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Patrimonio Vivo: Quito, aprendiendo desde la experiencia

La Historia del cuidado del patrimonio cultural en Quito  

La historia sobre el cuidado del patrimonio cultural de la ciudad de Quito no es reciente; han transcurrido más de 75 años desde la emisión de la primera intención normativa para preservar el Centro Histórico de Quito;  más de 50 años desde la creación de la Comisión del Centro Histórico; 38 años desde la declaratoria de la UNESCO a Quito como Patrimonio Cultural de la Humanidad y 30 años desde que se institucionalizó el cuidado del patrimonio de Quito a través de la creación del Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural (FONSAL) actualmente denominado Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) como entidad especializada que persigue este único objetivo. 

Si bien el Centro Histórico es su área más reconocida, el territorio del Distrito Metropolitano de Quito posee un riquísimo patrimonio cultural: alrededor de 10.000 bienes inmuebles inventariados o que forman parte de las más de 30 áreas históricas, 1.114 sitios arqueológicos reconocidos, 500 registros de patrimonio inmaterial, así como 27.663 bienes muebles y obras de arte identificados. 

Figura 1: Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural, 2007
Figura 1: Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural, 2007

La gestión de este legado ha recorrido un largo y variado camino; y es así como el cuidado del Patrimonio Cultural ha hecho escuela en esta ciudad. Hemos llevado casi 70 años conservando la ciudad con una mirada monumentalista, que colocaba al objeto arquitectónico o urbano por encima de la sociedad que lo habitaba y es ahora, en este último tiempo, que estamos emprendiendo el camino hacia otra forma de ver las cosas, más sostenible, en la cual apostamos por la corresponsabilidad y el reconocimiento del ser humano como punto focal y principal beneficiario de la salvaguarda del patrimonio cultural.

Este artículo se trata de la presentación de este camino, de los pasos que ha seguido la ciudad de Quito durante más de siete décadas en las cuales, si bien nos hemos tropezado varias veces, nunca hemos perdido de vista el objetivo de conservación de nuestro patrimonio; esto ha formado generaciones de profesionales comprometidos, ha generado institucionalidad y ha hecho escuela.

La primera Ordenanza Municipal que incluyó artículos para la conservación del Centro Histórico de Quito fue la Nº 528, sancionada el 14 de enero de 1941 y que planteaba la conservación del “estilo arquitectónico de la ciudad”. 

Posteriormente, la primera Ordenanza específica que buscaba “la conservación de la imagen del Centro Histórico de Quito” fue la Nº 646, sancionada el 9 de noviembre de 1946, mientras que el 20 de julio de 1966 la Municipalidad expidió la Ordenanza N° 1125 que creó la “Comisión de Centro Histórico” para su resguardo. Todas estas primeras normas fueron el reflejo de la preocupación que varios quiteños y ecuatorianos sentían sobre el deterioro y destrucción que comenzaba a aparecer en el “casco colonial”, tanto por la indiferencia de los habitantes, como por las leyes y ordenanzas que se replicaban peligrosamente en varios centros históricos de la región, cuya característica era plantear ensanchamientos de vías y definir retiros que rompían con la trama urbana e incentivaban la construcción de edificios altos y fuera de la escala consolidada en estas áreas. 

  Figura 2: Efecto de la aplicación parcial de la Ordenanza 532 del año 1941 en la calle Guayaquil. Fuente: Instituto Metropolitano de Patrimonio, IMP, 2016
Figura 2: Efecto de la aplicación parcial de la Ordenanza 532 del año 1941 en la calle Guayaquil. Fuente: Instituto Metropolitano de Patrimonio, IMP, 2016

Quito no fue una excepción, y pocos meses después de la expedición de la primera norma que establece las primeras intenciones de conservación del Centro Histórico de Quito, se emitió la Ordenanza 532 que dispone el ensanchamiento de la calle Guayaquil, una de las más emblemáticas del área de primer orden.   

