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Las escalas del Paisaje en lo nuevo, lo restaurado, lo recuperado

El Parque Oeste Val Grande, El Xardín Literario, El Parque do Lago

Isabel Aguirre de Urcola

1. Introducción

En la formación académica del arquitecto quizás sea “escala” la palabra que más se utilice. Escala a la hora de dibujar, a la hora de abarcar la amplitud de un proyecto, de un trabajo, de un documento, o bien su derivada, siempre presente sobre el tablero: “el escalímetro”. Medir, establecer las relaciones matemáticas, de proporcionalidad, todo un mundo relacionado con la escala.

Cuando hablamos de proporcionalidad en un proyecto, estamos hablando de una palabra que en su acepción latina, proportio, significa    correspondencia, equilibrio y en último término simetría, la mágica palabra con que los griegos denominaban a la belleza. Será Aristóteles quien nos va a dar una de las claves para poder percibir esa belleza, y que a mi modo de ver tiene mucha relación con la escala cuando define, como característica imprescindible de la belleza, la “perceptibilidad”, aquella cualidad imprescindible para que algo sea bello, que nos permite abarcar algo en su totalidad, pero no solo en su totalidad física sino también en su totalidad conceptual. Captar su esencia. Esa perceptibilidad que nos posibilita entender tanto un pequeño jardín o un territorio, y que puede no referirse a una realidad física, sino también a una realidad sensible cuya dimensión puede ser enorme. ¿Quién no ha percibido la belleza de un atardecer frente un horizonte abierto?.

Ciertamente en un proyecto de paisaje podemos encontrarnos con dimensiones muy distintas, lo que nos va a obligar a trabajar a distintas escalas, pero la belleza del resultado dependerá en gran medida de encontrar un grado de proporción entre los espacios creados, entre sus dimensiones y sus elementos de relación, la proporción entre los elementos construidos y los elementos naturales, la proporción entre los espacios soleados o los que se queden en sombra, la proporción entre la posibilidad de caminar o de descansar. Una proporción armoniosa en el conjunto de toda la actuación que nos permita percibirlo como un todo, sentirnos en un lugar especial.

A los retos del planteamiento espacial habrá que añadir otras cuestiones, otros condicionantes. Tendremos que resolver el funcionamiento de estos espacios, tener en cuenta los condicionantes que nos exige la sostenibilidad, utilizar los materiales adecuados, adaptarnos a un presupuesto…

Pero será la proporcionalidad armoniosa, base de la belleza, quien nos permita percibir el nuevo espacio diseñado como una unidad tanto física como sensible, yo diría que espiritual.

En la sociedad actual está presente el interés por el paisaje desde muchos puntos de vista: la conservación de la naturaleza, el medio ambiente, la sostenibilidad, su valor social y cultural. Todas estas consideraciones no deberían hacernos olvidar que la gran constructora del paisaje es la agricultura, y que en el contexto cultural del valor del paisaje hay dos puntos de vista bien diferentes: el de quien lo consume como un valor estético y el de quien lo trabaja para su sustento. Compaginar estos dos intereses es el gran desafío del momento actual, aunque a mi modo de ver, si el paisaje, esto es el territorio como soporte físico del paisaje cumple con su función productiva dentro de los parámetros de sostenibilidad, su valor estético está garantizado.

Por otro lado es interesante hacer una reflexión sobre cómo entendemos hoy, si es que lo entendemos, la diferencia entre lo que es paisaje y lo que es jardín, al tiempo que asumimos la realidad de los nuevos espacios verdes al servicio de una cultura del ocio, de una creciente demanda de disfrutar del contacto con la naturaleza. 

