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La remodelación del barrio de San Jaume en el casco antiguo de Tortosa

 

1. Antecedentes

Sin duda, la condición de Tortosa como ciudad patrimonial, es una condición diferencial respecto al conjunto de los sistemas urbanos de les Terres de l’Ebre y sobre el resto de las ciudades del sistema catalán. Una condición avalada por la importancia del peso de la historia y del patrimonio en el conjunto de la ciudad y de su municipio.

Es esta condición de “ciudad de ciudades” en términos de historia, donde la ciudad emergente conocida, se construye sobre un conjunto de estratos, de niveles que corresponden a diferentes momentos del pasado y que constituye, en conjunto, un patrimonio de valor diferencial respecto a los otros sistemas urbanos de su entorno.

Dejando de lado esta condición privilegiada, la singular localización del centro histórico de la ciudad, resguardada y bien protegida por la Zuda, ha ido perdiendo, con el paso del tiempo su valor de centralidad, pasando a ser una parte histórica en lugar del autentico centro de la vida de la ciudad como lo había sido en otros tiempos. A esta pérdida de centralidad se ha añadido una significativa degradación de su tejido social y arquitectónico que ha hecho que actualmente sea del todo necesario implantar acciones que posibiliten reconducir este proceso, que de no reconducirse podría llevar al colapso y a la perdida insalvable del tejido de la ciudad.

Figura 1. Mosaico de barrios del centro histórico de Tortosa.
Figura 1. Mosaico de barrios del centro histórico de Tortosa.

Morfológicamente el casco antiguo de Tortosa presenta una realidad poliédrica, resultado del mismo proceso de formación y evolución de la ciudad, de tal forma que se puede afirmar que el centro, igual que pasa en otros centros históricos, presenta barrios y tejidos de configuración física y espacial muy diversa, son realidades complejas, diferentes, con parcelarios heterogéneos entre ellos, pero homogéneos en su mismo interior. Las principales características básicas de estos barrios en cuanto a la extensión, parcelario, soporte topográfico y población son los que siguen a continuación:

Figura 2. Cuadro general de datos del casco antiguo de Tortosa y del área de la ley de barrios.
Figura 2. Cuadro general de datos del casco antiguo de Tortosa y del área de la ley de barrios.

De la lectura del cuadro anterior se pueden extraer algunas conclusiones que avalan la afirmación que el centro histórico de la ciudad o el casco antiguo, son muchos "cascos antiguos" ya que les diferencias son evidentes en los indicadores sea cual sea la lectura que se quiera realizar:

• En primer lugar hay que apuntar que los barrios de la Catedral y del hospital, por su reducido número de parcelas, aunque no por su extensión, ya que son más grandes que algunos otros barrios, son dos ámbitos que han de tener una lectura especial por la presencia de los equipamientos que les dan nombre como son la catedral y la residencia sanitaria.

• Con respecto a la densidad de viviendas, la disparidad es bastante grande ya que, dejando de lado los barrios de la Catedral y del hospital, encontramos densidades desde 225 viviendas por hectárea hasta 100 viviendas per hectárea.

• También por otro otro lado, el número de viviendas vacías presenta escenarios muy diferentes, con situaciones que van desde casi el 50% hasta casi el 75%, lo que representa que una de cada dos viviendas está vacía o tres de cada cuatro, lo que suponen unos datos muy significativos.

• Sin embargo, la población total no se puede considerar baja o que el casco antiguo esté vacío, porque en él vive un importante número de gente que se ha mantenido en los últimos años, en la cantidad, pero que ha cambiado en la su procedencia.

• Por otro lado, el soporte también toma dos condiciones que serán básicas y fundamentales para entender todo el tejido. Dos tipos de soporte y dos tipos de barrios totalmente diferentes: pendiente o en vertiente, como en el caso de Santa Clara, Castell, Hospital y Sant Jaume, con el parcelario más pequeño y con más dificultades de conservación de la trama; y en soporte llano, en les partes bajas y hondas del casco antiguo, donde los edificios son más nobles y métrica mayor: Montcada, Rastre y Catedral. También en esta condición están el barrio del Call Jueu y el de Remolins, pero aquí el parcelario presenta dimensiones muy reducidas.

Sobre esta realidad patrimonial y diversa del conjunto del Casco Antiguo de Tortosa, ya se han redactado y se están ejecutando tres instrumentos básicos y necesarios para la renovación y recuperación del centre histórico de la ciudad de Tortosa: el Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), el catálogo de edificios y conjuntos urbanos y rurales de carácter histórico, artístico y ambiental de la ciudad de Tortosa y el proyecto integral del Casco Antiguo de Tortosa (PINCAT), presentado en la segunda convocatoria de la ley de barrios de la Generalitat de Catalunya.