En medio de la preocupación de los ecuatorianos por proteger el área histórica a través de decretos, leyes y normas, tuvieron lugar en la ciudad de Quito dos eventos de trascendencia mundial: la Reunión internacional patrocinada por la Organización de Estados Americanos (OEA) relativa a la conservación y utilización de monumentos y lugares de interés histórico y artístico (1967)cuyo resultado una Declaración final conocida como las "Normas de Quito"; y el Coloquio sobre la conservación de los centros históricos ante el crecimiento de las ciudades contemporáneas (UNESCO/PNUD) (1977); luego de ello y gracias al trabajo continuo y dedicado de varios profesionales comprometidos con nuestra ciudad, se propuso a Quito ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), como candidata para ser considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Así, el 8 de septiembre de 1978, Quito fue declarada por la UNESCO como tal, considerándola poseedora del “Centro Histórico más grande y mejor conservado de Latinoamérica”, con un paisaje natural de singular belleza  al cual la ciudad se ha adaptado de manera única y excepcional. Si bien nuestra ciudad ya se regía bajo varios conceptos de conservación patrimonial, esta Declaratoria afianzó un compromiso más claro. Sin embargo, y a pesar de esta declaratoria,  en los años subsiguientes no se logró mejorar la preservación del sitio y el deterioro fue cada vez más visible.

    Figura 3:  Fiesta de la Luz. Instituto Metropolitano de Patrimonio 2016.  “En esta ciudad andina, el hombre no ha buscado imponerse a la naturaleza, sino que la ha utilizado para realizar una obra única en su género, en la que las construcciones religiosas, los edificios civiles y las artes plásticas forman un todo armonioso e indisoluble que testimonia una concepción unificada de las fuerzas humanas y naturales” (UNESCO, 1978)

Figura 3: Fiesta de la Luz. Instituto Metropolitano de Patrimonio 2016.

En esta ciudad andina, el hombre no ha buscado imponerse a la naturaleza, sino que la ha utilizado para realizar una obra única en su género, en la que las construcciones religiosas, los edificios civiles y las artes plásticas forman un todo armonioso e indisoluble que testimonia una concepción unificada de las fuerzas humanas y naturales” (UNESCO, 1978)

Nueve años después, en 1987, Ecuador sufrió varios sismos que afectaron de manera estructural a la ciudad antigua, a partir de lo cual se creó el Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural (FONSAL), entidad adscrita al Municipio de Quito, que con un fuerte financiamiento, fue capaz de actuar, en un inicio y de manera emergente, en la preservación del patrimonio edificado y luego ir ampliando sus ámbitos de acción, en concordancia con las nuevas visiones integrales para la conservación y gestión del legado cultural.

Desde ese momento, la ciudad de Quito asumió responsablemente la gestión del bien declarado e inició una larga y continua tarea de mantenimiento, recuperación y revitalización que incluye el reforzamiento estructural de la arquitectura monumental religiosa; la rehabilitación y creación de centros culturales y equipamientos complementarios; los primeros proyectos de recuperación de vivienda y la administración pública. Se dio inicio al primer inventario formal de bienes inmuebles patrimoniales, tanto del Centro Histórico como de las áreas rurales y barrios urbanos de Quito. 

En una segunda etapa de gestión, que inició en el año 1994, se determinó una línea de acción enfocada a la rehabilitación urbana del Centro Histórico a través del mejoramiento y dotación de infraestructura, equipamiento y mobiliario urbano, saneamiento ambiental, seguridad y estacionamientos públicos; junto con ello se iniciaron gestiones para la reactivación económica del sector y actividades para fomentar la apropiación cultural.

En el año 2001 inició uno de los procesos más exitosos llevados a cabo por el Municipio de Quito: El Plan de Reordenamiento del Comercio Minorista en el Centro Histórico de Quito (CHQ). El Plan se ha convertido en referencia mundial sobre procesos de apropiación y concientización ciudadana para reubicar de forma pacífica a más de 1000 comerciantes informales que se situaban en varias vías públicas del Centro, con casetas improvisadas, pero que se habían vuelto permanentes y ocultaban el entorno patrimonial edificado.  

      Figure 4: Fotografía del mercado de la Ipiales, antes de la intervención y plano del asentamiento informal de alrededor de 85 asociaciones de comerciantes en el CHQ – Año 2000. Archivo Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, 2000.   Figure 4: Fotografía del mercado de la Ipiales, antes de la intervención y plano del asentamiento informal de alrededor de 85 asociaciones de comerciantes en el CHQ – Año 2000. Archivo Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, 2000.
Figura 4: Fotografía del mercado de la Ipiales, antes de la intervención y plano del asentamiento informal de alrededor de 85 asociaciones de comerciantes en el CHQ – Año 2000. Archivo Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, 2000.