El profesor Rosario Assunto en Ontología y Teleologia del Jardín (1991) nos dice respecto a la relación entre paisaje y jardín: “Nuestro punto de partida será la constatación de que en todo paisaje se tiende siempre a establecer una relación entre la idea y la realidad; y que la idea de paisaje se concibe siempre como forma de la naturaleza en su constituirse en objeto estético. Hemos tenido ocasión de comprobar cómo esta forma, que en el paisaje es difusa, inherente a una realidad cuya cualificación no es solamente estética, ha encontrado en el jardín el momento de su auténtica cristalización”. Una relación íntima y compleja que le lleva a definir el paisaje como algo “… útil y bello como un jardín” (Rosario Assunto 1991), pero evidentemente con otras connotaciones. Nos habla también de la singularidad del jardín dentro de nuestros espacios habitables: “El jardín es un espacio absolutamente distinto a los espacios que nuestra cotidianeidad consume consumiéndose en ellos…Podemos decir, con mayor precisión, que todo jardín es un sentimiento/pensamiento convertido en lugar”. Por tanto: la cualidad espiritual, el espíritu del lugar.

Construir nuevos paisajes en este contexto de utilidad y estética, lugares para el sentir, el pensar, el contemplar, es todo un reto. Pero no debemos olvidar que en el contexto social actual el sentido de lo útil de la construcción de un paisaje nuevo, difiere mucho de lo útil del bellísimo paisaje agrícola tradicional. Hoy la búsqueda de esa utilidad está directamente relacionada con el disfrute de la naturaleza, la naturaleza como lugar de ocio, de deporte, de vida saludable. Una productividad bien diferente y seguramente muy necesaria, pero ante la que no deberíamos dejar de plantearnos si existe algo más útil que disfrutar de la belleza de un paisaje. Yo pienso que no.

2. Los proyectos

Tres proyectos muy distintos tratan de plasmar las reflexiones anteriores: El Parque Oeste/Val Grande de Lisboa, el Xardín Literario y el Parque do Lago en la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela.

Los tres responden a situaciones diferentes y pretenden crear espacios diferentes aunque hay un elemento que los relaciona: el agua 

Y la canción del agua

es una cosa eterna.

Es la savia entrañable

que madura los campos.

Es sangre de poetas

que dejaron sus almas

perderse en los senderos 

de la Naturaleza.

(Federico García Lorca 1918)

El grado de libertad ante un proyecto para un lugar en el que no existan preexistencias significativas, aun teniendo en cuenta que siempre estarán las características físicas del territorio como preexistencias inamovibles (la orientación, el suelo o el clima), será mayor que aquellos en los que haya que abordar su restauración o recuperación, en donde las preexistencias suelen ser muy fuertes y a veces muy negativas.

3. El Parque Oeste Val Grande – Lisboa

Promotor: Sociedade Gestora da Alta de Lisboa- Cámara de Lisboa

Arquitecta: Isabel Aguirre de Urcola

Colaboradora: Mercedes Máquez Roel

1991-2015

Figura 1. El lago, Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 1. El lago, Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.

El Parque Oeste Val Grande de Lisboa se planteó como la más importante dotación de zonas verdes de la urbanización La Alta de Lisboa construida para 17.000 habitantes, en la que realojar a la gente venida de las antiguas colonias portuguesas que habían ocupado esa zona, al tiempo que se creaba un nuevo barrio de gran calidad con todo tipo de dotaciones. El presupuesto del parque era de 15.500.000€.

El parque ocupa una superficie de 185.000m2, en una vaguada por la que en tiempos había trascurrido un regato cegado por sucesivas actuaciones, y situada entre las laderas donde se construían los nuevos edificios. 

El parque está limitado al norte por el antiguo fuerte defensivo de Ameixoeiras  y la Avenida Engeneiro Nuno Abecassis, al sur por los nuevos edificios, al este por la gran avenida del Eixo Central y al oeste por la vía rápida del Eixo Rodoviario Norte/Sur. La avenida E. Nuno Abecassis fraccionaba la zona, disgregando una parte del parque y el espacio destinado a construir la pista internacional de atletismo con el edifico correspondiente, que se construyó dentro del mismo proyecto. Este fraccionamiento era un condicionante importante ya que en realidad convertía la intervención en dos parques más que en uno. El proyecto resolvió esta situación con la construcción de un puente/jardín de 20 metros de ancho que unía ambas zonas.

Figura 2. El puente/jardín, Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 2. El puente/jardín, Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.