El Plan de Ordenación Urbanística Municipal de Tortosa, operará sobre esta condición de ciudad patrimonial y espacio de referencia, con un doble instrumento: el reequilibrio, en la estrategia sobre les opciones de crecimiento de la ciudad y el catálogo, como el documento de conocimiento básico de puesta en valor de su patrimonio.

El patrimonio arquitectónico de la ciudad es uno de los referentes más claros del conjunto de las realidades y las potencialidades que definen uno de sus rasgos más característicos, y por los cuales es más conocida. La potenciación del valioso patrimonio histórico y cultural de la ciudad y de sus edificios, tejidos y conjuntos, y la mejora y creación de nuevas infraestructuras de servicios turísticos y culturales, permite establecer la creación de un espacio patrimonial con actividades, dentro del conjunto de la ciudad. 

Esta línea tiene que permitir continuar liderando el escenario en términos del patrimonio, dentro de un contexto más extenso que contemplaría una fuerte apuesta por la máxima acentuación y difusión del conjunto de las actividades culturales y de puesta en valor del patrimonio en todos sus diversos campos. Tanto aquellos en los que hasta ahora han estado más reconocidos, como en aquellos otros nuevos ámbitos que están emergiendo de manera creciente.

La apuesta por el patrimonio y por el casco antiguo es la apuesta por la identidad propia de la ciudad. Es en definitiva la apuesta por el hecho diferencial primario y principal, que en este caso, radica en la riqueza amplia y generosa del patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad.

El impulso de la nueva organización administrativa y territorial, con la localización de les nueves delegaciones territoriales, y la sinergia de otras acciones ya comprometidas sobre el casco antiguo (biblioteca, estudios universitarios, colegios profesionales, etc.) ha de suponer un empuje definitivo que posibilite visualizar el inicio de la recuperación del principal tejido de la ciudad.

Figura 3. Plan de ordenación urbanística municipal de Tortosa.
Figura 3. Plan de ordenación urbanística municipal de Tortosa.

Les opciones del POUM se desarrollaran, dentro de cuatro directrices estratégicas:

1. La incorporación del patrimonio arquitectónico y ambiental de la ciudad como un elemento clave de la nueva ordenación del Plan Municipal. La preservación y conservación del conjunto patrimonial de la ciudad debe pasar a tener un protagonismo singular en la ordenación que emane del nuevo Plan. Esto conlleva una atención especial a la revisión del catálogo de edificios y conjuntos urbanos y rurales de carácter histórico, artístico y ambiental de la ciudad de Tortosa, que forma parte de la documentación de este Plan.

2. La reorientación del modelo de crecimiento y del proyecto de ciudad, que tienda al reequilibrio de las partes y al refuerzo de la calidad urbana del área central. El Plan hace una apuesta firme por la distribución estratégica de las principales piezas que deben incorporarse al proceso urbano del los próximos años, a la vez que pone una atención particular a los proyectos concretos del centro de la ciudad. Al mismo tiempo, la reorientación del modelo tiene una aplicación concreta en los núcleos urbanos que forman esta ciudad polinuclear, en el sentido de definir y concretar en cada núcleo alternativas de crecimiento que responden a las condiciones particulares de cada caso

3. La diversificación de las actividades productivas, que incluya tanto la localización como la tipología de las mismas, conscientes de que este es uno de los principales instrumentos que deben posibilitar hacer el necesario salto de escala que le corresponde a la ciudad como capital de las tierras del sur de Cataluña. La apuesta pasa por una definición de los espacios productivos y por la red de comunicaciones, viaria y ferroviaria que deben servir a las mismas y al conjunto del territorio. 

4. La potenciación de los espacios libres y del suelo no urbanizado. La cantidad y calidad del término municipal y la presencia rica de espacios y unidades de paisaje, deben hacer de esta componente un elemento de calidad del conjunto, incorporando un doble nivel de criterios, por una parte la definición de los elementos estructurantes de este conjunto de espacios: el río, los espacios de interés natural y los conectores; y por la otra, la clasificación y regulación del resto de áreas que conforman el conjunto del término municipal.

El POUM pone una especial atención en el catálogo de los edificios y conjuntos del patrimonio arquitectónico de la ciudad, de tal manera que el Plan incluye en sus documentos, la revisión del catálogo de edificios y conjuntos urbanos y rurales de carácter histórico, artístico y ambiental de la ciudad de Tortosa, y hace suyas las propuestas contenidas en el mismo, y más extensamente desarrolladas en ese documento, ya que para su elaboración han sido definidas como elementos integradores del Plan y redactados en paralelo al proceso de elaboración de éste.