A partir del reordenamiento del comercio informal la gestión municipal se volcó a realizar proyectos de intervención integral en el patrimonio cultural continuándose con la conservación de los monumentos arquitectónicos y también haciendose fuertes inversiones públicas en la recuperación de viviendaSe enfrentaron las propuestas tomando en cuenta tanto al patrimonio material como el inmaterial y se iniciaron importantes proyectos de rescate y puesta en valor de arqueología, todo esto acompañado de enérgicas campañas de educación y difusión.

En el año 2010 el Fondo de Salvamento cambió su figura jurídica y se transformó en el Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP), ente gestor del patrimonio del Distrito Metropolitano de Quito, que continuó con la tarea iniciada por el FONSAL.

En este último período la institución ha trabajado en un eje de participación ciudadana con proyectos de reciclaje de edificios para nuevos usos de equipamientos; se ha trabajado en corresponsabilidad con los barrios urbanos y con las parroquias rurales yse han establecido compromisos de cooperación con entidades privadas, principalmente con la Iglesia Católica, poseedora de la propiedad de muchos de los bienes inmuebles monumentales del Distrito. Se han  planteado propuestas de diálogo, a través del arte y la cultura, para incentivar la apropiación social del patrimonio y se ha iniciado la actualización del inventario de bienes inmuebles patrimoniales que incluye el registro de otros ámbitos del patrimonio cultural como es elinmaterial, bienes documentales, obras de arte, patrimonio sonoro, etc..

En los últimos años se han incorporado a la conservación y gestión del patrimonio del Distrito nuevos conceptos y parámetros definidos a nivel internacional,  los que previo a su implementación han sido adecuados a la  realidad local , a fin que respondan a la realidad de la ciudad. 

Las líneas estratégicas que actualmente se ven reflejadas en las políticas metropolitanas son los pilares fundamentales de los siguientes proyectos de salvaguarda patrimonial que se han planteado con una visión integral e inclusiva del patrimonio cultural y que además han sido replicadas o establecidas como buenas prácticas a nivel regional.

Programas de Incentivos, apoyo y corresponsabilidad para la salvaguarda del patrimonio cultural

Una de las condiciones adversas con mayor impacto en la conservación y desarrollo del Centro Histórico de Quito,  el despoblamiento y la sustitución de viviendas por comercios, bodegas y otros negocios, motivó al Municipio del Distrito Metropolitano de Quito a buscar los mecanismos oportunos para contrarrestar esta tendencia. 

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), en las últimas décadas, el Centro Histórico de Quito (CHQ), registra una preocupante disminución poblacional (2,5% anual). Como consecuencia, el patrimonio edificado tanto en el Centro Histórico como en sus 33 parroquias rurales y demás áreas históricas, históricamente ocupado por vivienda, sufre en la actualidad un gran deterioro proveniente de múltiples causas, como el abandono, la falta de conservación y las intervenciones inconsultas e ilegales que alteran los sistemas constructivos tradicionales volviéndolas más vulnerables. 

De manera similar, la sustitución de uso de suelo original de vivienda por comercios, bodegas, oficinas u otros usos más rentables como los ligados a turismo (hoteles), por citar un ejemplo, constituye otro factor de afectación al índice poblacional residente en el sitio y por tanto, a la conservación del patrimonio edificado. 

Este diagnóstico es  preocupante,  ya que el abandono y la sustitución de usos se convierten en una clara amenaza, tanto para la seguridad de los habitantes que ocupan estos bienes, como para la conservación del patrimonio cultural edificado.

A estas condiciones se suma, además, el hecho de que los costos de intervención en edificaciones patrimoniales, así como su especificidad técnica están, por lo general fuera del alcance de los propietarios de dichas edificaciones quienes no reciben suficientes incentivos u oportunidades para acceder a créditos o beneficios de índole privado; y que a nivel estatal existen restricciones legales para la inversión de fondos públicos en propiedades privadas.