La Cámara de Lisboa planteó que el parque tenía que resolver la situación derivada de la falta de capacidad de la red de pluviales de Lisboa, que cuando coincidía lluvia muy intensa, ya que Lisboa padece gotas frías frecuentemente, con la marea alta, la red se desbordaba y no iba a poder absorber las escorrentías derivadas de la nueva urbanización, que además de contar con un viario de grandes dimensiones, está construida en fuertes pendientes que descienden hacia la zona del parque. Las soluciones que hasta el momento se habían planteado a la Cámara eran o bien dos enormes agujeros de almacenamiento para un futuro bombeo o un tanque de tormenta. En términos paisajísticos, ambas soluciones eran un desastre. 

Integrar una solución a este problema dentro de los planteamientos paisajísticos fue el reto más importante. 

Utilizando la topografía de la vaguada y la antigua presencia del regato, se construyeron tres láminas de agua escalonadas, que venían desde la cota más alta, cerca del Eixo Central en donde aparecía un afloramiento de agua, nacimiento del antiguo regato, hasta desembocar en un lago de 24.000m2,a partir del cual seguían dos láminas más, también escalonadas, siendo la última un gran estanque de muy poca profundidad. En el lago desemboca la tubería de pluviales de la urbanización de 2m de diámetro. 

Para integrar la solución a esta situación en el recorrido espacial del parque, se construyeron los diques que contenían las láminas de agua de tal modo que pasaban a formar parte de los recorridos adaptándose a sus formas. 

Figura 3. El dique/depósito. Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 3. El dique/depósito. Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.

El primer dique, en la cota más alta, aloja en su interior, es en realidad, un depósito para almacenamiento de agua proveniente de las lluvias desde el que se riega la primera mitad del parque. Sus elementos portantes marcan una secuencia “musical” con sus dimensiones en altura que sigue la dicción de “A Alta de Lisboa”. En este dique una bomba mueve el agua entre las dos láminas consecutivas generando una cascada bajo el paso del dique para su oxigenación.

La otra mitad del parque se riega con agua del lago, lo que permite moverla y mantenerla en buen estado mediante un sistema de tubos/fuente: “El bosque del agua”.

Las aguas de las láminas cuando rebosan, discurren bajo el nivel superior de los diques por los que se camina, formando cascadas de agua.

El lago tiene la capacidad de retener el agua de las grandes lluvias cerrándose su rebosadero automáticamente al detectar la saturación de la red de pluviales, pudiendo elevar su nivel hasta un metro sin deterioro del parque, ya que sus bordes se construyeron con muros de gaviones a un lado y con “playas” de piedra al otro en función de las distintas alturas del borde.

La enorme acometida de la tubería de las pluviales se incorporó a la estética del parque como una escultura de muros lineales entre los que aparecen una playa de piedras blancas y vegetación.

Los muros se abren hacia el lago como una mano abierta.Los muros de gaviones que bordean el lago se construyeron con la cara vista realizada con piezas rectangulares de un metro de largo de piedra caliza blanca combinada con piedra dorada en piezas irregulares, marcando un grafismo de sentido horizontal. 

La construcción de los muros, diques y las escaleras se realizaron con hormigón blanco. 

Los pavimentos “a la portuguesa” de pequeño adoquín blanco con algún elemento negro. Utilizándose también el adoquín blanco para remata la parte superior de los bancos de hormigón blanco.

Figura 4. El dique/camino. Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 4. El dique/camino. Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.

Bajo la subida al puente/jardín se aloja un espacio para cafetería y aseos construido también con hormigón blanco y adoquín.

Los laterales del puente/jardín se protegen del ruido con planchas de acero cortén que funcionan como jardineras. Sistema que se utilizó para unas enormes jardineras escalonadas que protegen el parque del tráfico en la rotonda de la Avenida E.N. Abecassis.

Un pantalán, un muelle y una plataforma de madera se asoman al lago.

El último dique se escalona para alojar plantaciones intermedias.

Una gran pérgola de tramex de acero galvanizado marca una zona especial del recorrido central.

Distintos recorridos conectan el parque con la ciudad uniendo transversalmente las dos zonas de la nueva urbanización.

El arbolado marca los recorridos y los espacios singulares, los macizos de plantas es sitúan especialmente en los encuentros de los caminos y focalizan las perspectivas.

