unas Unidades de Paisaje que representan los diferentes paisajes que se encuentran en Alfafar, cada uno respondiendo a un carácter determinado que se entiende como unitario, es decir, que dota al área geográfica de una coherencia interna que obedece a una organización concreta de su estructura paisajística. 

Actualmente en Alfafar se encuentran paisajes tan diversos como: los arrozales de L’Albufera; la Huerta que queda al este de su gran conurbación y la autopista V-31 y que todavía posee relación con el parque natural; la propia autopista; el tejido comercial e industrial que forma un continuo en el margen oeste de la autopista; el tejido urbano residencial conurbado de Alfafar y los pueblos próximos que como él, han experimentado un gran crecimiento urbano en las últimas décadas; barrios singulares como el de Orba, que al ser de nueva planta y encontrarse separado de Alfafar por las vías del tren, ha desarrollado una identidad propia a pesar de pertenecer administrativamente al propio pueblo; el pequeño pueblo de Llocnou de la Corona, que se encuentra totalmente absorbido por el tejido comercial de Alfafar a pesar de que aun presenta una pequeña salida hacia una huerta periurbana; y por último las zonas de huerta periurbana que como la anteriormente mencionada, se encuentran también separadas del resto de la matriz agrícola y rodeadas por infraestructuras o tejido urbano o industrial. También se delimitan subunidades, entendiéndose estas como zonas que compartiendo un carácter común con la unidad a la que pertenecen, poseen ciertas particularidades que la hacen diferenciarse de ella, es el caso por ejemplo del barrio del Tremolar, un asentamiento al norte de la Albufera, antiguo embarcadero y lugar donde se ubicaban las históricas trilladoras de arroz con una relación indisociable con La Albufera, pero con un carácter más humanizado y urbano que lo hace poseedor de una identidad propia.

Figura 3. Ámbito de estudio con la delimitación de unidades. Producción propia   
Figura 3. Ámbito de estudio con la delimitación de unidades. Producción propia
Figuras 4 y 5. A la izquierda, Unidad de paisaje 1. Sant Jordi. Zona de huerta periurbana. Producción propia (2017). A la derecha, de paisaje 7. Parque Natural de La Albufera. Producción propia (2017)   
Figuras 4 y 5. A la izquierda, Unidad de paisaje 1. Sant Jordi. Zona de huerta periurbana. Producción propia (2017). A la derecha, de paisaje 7. Parque Natural de La Albufera. Producción propia (2017)
Figuras 6 y 7. A la izquierda, Unidade de paisaje 4. Polígono comercial de Alfafar. Producción propia(2017). A la derecha, Unidad de paisaje 6. Casco urbano de Alfafar. Producción propia (2017)   
Figuras 6 y 7. A la izquierda, Unidade de paisaje 4. Polígono comercial de Alfafar. Producción propia(2017). A la derecha, Unidad de paisaje 6. Casco urbano de Alfafar. Producción propia (2017)

3. Caracterización de las unidades de paisaje

Una vez delimitadas estas Unidades de Paisaje, se procede a su caracterización, para ello se lleva a cabo un estudio pormenorizado en cada unidad, de la evolución y las transformaciones del paisaje hasta nuestros días. En el caso de la huerta periurbana es donde este análisis cobra mayor relevancia, al poder verse el progresivo avance del continuo urbano encerrando zonas de huerta y aislándolas de su contexto paisajístico. Este es el caso de la UP del barrio de Sant Jordi, una zona de huerta periurbana rodeada de infraestructura gris, que a su vez se encuentra separada físicamente del núcleo urbano de Alfafar, al lindar con la conurbación de los pueblos próximos, y con la particularidad de que la mitad norte de la zona de huerta pertenece al término municipal de Valencia. Con esta difícil situación administrativa y viéndose separada de la matriz agrícola, se produce un caldo de cultivo perfecto para la aparición de conflictos que minan la cohesión interna de la unidad, produciéndose el abandono de campos, intrusión de usos y elementos impropios, o falta de permeabilidad de los bordes urbanos. En el tratamiento de bordes encontramos casos de dejadez y abandono en los lindes de la ciudad con la huerta, y también casos en los que su tratamiento va en la dirección de la ciudad cerrándose sobre sí misma evitando el diálogo con la huerta.