Considerando estas circunstancias, a partir de 2008, el Instituto Metropolitano de Patrimonio, amparado en la Ordenanza No. 260 - “De las Área y Bienes Patrimoniales,” desarrolló  el programa de Incentivo “Pon a Punto tu Casa” mediante el cual se brinda facilidades a los propietarios interesados en la rehabilitación y mejoramiento de viviendas en áreas y edificaciones patrimoniales. (1) 

A este proceso se sumaron, a través de la Ordenanza Municipal 0094, expedida por la Comisión de Áreas Históricas y ratificada por el Alcalde en funciones en Julio de 2011, nuevos programas de inversión que ayudan a disminuir este porcentaje de deterioro a través del mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes y el fortalecimiento del uso de vivienda en las áreas históricas. Dicho programas, con el fin de garantizar la recuperación del bien y la seguridad de la sociedad (2), otorgan beneficios a sus propietarios especialmente los más vulnerables. 

A partir de entonces la Ordenanza 0094, de acuerdo con el ordenamiento jurídico nacional y metropolitano, facultó al Instituto Metropolitano de Patrimonio a entregar inversiones municipales de carácter no reembolsable y reembolsable para la ejecución de los posteriores programas de incentivos, con el firme propósito de mejorar el alcance, las oportunidades y las alternativas de los propietarios de inmuebles patrimoniales,                        que voluntariamente deseen intervenirlos y mejorar las condiciones de habitabilidad,  evitar el deterioro y falta de mantenimiento en los bienes patrimoniales. Dichos programas son: 

a) Rehabilitación de vivienda (Pon a Punto tu casa): Esta propuesta busca fomentar el carácter residencial en los inmuebles patrimoniales.Para el programa  “Rehabilitación de vivienda” se entrega, en calidad de inversión reembolsable, el 100% del valor del presupuesto referencial de los trabajos por ser ejecutados, con un límite superior de USD 10.000,00 por unidad de vivienda.

b) Intervención en cubiertas (Quinta Fachada - QF): Para este tipo de intervenciones, el Municipio otorga el 50% de subsidio del valor establecido en el presupuesto aprobado, con un límite de beneficio de USD 15.000,00 por inmueble; el porcentaje restante de la inversión es reembolsable. 

c) Recuperación de fachadas (Recuperación de Imagen Urbana - RIU): Para esta intervención el MDMQ otorga el 50% de subsidio en el valor del presupuesto aprobado por inmueble.

d) Mantenimiento menor: Este programa tiene por objeto mejorar las condiciones de habitabilidad a través de la reparación de elementos constructivos, estructurales, etc.  de la edificación, con un límite a ejecutar de USD 10.000,00 dólares, siendo una inversión reembolsable al 100%.

Figura 5: Viviendas y edificaciones rehabilitadas – antes y después. Archivo fotográfico del Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2016     

 
Figura 5: Viviendas y edificaciones rehabilitadas – antes y después. Archivo fotográfico del Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2016

Con  relación al funcionamiento de los programas, el IMP es responsable de: (1) promocionar estos programas entre los propietarios y residentes localizados en el CHQ y demás áreas históricas del DMQ; (2) calificar a los postulantes, garantizando que se encuentren al día en sus cumplimientos fiscales y que legalmente la propiedad no tenga impedimentos; (3) agrupar en contratos, con un promedio de 9 edificaciones cada uno,           a los beneficiarios calificados; (4) realizar inspecciones, elaborar la respectiva documentación técnica (diseño, presupuesto referencial, etc.), gestionar los permisos respectivos, contratar al personal calificado para las intervenciones; y (5) fiscalizar el trabajo y cumplimiento de cada contrato. En este sentido el ente gestor del sitio no solo gestiona la intervención en las edificaciones patrimoniales sino que, además, facilita la intervención a nivel técnico y financiero para los propietarios, y garantiza la correcta intervención en el inmueble. 