Figuras 5 y 6. A la izquierda, pérgola, 2017. Foto: Alain Dressou. A la derecha, el lago y la cafetería, 2011. Foto: Isabel Aguirre.   
Figuras 5 y 6. A la izquierda, pérgola, 2017. Foto: Alain Dressou. A la derecha, el lago y la cafetería, 2011. Foto: Isabel Aguirre.

Recorrer el parque acompañando al agua, caminar bajo la pérgola, cruzar el puente/jardín, descansar en la plataforma de madera frente al lago o tumbarnos en la yerba…hace que nos sintamos en el parque como con un amigo, porque los espacios se secuencian con un ritmo, se acompañan, se complementan. Pienso que es una secuencia espacial en la que la escala, la proporción, la presencia de los materiales y su relación con la vegetación generan el espíritu del lugar. 

Figura 7. El lago. Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 7. El lago. Parque Oeste Val Grade Lisboa, 2011. Foto: Isabel Aguirre.

4. El Xardín Literario: restaurar…restañar una herida

Promotor: Consellería de Cultura - Xunta de Galicia, Fundación CDC

Redacción: Grupo Investigación - Escola Galega da Paisaxe Juana de Vega

Dirección del Proyecto: Isabel Aguirre de Urcola, arquitecta

Colaboradores: Carmela Moral y Mercedes Máquez

2015-2016

Figura 8. El lago – vegetación espontánea. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 8. El lago – vegetación espontánea. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.

El Xardín Literario se construye cuando la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia, a través de la Fundación Cidade da Cultura, decide recuperar el espacio que en su día iba a ser dedicado a la construcción del Centro de Arte Internacional dentro del complejo de la Ciudad de la Cultura en el monte Gaiás de Santiago de Compostela: una profunda herida en el terreno rocoso del monte Gaiás.

El nombre de esta nueva zona verde viene del deseo de dedicarles este espacio a autores gallegos de distintas épocas, que en sus escritos hacían referencia al arbolado autóctono.

La parcela situada delante del Museo recién construido estaba en un lastimoso estado de abandono, mostrando el enorme hueco que ya se había vaciado para iniciar la obra que no se realizó. El enorme hueco aparecía como una herida cortada en la roca viva, y en cuyo fondo se había ido acumulando el agua proveniente de la lluvia y de algún manantial abierto al excavar, creando un lago que, aunque variable de nivel a lo largo del año, siempre se mantiene con una superficie aproximada de 1500m2.

El resto de la parcela estaba dedicada al amontonamiento de restos de materiales, escombros y maquinaria obsoleta.

La superficie de la parcela es de 11.655 m2.y el presupuesto de 280.000€.

Figura 9. Estado inicial. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.


Figura 9. Estado inicial. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.

La parcela tiene la forma aproximada de un triángulo rectángulo, con la base orientada hacia laciudad de Santiago, su lado “ortogonal” paralelo a la fachada principal del Museo, y el lado que se correspondería con la hipotenusa linda con las calles de la urbanización. Cruzando la parcela, casi en paralelo al Museo, existía una calle irregular con aspecto provisional, la “Rúa de Bombeiros”, construida para cumplir con las necesidades de acceso para los bomberos al Museo. Esta calle, que había que conservar, tiene pendiente inversa respecto a la acera del Museo y baja hasta el nivel del agua del lago. La calle termina en fondo de saco delante de la enorme reja que cierra el paso al túnel de instalaciones y servicios que recorre toda la Ciudad de la Cultura. El fondo de saco está 8 metros por debajo del nivel de la calle por donde se accede al Museo, 8 metros de corte en la roca viva. 

Tres zonas se diferenciaban claramente: el nivel más profundo con la lámina de agua del lago, el talud delante del Museo que bajaba en un extremo hacia el lago rematado por la Rúa de Bombeiros y la gran zona horizontal.

Figura 10. Propuesta Xardín Literario.
Figura 10. Propuesta Xardín Literario.

Crear una zona verde en el corazón da Cidade da Cultura era un reto difícil por la potente presencia de lo construido, con la fachada del Museo dominando el espacio y la dureza de las calles perimetrales, y las dificultades que presentaba la propia parcela: los taludes rocosos y verticales, y la calidad del suelo.