Figura 8. Fotoplano de la delimitación de la unidad de Sant Jordi. El área periurbana en el borde exterior del pueblo queda encerrada por la conurbación del tejido urbano, industrial e infraestructuras. Producción propia (2017).
Figura 8. Fotoplano de la delimitación de la unidad de Sant Jordi. El área periurbana en el borde exterior del pueblo queda encerrada por la conurbación del tejido urbano, industrial e infraestructuras. Producción propia (2017).
Figuras 9 y 10. A la izquierda, Fotoplano de Sant Jordi. Año 1956. Fototeca ICV. A la derecha, Fotoplano de Sant Jordi. Año 2000. Fototeca ICV   
Figuras 9 y 10. A la izquierda, Fotoplano de Sant Jordi. Año 1956. Fototeca ICV. A la derecha, Fotoplano de Sant Jordi. Año 2000. Fototeca ICV

En paralelo al análisis de la evolución del paisaje, se lleva a cabo el estudio de la organización del paisaje, esto es entender la función de los componentes que lo forman y las relaciones que entre ellos establecen para llegar a un equilibrio armónico. En el caso de Sant Jordi, la organización del paisaje responde a la propia del paisaje de huerta, donde el aprovechamiento de la tierra para las labores agrícolas produce un paisaje antrópico donde todos los elementos se encuentran íntimamente relacionados al servir al mismo propósito del cultivo de la tierra. Se encuentran por una parte, las acequias, que junto con los caminos son los elementos lineales vertebradores de este paisaje, estas se encargan de conducir el agua para el riego de los campos e incluso dependiendo de su profundidad, permitir el transporte en barca de los productos (como ocurría históricamente en la Albufera), cuentan por tanto con una función tanto ambiental como funcional. La organización del paisaje en parcelas de cultivo condicionadas por la traza de los caminos, también establece unas huellas en el territorio que de alguna forma también se convierten en cicatrices históricas, y que determinan la ubicación de las edificaciones aisladas o pequeños poblados. Así, la arquitectura rural; motores, casetas de aperos, ceberas, o alquerías;  también se encuentra estrechamente ligada al territorio, con un valor etnológico fundamental para comprender los avances dentro del mundo de la agricultura. Se llega así a concluir, que el patrimonio agrícola es indisociable del paisaje, es decir, que para poder conservarlo es necesario mantener las relaciones armónicas entre los elementos que lo componen, y para ello es imprescindible que la tierra se siga cultivando. En este sentido, se deben tomar acciones para la recuperación estética y visual del paisaje, mejorar también la relación con la ciudad, pero lo realmente indispensable es que el oficio de agricultor, actualmente con un grave problema de falta de relevo generacional,  prevalezca. Hablamos pues de paisajes antrópicos, dinámicos, que no pueden museizarse ni mantenerse estáticos en el tiempo sin que ello conlleve una pérdida total de su identidad.

Figura 11. Ilustración de la unidad de paisaje de Sant Jordi. Producción propia
Figura 11. Ilustración de la unidad de paisaje de Sant Jordi. Producción propia