Se relacionan a continuación el conjunto de propuestas incluidas en dicho documento y que el Plan incorpora como instrumento global de intervención en el conjunto de la ciudad. Las nuevas propuestas de regulación respecto al conjunto patrimonial, parten de un reconocimiento previo que se estructura en cuatro niveles que posteriormente servirán para determinar los diferentes niveles de intervención que se aplicarán en el Plan Municipal:

La localización individualizada de los elementos singulares sobre los que ha sido edificada la ciudad y el territorio histórico. Esto justifica el Inventario de edificios, lugares, fortificaciones y elementos arqueológicos y, con esta primera aproximación apriorística, se puede formar una base de conocimiento con aquellos elementos singulares que hayan sido filtrados y reconocidos en un período más o menos largo de tiempo. El criterio metodológico es, pues, establecer un inventario de aquellos elementos más importantes de la cultura patrimonial inmobiliaria del término. El objetivo del Inventario es, una vez analizados e incorporados al mismo los elementos que presentan algunos de los valores establecidos previamente, determinar, en base al Catálogo vigente aprobado por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, la cualificación específica del inmueble, ya sea como BCIN, BCIL, o BIPCC. En cualquier caso, este primer estadio significa un documento básico en tanto que integra todos aquellos elementos que, como mínimo, serían susceptibles de ser considerados Bienes Integrados del Patrimonio Cultural Catalán, de acuerdo con la Ley 9/1993.

La identificación de los conjuntos y tramas urbanas que responden a actuaciones urbanísticas bien definidas y que caracterizan de manera singular a ciertos sectores de la ciudad de hoy. Estos conjuntos y tramas deben poder identificar su origen y, por tanto, la normativa de desarrollo del Plan Municipal sobre ellas tiene bien presente las circunstancias urbanísticas específicas que las generaron y aquellas normativas que las determinaron. Es por eso que son tratadas con una normativa específica, dada su homogeneidad. Esencialmente, estos valores de singularidad y homogeneidad dentro del contexto urbano general están presentes en los diferentes ensanches de la ciudad. Dentro de este apartado, se diferencian aquellos conjuntos y tramas que responden a un proceso de construcción realizado en base a un plan anterior, de aquellos que tienen su origen en un proyecto concreto y unitario que fue la razón de su construcción. En el primer apartado situaríamos los ensanches históricos de la ciudad: el de la primera mitad del siglo XIX en el barrio del Rastre y el de finales del mismo siglo en el Eixample (barrio Eixample Antic).

Los enclaves singulares de la ciudad. En este tercer grupo se incluyen aquellas áreas específicas de la ciudad, que por sus valores patrimoniales son capaces de actuar como motores de recalificación de los tejidos colindantes. La manera como se deben comportar estos elementos en la definición urbana del lugar donde se integran y las intervenciones que se operen, deben estar vinculadas a las estrategias del POUM, que es la figura de planeamiento que fijará el papel de dichos elementos como rehabilitadores del centro de la ciudad. Estos elementos potenciadores susceptibles de generar cambios urbanísticos, van asociados a edificios o conjuntos patrimoniales importantes, como la Catedral, los Reales Colegios, la calle Montcada, el Mercado Municipal y el Ayuntamiento. Las áreas de dinamización urbana determinadas por estos epicentros, aparte de implicar y asegurar el mantenimiento de las emergencias singulares, deben potenciar los elementos colindantes y permitir, así, la conservación del conjunto del patrimonio monumental.

Los valores arqueológicos del Catálogo. Un último nivel de reconocimiento de los valores patrimoniales y diferenciales del municipio de Tortosa son los elementos que han definido su historia. Las zonas o los yacimientos arqueológicos han sido definidos como elementos complementarios, en todo caso intrínsecamente protegidos, por la definición y delimitación del Conjunto Histórico-Artístico y su Zona de Protección. La revisión del Catálogo implica incorporar estos yacimientos y zonas arqueológicas como un conjunto con entidad propia.Es por ello, que en el POUM se plantea que las estrategias en la recuperación del espacio del casco antiguo pasan necesariamente por la elaboración de un Plan de Conjunto del Casco Antiguo, un documento general de referencia que sirva para enmarcar las actuaciones a emprender en el centro histórico de la ciudad, y que toma forma de Plan Integral del Casco Antiguo, para atender las posibilidades que ofrece la ley de barrios que merecen especial atención.