En este proyecto se combinaban distintas necesidades, no solamente las que estarían directamente vinculadas al referente literario demandado, sino también la de convertirla dureza del espacio en un lugar en el que los visitantes pudiesen librarse de la agresividad generada por tanta materialidad construida que lo rodeaba y disfrutar de la naturaleza, ya fuese vegetación, roca o agua. 

Suavizar la dureza del estado original y modificarlo para que reflejase el sentido literario que se pretendía, exigía darle un nuevo carácter acorde con la filosofía de un jardín como espacio para el placer de sentir, de contemplar, de pasear. Esta decisión pasaba por armonizar los nuevos elementos con lo existente, proporcionar, humanizar y establecer un diálogo entre la dureza de la roca y la fragilidad de las plantaciones.

Transformar la zona en un jardín exigía una serie de actuaciones que se concretaron en la creación de una pradera en la zona horizontal en la que se plantó una arboleda, y realizar un ajardinamiento de especies combinadas por épocas de floración y de extensión progresiva, en la que se pudiese ver una vegetación que estuviese viva, que tuviese la capacidad de evolucionar en el tiempo: un “jardínen movimiento”: “suivre le flux natural des végétaux, s´inscriredans le courante biologique qui anime le lieu, et l´orienter. Ne pas considérer la plante comme un objet fini. Ne pas l´isoler du contexte qui la fait exister.” (Gilles Clément 1997).Y por último aprovechar la potencia de la roca vista y la presencia del agua; siempre el agua. 

Se limpió todo el escombro abandonado.

Se marcaron los límites con la urbanización aún inacabada.

Se mantuvieron las partes rocosas de los taludes más pendientes eliminando solamente las piedras sueltas de modo que resaltasen los cortes de la roca viva.

Se limpiaron los taludes respetando la vegetación espontánea, la cual solamente se podó, ya que ella sola formaba un hermoso jardín de retama, tojo, sauces...Esta vegetación había nacido entre las grietas de las rocas, de modo que arrancarlas e intentar sustituirlas era tarea imposible e innecesaria. Hoy forman un estupendo ajardinamiento. Se mantuvo también la vegetación espontánea del borde del lago en todo su perímetro tratándola de igual modo.

Figura 11. El lago – vegetación espontánea. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 11. El lago – vegetación espontánea. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.

Se colocaron gaviones de acero galvanizado rellenados con piedra de la misma calidad y color que la roca envolvente, combinada con troncos de madera en el centro para poder incorporarle tierra y plantaciones. Con estos gaviones se perfilaron los cortes de la roca viva, se contuvo el terreno, se facilitaron las plantaciones y se crearon los recorridos en el talud al pie del Museo.

Se construyeron muros de piedra ciclópea a cada lado de la reja del túnel integrándolos en la roca vista para darle continuidad. 

Se organizaron los recorridos a partir de la construcción de un camino que conectó la acera del Museo con la calle de la urbanización situada en el otro extremo del jardín. Este nuevo camino, el Camiño dos Libros, cruzará la Rúade Bombeiros, marcándose el cruce que se produce entre ambos con troncos de madera para señalar su continuidad. Otros caminos se entrecruzan por la pradera y se conectan con la calle perimetral.

Se acondicionó el borde del lago en su cota de contacto con el fondo de saco con traviesas de madera posibilitando el acceso al agua.

Se creó una zona de descanso para la colocación de los textos de los autores elegidos grabados en placas de acero cortén incrustadas en el suelo, formando un círculo que se rodeó de camelias y algún banco.

Se creó otra zona de descanso, como un mirador sobre el lago en la parte que lo domina y frente a la fachada del Museo, con una plataforma de madera y bancos.

Figura 12. El mirador sobre el lago. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 12. El mirador sobre el lago. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.

Se plantaron en la pradera los árboles citados en los textos de los autores, ordenados como las líneas de un texto.

Se plantaron taludes de floración cambiante. Se plantaron con hidrosiembra las grietas de las paredes de roca.

En la zona más alta de la parcela, a la entrada del Museo, se hizo un pequeño montículo que se plantó con hiedra y un fresno en su centro como dando la bienvenida al Museo y asomándose al nuevo jardín.