4. Recursos paisajísticos

Los elementos antes citados que componen el paisaje y le otorgan significado, son los Recursos Paisajísticos. En el Estudio de Paisaje se realiza una detección de los mismos clasificándolos en culturales, visuales o ambientales. Los culturales son aquellos que presentan valores etnológicos, históricos, o arquitectónicos, y que son reconocidos por la sociedad local; en Alfafar, el patrimonio arquitectónico rural, y los elementos patrimoniales de los núcleos históricos tradicionales como el del centro histórico del pueblo y el asentamiento y embarcadero del Tremolar en La Albufera, constituyen los principales nichos de recursos culturales, aunque también cabe destacar la red de caminos históricos, entre los que se incluye parte del trazado de la Vía Augusta. Los visuales, son aquellos hitos visuales, recorridos escénicos, miradores o fondos de perspectiva, que componen la imagen percibida del paisaje; en Alfafar, también en el barrio del Tremolar, las imponentes chimeneas de las antiguas trilladoras de arroz, supone un perfecto ejemplo de hito en un espacio de enorme fragilidad visual como es La Albufera. Los recursos ambientales por otro lado, son aquellos indispensables para la funcionalidad ecológica del paisaje, y en el caso de Alfafar, la red de acequias aparte de suponer un elemento vertebrador del mismo, la canalización de las aguas al lago de La Albufera permite la continuación de los procesos ecológicos y que el espacio permita albergar vida más allá del cultivo de los campos.

Figuras 12, 13 y 14. A la izquierda, Recurso ambiental. Acequia del Tremolar en la Albufera. Producción propia (2017). Centro, Recurso cultural. Iglesia de Santa María del Don en el casco urbano de Alfafar. Producción propia (2017). Derecha, Recurso visual. Mirador del embarcadero del Tremolar con el hito visual de la chimenea de la trilladora de Caguetes. Producción propia(2017).        
Figuras 12, 13 y 14. A la izquierda, Recurso ambiental. Acequia del Tremolar en la Albufera. Producción propia (2017). Centro, Recurso cultural. Iglesia de Santa María del Don en el casco urbano de Alfafar. Producción propia (2017). Derecha, Recurso visual. Mirador del embarcadero del Tremolar con el hito visual de la chimenea de la trilladora de Caguetes. Producción propia(2017).

5. Valoración del paisaje

Estos recursos se valoran junto con las unidades determinándose cuales son los de alto o muy alto valor, y en consecuencia esos serán los que pasen a la Sección de Paisaje del Catálogo de Protecciones. Esta valoración constituye un proceso complejo en el que se tiene en cuenta por una parte, los aspectos técnicos que determinan la calidad paisajística; por otra, la valoración social en un proceso de participación pública donde se determinan las preferencias y grado de conocimiento de la población; y por último, el análisis de visibilidad del paisaje, donde se determinan las áreas más visualmente expuestas y por tanto más frágiles, así como las cuencas visuales y puntos de observación y recorridos escénicos de mayor relevancia. En lo que se refiere a la valoración social en Alfafar, lo más destacable fue la discrepancia y las fuertes opiniones muy contrapuestas en cuanto al valor paisajístico de las zonas periurbanas, sobre todo en la zona de La Tauleta, una partida de huerta totalmente absorbida por el tejido urbano que presentaba rasgos similares al ya mencionado barrio de Sant Jordi. Gran parte de la población no sentía ya ningún vínculo con ese terreno de huerta, que aun albergaba dos alquerías, un motor de riego, tres sequers, un camino histórico, y al menos la mitad de sus campos en activo. No obstante, el estado general de todas las edificaciones junto con los campos era de alta degradación, a su vez, el nulo tratamiento de bordes urbanos junto con el fondo de perspectiva del polígono comercial aledaño, no ayudaba a ofrecer una imagen del conjunto que se asemejara a la de un paisaje con carácter identitario que debiera protegerse. Había vecinos que por otra parte sí que reconocían los valores latentes y oportunidades que presentaba el paisaje, que aunque no supusiera un lugar con una destacada singularidad, abogaban por recuperarlo como un espacio público abierto e integrado en la ciudad que mantuviera en la medida de lo posible la actividad agrícola. En conclusión, en la valoración social, los paisajes periurbanos ordinarios eran los peor valorados a la vez que se detectaban en ellos valores latentes, con la particularidad que eran los más vistos por la población junto con el tejido urbano residencial.

Figura 15. Huerta periurbana de La Tauleta. Producción propia (2017).
Figura 15. Huerta periurbana de La Tauleta. Producción propia (2017).
Figura 16. Jornada de participación ciuddana. Producción propia (2017).
Figura 16. Jornada de participación ciuddana. Producción propia (2017).