En los años 2015 y 2016, un total de 21 etapas, que comprenden 131 edificaciones, 524 viviendas y cerca de 1.572 beneficiarios directos, se han acogido a estos programas para la recuperación de edificaciones patrimoniales en el CHQ como se detalla a continuación: 

MONTO INVERTIDO: 4´018,707.31

EDIFICACIONES INTERVENIDAS: 131

VIVIENDAS: 524 (Promedio de 4 viviendas por edificación. Fuente: INEC)

BENEFICIARIOS DIRECTOS: 1.572 (Promedio de 3 habitantes por vivienda. Fuente: INEC)

La evolución de los programas de apoyo para el mantenimiento de las edificaciones patrimoniales de arquitectura doméstica en el Distrito, en colaboración con la Junta de Andalucía, partió de programas habitacionales completos que recuperaron casas emblemáticas. A partir de este momento se determinó uno de los objetivos más importantes de la gestión del patrimonio de Quito: plantear un modelo de cooperación y corresponsabilidad para la salvaguarda del patrimonio cultural, garantizar intervenciones especializadas que apoyen, tanto a que la población que vive en el inmueble permanezca y mejore su calidad de vida, como a que lleguen nuevas familias que permitan el repoblamiento de las áreas que paulatinamente se han ido despoblando, fomentando así el reforzamiento del tejido social y consecuentemente la sostenibilidad del patrimonio cultural.

Gestión Participativa: VIVE ALAMEDA

En el marco de la Conferencia de las naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Sustentable HABITAT III, el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, en cooperación con la Secretaría de las Naciones Unidas para Habitat III  desarrolló a inicios del 2016, la convocatoria internacional denominada “Habitat Village”. El objetivo de la convocatoria era seleccionar iniciativas y/o proyectos de innovación urbana alineados a los temas por tratarse en la conferencia, los Objetivos de Desarrollo Sustentable y/o la Nueva Agenda Urbana que pudiesen ser ejecutados en Quito y servir como un laboratorio de muestra de iniciativas en el desarrollo urbano durante la semana de Habitat III. De 150 proyectos presentados, 42 fueron aprobados, entre iniciativas de artes, diseño urbano, planificación del espacio público, aplicativos móviles, entre otros.

El Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, a través del Instituto Metropolitano de Patrimonio en colaboración con la Secretaría General de Planificación e ICOMOS,  capítulo Estados Unidos, presentó la propuesta “VIVE ALAMEDA: Forjando Herramientas de Preservación para la Sustentabilidad Urbana” en la categoría de Arte y Participación ciudadana, proyecto que fue seleccionado para su implementación en Quito, específicamente en el barrio de “La Alameda”, y su presentación en Octubre de 2016 durante la semana de Habitat III. 

El barrio de “La Alameda” es uno de los 13 barrios localizados en el área de amortiguamiento del Cerntro Histórico de Quito (CHQ). Este barrio constituye el nexo, a nivel urbano, entre el núcleo histórico de la ciudad y las áreas de desarrollo moderno localizadas hacia el norte de la ciudad, por lo tanto constituye tambiénel nexo entre la tradición viva presente en el Centro Histórico y la vida moderna que caracteriza al norte de la ciudad. La Alameda cuenta con 1.840 residentes en un área total de 25,74 hectáreas que concentran espacios públicos emblemáticos como el Parque de La Alameda, equipamientos médicos y educativos con representación a nivel regional, equipamientos culturales y patrimoniales, áreas verdes recreativas y residencias, además de hitos naturales, urbanos y arquitectónicos reconocidos a nivel metropolitano e incluso nacional. (3)

Con el objetivo central de trabajar a través de múltiples mecanismos en el fortalecimiento de la participación ciudadana y en la inclusión de nuevas herramientas de innovación, “VIVE ALAMEDA” se enfocó en identificar, con residentes, visitantes, estudiantes y comerciantes del barrio, diez elementos (sean estos edificios, lugares, leyendas, tradiciones, personajes, historias u otros aspectos) de valor patrimonial y/o identitarios para la comunidad para documentarlos, estudiarlos y conjuntamente proponer como pueden transformarse en herramientas para fortalecer la identidad del barrio y su cultura, el desarrollo socio-económico y la promoción del patrimonio como una herramienta de desarrollo urbano sustentable.

Figura 6: Objetivo General VIVE ALAMEDA, IMP (2016) – Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2016
Figura 6: Objetivo General VIVE ALAMEDA, IMP (2016) – Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2016


Metodológicamente la ejecución del proyecto se dividió en cuatro etapas enmarcadas en mecanismos que garantizaran una participación activa de la comunidad a lo largo del proceso. Entre Junio y Octubre del 2016, se ejecutaron actividades enfocadas en la identificación de elementos de valor, estudio y documentación de los elementos seleccionados, puesta en valor y exhibición de cada elemento, y diálogo y construcción de ideas participativo para la transformación de estos elementos en herramientas de desarrollo.