Se plantaron prunus a lo largo de la calle de la urbanización situada en lo más alto y enmarcando la vegetación espontánea. 

Se colocó una nueva reja cerrando la boca del túnel a cuyo pie se colocaron gaviones plantados con enredaderas que acabarán cubriendo la reja.

Los gaviones al pie de las paredes de roca se plantaron con arbustos y enredaderas para que colonicen las rocas. 

Figura 13. Los gaviones. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 13. Los gaviones. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.

Se instaló una iluminación mínima a base de balizas de acero cortén que se mimetizan con el terreno. 

Se hizo una captación de agua del lago para el riego de todo el jardín.

Al final el lago generado por un edificio frustrado se convirtió en un elemento paisajístico fundamental del jardín al que alimenta. 

El tiempo y el benigno y lluvioso clima de Santiago harán el resto.

Figuras 14 y 15. A la izquierda, el lago – vegetación espontánea. A la derecha, los gaviones. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.   
Figuras 14 y 15. A la izquierda, el lago – vegetación espontánea. A la derecha, los gaviones. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 16. Taludes/camino talud. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 16. Taludes/camino talud. Xardín Literario. Foto: Isabel Aguirre.

5. El Parque do Lago: recuperar el bosque

Promotor: Consellería de Cultura - Xunta de Galicia, Fundación CDC

Redacción: Grupo Investigación - Escola Galega da Paisaxe Juana de Vega

Dirección del Proyecto: Isabel Aguirre de Urcola

Colaboradores: Carmela Moral, Mercedes Máquez

2016

Figura 17. Plataforma/lago. Parque do lago. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 17. Plataforma/lago. Parque do lago. Foto: Isabel Aguirre.

El Parque do Lago está situado en los terrenos pertenecientes a la Ciudad de la Cultura, a la izquierda de la calle de subida al complejo. Al norte tiene el núcleo de Viso/Sar, la zona del aparcamiento de la Ciudad de la Cultura al sur, la autopista AP-9 al este y la calle de acceso antes citada al oeste.

La parcela tiene forma de polígono irregular con distancias extremas de 280m en dirección noroeste/suroeste y de 180m en dirección norte/sur. Ocupa una superficie de 51.000m2. El presupuesto de la obra fue de 236.000€.

La topografía de la zona está conformada por dos laderas que forman una pequeña vaguada central de dirección nordeste/suroeste.

En la vaguada hacia el lado sur, existía una balsa de agua construida en su día para recoger las escorrentías y las aguas de los manantiales que iban apareciendo en las excavaciones realizadas para la construcción de los edificios de la Cidade da Cultura. Esta balsa de agua había llegado a convertirse en un lago de 4.783 m2. El rebosadero del lago alimenta un pequeño regato que recorre la vaguada hacia el riachuelo que cruza por el núcleo de Viso/Sar.

La parcela estaba cubierta de vegetación espontánea que había ido colonizando antiguas praderas con abedules, sauces, alisos y laureles fundamentalmente, que formaban una espesa maraña mezclada con amplias zonas de matorral impenetrable, solo se conservaba despejada una extensa pradera en el centro y otra más pequeña en el lado este en la parte más alta cerca ya de la autopista.

El lago tiene forma sensiblemente cuadrada, con pequeñas irregularidades. Los bordes del lago tienen fuerte pendiente en los lados sur, este y oeste, cubiertas de vegetación espontánea, salvo en el lado norte donde el nivel del terreno coincide con el nivel del agua, siendo este el punto donde se produce el aliviadero de las aguas. En épocas de lluvias aparece una zona inundable al fondo de la vaguada cerca ya del núcleo de Viso/Sar.

Cabe destacar que la zona se había utilizado para acopio de materiales sobrantes y escombros de todo tipo provenientes de las obras de la Cidade da Cultura, lo que había supuesto la modificación de la topografía de la ladera conformando una enorme plataforma horizontal en el lado más próximo a la autopista. Otra plataforma con igual destino, situada en el extremo sureste no se incluyó en el parque porque se verá afectada por la nueva conexión con la autopista.

Figuras 18 y 19. Estado inicial. Parque do lago. Foto: Isabel Aguirre.


Figuras 18 y 19. Estado inicial. Parque do lago. Foto: Isabel Aguirre.