6. Sección de paisaje del catálogo de protecciones e Infraestructura Verde.

En el caso de Alfafar, la parte propositiva del Estudio de Paisaje, que comprende los objetivos de calidad paisajística, y medidas y acciones, viene recogida en la Sección de Paisaje del Catálogo de Protecciones. Este catálogo recopila los recursos y unidades con una valoración paisajística alta o muy alta, donde se propone una normativa de integración paisajística de los elementos catalogados, directrices estratégicas en relación al desarrollo de la Infraestructura Verde, y descripción de posibles programas de paisaje que puedan llevarse a cabo en un futuro y así ver materializados en forma de actuaciones concretas los objetivos y medidas propuestos. En Alfafar, estas medidas incluidas en el catálogo tienen como objetivo la recuperación de la identidad de los paisajes ordinarios, y eso pasa por la potenciación de sus valores latentes y la creación de vínculos con la población. Los paisajes ordinarios son aquellos que no se identifican con el ideal de lo que debe ser un paisaje dentro del pensamiento colectivo, por tanto son ignorados, y acaban como un lugar donde abundan los conflictos paisajísticos. Este es el caso de las zonas de huerta periurbana que ya hemos comentado, que constituyen el auténtico paisaje ordinario minusvalorado de Alfafar, cuando la actividad agrícola junto con la gran variedad de recursos paisajísticos que allí se encuentran hace que las posibilidades del paisaje para su aprovechamiento lúdico, social y cultural sean enormes. El objetivo del Catálogo por tanto, aparte de reconocer el valor de los paisajes que ya son considerados espacios excepcionalmente valiosos a nivel ambiental, cultural y visual como La Albufera, trata de recuperar el diálogo perdido entre la población y su entorno olvidado, de forma que se pueda implementar una red continua e integrada de espacios libres y abiertos que incluya no solo los paisajes extraordinarios, mejorando de esta forma la habitabilidad y la calidad paisajística y funcional del espacio público. Esto es en esencia la Infraestructura Verde, que supone la conclusión del Estudio de Paisaje y el Catálogo de Protecciones.

Figura 17. Ficha de la Sección de Paisaje del Catálogo de Protecciones del recurso: Embarcadero y Mirador del Tremolar. Hojas 1 y 2. Producción propia
Figura 17. Ficha de la Sección de Paisaje del Catálogo de Protecciones del recurso: Embarcadero y Mirador del Tremolar. Hojas 1 y 2. Producción propia
Figura 18. Ficha de la Sección de Paisaje del Catálogo de Protecciones del recurso: Embarcadero y Mirador del Tremolar. Hojas 3 y 4. Producción propia
Figura 18. Ficha de la Sección de Paisaje del Catálogo de Protecciones del recurso: Embarcadero y Mirador del Tremolar. Hojas 3 y 4. Producción propia
Figura 19. Plano de Infraestructura Verde Urbana de Alfafar. Producción propia
Figura 19. Plano de Infraestructura Verde Urbana de Alfafar. Producción propia

Por tanto, a mayor concienciación, mayor disfrute y mayor cuidado del paisaje, en Alfafar así, las normas establecidas en el catálogo, la descripción de objetivos, y la puesta en valor de espacios considerados de oportunidad para la Infraestructura Verde, ha desembocado en proyectos e iniciativas concretas como la creación de una red de cliclorrutas para la recuperación del vínculo entre el pueblo, la Albufera y la Huerta; la restauración de una antigua alquería como centro para el turismo sostenible y de interpretación de la actividad agrícola; o un programa para la revitalización del núcleo histórico tradicional del Tremolar.

Figura 20. Iniciativa para la creación de una red de ciclorrutas aprovchando la IV de Alfafar y rehabilitación de la Alquería del Pi. Producción propia
Figura 20. Iniciativa para la creación de una red de ciclorrutas aprovchando la IV de Alfafar y rehabilitación de la Alquería del Pi. Producción propia
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