Figura 7: Fases de Implementación del Proyecto, Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2016
Figura 7: Fases de Implementación del Proyecto, Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2016

En relación a las herramientas que permitieran una participación ciudadana activa y constante, se desarrollaron mecanismos basados en la innovación tecnológica y una estrategia de comunicación constante. 

Mediante el desarrollo y la implementación de herramientas de innovación, el objetivo fue llegar a todos los grupos generacionales de la comunidad, por lo cual, la propuesta contó con una página web enfocada en el desarrollo del proyecto y sus resultados, con actualización constante y que permitía, a través de varias herramientas, el registro de las opiniones de los visitantes (www.alameda.com.ec). Otras herramientas popularizadas fueron el uso del hashtag (#vivealameda) en redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter y el registro on-line de voluntarios. 

Por otra parte, la estrategia general de comunicación, , se desarrolló bajo la estrategial de mantener a la comunidad informada de manera permanente. Para el efecto, se condujo un taller informativo al inicio del proyecto y múltiples campañas en el barrio con la entrega de volantes y la colocación de afiches. En este ámbito, la utilización de la pagina web y redes sociales fue clave para la difusión del proyecto y la participación de la comunidad.

Como parte del proceso de identificación de los elementos que la comunidad valorara como importantes en su barrio, se ejecutaron diferentes actividades con enfoques cuantitativos y cualitativos. 

      Figura 8: Elementos de valor patrimonial identificados en La Alameda, Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2016
Figura 8: Elementos de valor patrimonial identificados en La Alameda, Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2016

La identificación de los 10 elementos, entre espacios públicos, hitos urbanos y arquitectónicos, arquitectura monumental republicana, arquitectura moderna y tradiciones gastronómicas, el trabajo de estudio y documentación de cada uno de los elementos  se logró con la colaboración de expertos locales, técnicos profesionales del IMP de lala Secretaría General de Planificación del Municipio de Quito y expertos internacionales de ICOMOS/US.   El resultado de este proceso recogió información histórica relevante de cada uno de los elementos, los justificativos para su selección así como el potencial de  introducirse como herramienta de desarrollo en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas (ODSs).

Cada texto, fue posteriormente presentado a la comunidad a través de (1) la pagina web del proyecto, con un micrositio desarrollado para cada elemento; (2) señalética temporal ubicada en el barrio a través de tótems ubicados en el espacio público cercano a cada elemento seleccionado; y (3) el diseño y la impresión de 1,000 mapas de auto-guía del barrio con fotografías y micro textos sobre cada elemento repartidos a la comunidad. Estas herramientas se promocionaron durante la semana de Habitat III entre los asistentes a la conferencia, miembros de la comunidad, profesionales involucrados en la preservación del patrimonio, técnicos de múltiples instancias municipales, estudiantes, entre otros, como parte del proceso de exhibición y puesta en valor de los elementos identificados por la comunidad.

Figura 9: Mecanismo de Construcción de Compromisos en el Taller, Instituto Metropolitano de Patrimonio  2016
Figura 9: Mecanismo de Construcción de Compromisos en el Taller, Instituto Metropolitano de Patrimonio 2016

Con una participación de más de 150 asistentes entre miembros de la comunidad, expertos locales e internacionales, asistentes a la conferencia, representantes de ICOMOS y UNESCO, medios de comunicación, autoridades municipales, técnicos, estudiantes, entre otros, se realizó un evento de cierre, con mesas de trabajo, en las cuales se priorizaron acciones, se definieron mecanismos y se asignaron responsabilidades culminando con una gran fiesta en el barrio, en la cual participaron artistas y pequeños emprendedores de la zona.

El proyecto VIVE ALAMEDA se ejecutó con un presupuesto general de USD 30,000.00, de los cuales ICOMOS gestionó la donación del USD 21,000.00, a través de la participación de sus expertos dejando como responsabilidad de la contraparte local el financiamiento de los USD 9,000.00 restantes. Los alcances del proyecto, más allá de los resultados específicos en La Alameda, implican para la gestión del sitio el desarrollo de una metodología de gobernanza, puesta en valor y apropiación de patrimonio completamente participativa, y que, además, define a través del trabajo en el sitio y con sus habitantes prioridades para la intervención en el patrimonio cultural y mecanismos para su transformación en herramienta de desarrollo en múltiples ámbitos.