La parcela tenía un acceso directo a la plataforma artificial desde la calle de subida a la Ciudad de la Cultura y otro al núcleo de Viso/Sar por un camino local que limita la parcela por el lado nordeste y llega a la altura de la autopista.

La creación del Parque do Lago se planteó como un espacio abierto para uso libre y de contacto con la naturaleza, respetando y poniendo en valor lo existente: vegetación, agua, pendientes y caminos, realizados de manera que la intervención y los costes fuesen mínimos dentro de los criterios más cercanos a la idea de sostenibilidad. 

Figura 20. Propuesta Parque do Lago.
Figura 20. Propuesta Parque do Lago.

El parque, además de cumplir su función inherente a toda zona verde, debería resolver la conexión peatonal entre la Ciudad de la Cultura y el núcleo de Viso/Sar, al tiempo de facilitar el acceso peatonal a la propia Ciudad de la Cultura desde la ciudad de un modo afable al margen del tráfico rodado, para lo cual se abrieron nuevos accesos desde la calle de subida, que se enlazaron con los recorridos del interior del parque: el camino de Viso, que fue apareciendo conforme se limpiaba la vegetación, la conexión con la plataforma convertida en una “carballeira”, dentro de la tradición de los espacios de recreo en Galicia con bancos y mesas, y con el lago a cuyo borde se construyó una gran plataforma de madera que se asoma al agua . Esta plataforma del lago focaliza los recorridos y se puede acceder a ella desde todos los accesos: lentamente por un camino en rampa o bien acortándolo por las escaleras que salvan uno de los taludes que escalonan la ladera. En la plataforma unas líneas de luces led marcan el lugar en la noche como pequeñas luciérnagas.

Para conseguir integrar todas las actuaciones se realizaron las siguientes actuaciones:

Se eliminó todo el material y escombro acumulado.

Se eliminaron los cierres metálicos que aparecían por todas partes enredados en la vegetación.

Se eliminó la vegetación espontánea en el trazado de los caminos planteados en el proyecto, lo que permitió “descubrir” el antiguo camino de Viso al monte Gaiás.

Se eliminaron las pocas especies invasoras que aparecieron: eucaliptus y cotaderias.

Figura 21. Camino de Viso/Sar. Parque do lago. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 21. Camino de Viso/Sar. Parque do lago. Foto: Isabel Aguirre.

Se eliminaron los pies excesivos del arbolado conservando siempre el que estaba en mejor estado para que se fortaleciese.

Se sanearon los árboles podando las ramas estropeadas o excesivas.

Se conservaron los helechos y los laureles que aparecían formando un hermoso sotobosque por todos lados.

La zona de matorral se segó a 70cm del suelo.

Se mantuvo intocada la vegetación de borde del lago para que actuase como protección de la pendiente.

Se segaron las praderas.

Se mantuvieron los muros que la vegetación había desmontado sin modificarlos, simplemente limpiándolos.

Se limpió el canal de salida del lago acondicionándolo con piedras encontradas al limpiar la propia parcela.

Se acondicionaron los trazados de los caminos utilizando en algún punto piedras de la propia parcela, todos ellos construidos en tierra/cemento, algunos con bordes de madera, otros sin borde alguno, simplemente encontrándose con la pradera o el bosque.

Se plantaron robles en el acceso más próximo al aparcamiento de la Ciudad de la Cultura, marcando esta entrada como principal.

Se marcaron los nuevos accesos moviendo los bancos que enmarcan las aceras de la calle de subida al Gaiás al interior del parque enfatizando las entradas.

Figura 22. La pradera grande. Parque do Lago. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 22. La pradera grande. Parque do Lago. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 23. Plataforma/lago. Parque do Lago. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 23. Plataforma/lago. Parque do Lago. Foto: Isabel Aguirre.

En la plataforma del lago se conservó un roble que se encontraba al borde embebido en la plataforma.