Lecciones aprendidas

El recorrido de más de siete décadas por el que ha transcurrido la gestión del patrimonio del Distrito Metropolitano de Quito nos ha permitido conservarlo aún en momentos en los cuales los factores antrópicos o naturales lo han puesto en peligro. Las acciones emprendidas desde el siglo pasado se realizaron muchas veces en base a decisiones sin base teórica pero si empujadas por una conciencia arraigada muy profundamente en los habitantes. Es justamente este empuje desde la sociedad el que ha permitido que paulatinamente se vaya institucionalizando la conservación y gestión del patrimonio cultural, lo que ahora se ve reflejado en instituciones sólidas que han hecho escuela en cuanto a la técnica especializada, a la evaluación y a la puesta en valor. 

Dentro de los aprendizajes más relevantes que hemos adquirido en Quito en cuanto a los ámbitos de acción y gestión patrimonial, es importante descatar el hecho de que la incorporación de la ciudadanía en todos los temas que tienen que ver con el patrimonio cultural, permite incentivar la apropiación y responsabilidad de la sociedad en relación a los bienes materiales o inmateriales, invertir en necesidades prioritarias y favorecer la justicia social. Este proceso participativo permite, además,  la práctica de la cogestión, genera una mayor confianza entre los habitantes y el gobierno, forja una cultura democrática en la población y fortalece el tejido social, primordial para la conservación del patrimonio cultural inmaterial. La sostenibilidad de la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural depende del empoderamiento de la población y de las estrategias que se implementen en cada gobierno local para que esta práctica se convierta en una política independiente y conocida por la comunidad.

Es fundamental lograr la institucionalización de los procesos, por medio de políticas claras, leyes y normativas en las que se especifiquen obligaciones, procedimientos generales y sanciones, así como manuales o instructivos, todos estos de conocimiento y manejo general.

Quisiera concluir mencionando que, para garantizar que se den procesos legítimos de participación ciudadana para definición de presupuestos, es necesario generar una cultura de participación, comenzando por empoderar a la población y cambiar la mentalidad de los funcionarios públicos. Es importante tener claro que los procesos participativos funcionan mejor cuando se basan en la integralidad y combinan varios ámbitos de cogestión ciudadana acompañando de manera activa la gestión pública durante todo el camino. La idiosincrasia y las especificidades del territorio definen de forma directa las metodologías por ser implementadas y no existe una “fórmula mágica”; si queremos que la gente participe debemos reconocer y valorar su cultura, su historia, sus creencias y sus costumbres, sólo así generaremos procesos genuinos y perdurables en el tiempo.

Notas

(1) El artículo 28 de la Ordenanza Metropolitana No. 260, sobre el Fondo para la rehabilitación y mejora de vivienda en áreas patrimoniales establece, “Se crea el fondo para la rehabilitación y mejora de vivienda en áreas patrimoniales, que se financiará con recursos asignados por el Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural u otra instancia municipal, o por las instituciones del Estado y con los que asignen personas naturales o jurídicas públicas o privadas […] y se destinará exclusivamente a la rehabilitación o mejora de inmuebles de uso residencial y complementarios a la actividad residencial […]”

(2) La Ordenanza Metropolitana No. 0094, reformó la Ordenanza No. 260 en función del cumplimiento del nuevo marco regulatorio Nacional y en consecuencia de la creación del IMP en reemplazo del FONSAL en el 2010.

(3) INSTITUTO DE LA CIUDAD, 2016

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Directora: María A. Leboreiro Amaro, Dra. Arquitecto. Profesora Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
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José Mª Ezquiaga Dominguez. Dr. Arquitecto. Profesor Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
José Fariña Tojo. Dr. Arquitecto. Catedrático de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Fernando Fernández Alonso. Arquitecto. Profesor Asociado de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Josep Mª Llop Torne. Arquitecto. Profesor en la Facultad de Geografía de la Universidad de Lleida
Javier Ruiz Sánchez. Dr. Arquitecto. Profesor Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Secretaría: Llanos Masiá
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