Desde la plataforma se construyó un camino de madera que salva el regato de salida del agua del lago. Continuando este camino hacia el acceso más próximo a la ciudad, nos encontramos una pequeña pradera natural en la que habían crecido toda suerte de flores silvestres: cardos, árnica, malvas…esta pradera no se segó, se mantuvo como muestra de la riqueza de las flores silvestres en Galicia, se le llamó El Jardín de las Buenas Yerbas y se instaló un cartel con el siguiente texto:

Generalmente llamamos "malas yerbas" a aquellas que nacen espontáneas en medio de las que plantamos, e indiferentes a sus cualidades, a su floración, a sus virtudes, las arrancamos, las consideramos enemigas de nuestro jardín. Sin embargo, si no plantásemos nada, por lo menos en un periodo largo de tiempo en un campo de buena calidad como ha ocurrido en esta parte del parque,   aparecerían una serie de plantas silvestres (malas yerbas) que son en realidad buenas yerbas, una riqueza natural característica de nuestra tierra, la verdadera flora de las praderas gallegas. Unas plantas que durante siglos sirvieron como alivio a nuestros males, y, a veces, como alimento a nuestra sociedad. Unas plantas de las que aprendimos y obtuvimos muchas de muestras medicinas, pero además, unas plantas, que cuando florecen, nos regalan una esplendorosa belleza. Aprender a reconocerlas, a nombrarlas, a saber de sus cualidades, es el objetivo de haber mantenido intocada esta zona del parque. Solamente hemos identificado a 10 variedades de las plantas que aquí se dan, por lo que animamos a los visitantes a que, observando y fotografiando aquellas que descubran que no aparecen en este grupo, envíen esa información a la web de la Ciudad de la Cultura para poder incorporarlas a un catálogo específico de este precioso JARDÍN DE LAS BUENAS YERBAS y nos ayuden a todos a conocer mejor nuestra riqueza natural (Isabel Aguirre 2015)

Figura 24. Jardín de las Buenas Yerbas. Parque do Lago. Foto: Isabel Aguirre.
Figura 24. Jardín de las Buenas Yerbas. Parque do Lago. Foto: Isabel Aguirre.

Un espacio que fue agrícola hasta hace bien poco, que perdió su dignidad y se cubrió de abandono, ha recuperado su ser natural que permanecía latente esperando una oportunidad. 

Tres oportunidades, partiendo de situaciones iniciales bien diferentes de dimensiones dispares, para trabajar con el paisaje sobre lo nuevo, lo restaurado y lo recuperado,  trabajando con escalas diferentes buscando la belleza en la armonía de los espacios. Y como siempre la vegetación como materia viva y el agua como presencia generadora de vida.

Nota Legal
Créditos
Suscripción
Directora: María A. Leboreiro Amaro, Dra. Arquitecto. Profesora Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Consejo de redacción: Miquel Adriá, director de la revista Arquine
Carmen Andrés Mateo, Arquitecta. Profesora Asociada de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
José Mª Ezquiaga Dominguez. Dr. Arquitecto. Profesor Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
José Fariña Tojo. Dr. Arquitecto. Catedrático de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Fernando Fernández Alonso. Arquitecto. Profesor Asociado de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Josep Mª Llop Torne. Arquitecto. Profesor en la Facultad de Geografía de la Universidad de Lleida
Javier Ruiz Sánchez. Dr. Arquitecto. Profesor Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Secretaría: Llanos Masiá
Edita: planur-e
Avda. Valdemarin, 68
28023 Madrid
Traducción: planur-e
ISSN: 2340-8235
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Planur-e: www.planur-e.es es una revista digital editada en España en materias de territorio, urbanismo, sostenibilidad, paisaje y diseño urbano. Nació con el objetivo de exponer buenas prácticas dando voz a los profesionales, planteando que sean los propios autores de los trabajos quienes los presenten. Se colabora así a su difusión, al tiempo que se ofrece, a aquellos que se aproximan al proyecto, la oportunidad de ver otras formas de trabajar y contrastar sus propias reflexiones y propuestas. Planur-e por sus características pretende llenar un hueco, dada la escasez de publicaciones en estas materias. Alcanza en este momento su número diez, con un planteamiento monográfico y da, al tiempo, en su Miscelánea cabida a múltiples temas. Cuenta ya con un número importante artículos alrededor de 150, hasta el momento, y con autores de muy distintos países, lo que enriquece su tarea de divulgación.

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