En la línea de ofrecer una respuesta integral de la complejidad del casco antiguo y con la definición del contexto general ya planteado por el mismo POUM y con la elaboración ya realizada del catálogo, del Ayuntamiento de Tortosa, decidió abordar la elaboración del Plan integral del Casco Antiguo de Tortosa (PINCAT), empleando una metodología similar a la de la redacción del POUM, por una parte el trabajo coordinado de los diferentes servicios del Ayuntamiento (urbanismo, social, medioambiente, cultura, presidencia, servicios de información etc.) trabajarán con el objetivo de elaborar una propuesta única y transversal para el casco antiguo. Por otra parte se han elaborado los tres trabajos que ya se especificaban en el mismo Plan Urbanístico Municipal: el análisis y reconocimiento demográfico y social del centro, el diagnóstico estructural y de habitabilidad de las construcciones del casco antiguo y el plan de estrategias de equipamiento y calidad urbana del centro histórico.

El conjunto de las actuaciones incluidas en el Plan Integral del Casco Antiguo de Tortosa (PINCAT) son coherentes con los objetivos y estrategias genéricas planteadas en la convocatoria de la Ley de barrios en el sentido en que consisten en:

"Un conjunto de acciones de intervención integral destinadas a una comunidad entera del barrio o área urbana que requiere una especial atención, porque se encuentra en alguna de las situaciones descritas en el artículo 5.1 de la Ley 2/2004. Las acciones dirigidas tanto a la rehabilitación física como a la sostenibilidad ambiental, el bienestar social y la dinamización económica, con el objetivo último de conseguir que el espacio y los equipamientos públicos se conviertan en factores de desarrollo social y personal, generadores de tejido social y cultural, entorno favorecedor de cohesión e identificadores sociales y culturales ".

En esta línea las actuaciones a emprender en el ámbito delimitado en el proyecto de la ley de barrios para el centro de la ciudad de Tortosa, establece sus principios y objetivos basados en una lectura del espacio de intervención en el casco antiguo que incorpora una triple condición:

El casco antiguo como espacio de identidad. El casco antiguo de Tortosa, representa sin lugar a dudas, el principal espacio representativo y de referencia del conjunto de la ciudad y por extensión de las Tierras del Ebro, porque en él se concentra el espesor histórico de la ciudad con el valor patrimonial de sus individualidades arquitectónicas y también del conjunto de sus tejidos edificatorios, que lo sitúan en una condición privilegiada respecto a los demás conjuntos históricos existentes en el ámbito de Cataluña. Por extensión y por calidad de su arquitectura, el centro histórico de la ciudad, presenta unos activos favorables a los objetivos de su recuperación, y la estrategia de la acción coordinada de diferentes acciones sobre un mismo espacio físico, debe comportar un cambio radical en la situación económica y social del barrio. Nos referimos concretamente a que sobre el casco antiguo se dan en este momento, ya comprometidos o en proceso de compromiso, proyectos de inversión y acciones que supondrán un importante cambio de relaciones y referencias con respecto al casco antiguo: la construcción de la sede del gobierno en las Terres de l’Ebre, actualmente en fase de terminación; la futura construcción de las delegaciones territoriales asignadas a la ciudad de Tortosa y también emplazadas en la misma calle Montcada, que será la futura columna vertebral del centro; así como la localización de los estudios universitarios, en el barrio de Remolinos; la actual construcción de la biblioteca comarcal, y la prevista construcción de las sedes colegiales de los abogados, ya comprometida, y la posible ubicación del mismo colegio de arquitectos, sitúan al conjunto del casco antiguo en un escenario nuevo, radicalmente diferente de lo que sucedía hace poco tiempo, y donde la inversión intensa en las estructuras sociales, urbanísticas y económicas debe permitir apostar por este espacio como un espacio de identidad del conjunto de la ciudad, y más allá de la misma como unos espacio de capitalidad y referencia de las Terres de l’Ebre.

El casco antiguo como espacio de diversidad. La diversidad es una condición básica, un objetivo en sí mismo para conseguir, de cualquier ecosistema natural y por extensión de cualquier realidad urbana, que quiera superar la condición de mono-funcionalismo en la que a menudo están sometidos muchos conjuntos urbanos. Seguramente el casco antiguo debe ser una de las partes de la ciudad que mejor represente este valor de la diversidad, en sus diferentes caras: diversidad social, diversidad cultural y diversidad económica. La concentración en un espacio acotado físicamente de un conjunto de elementos que forman parte todos ellos de un mismo sistema, donde la ciudad es espacio para vivir y convivir, espacio de institución y comercio, y espacio de formación y cultura, definen unas condiciones privilegiadas para que esté presente el concepto de "ciudad" en mayúscula, con su complejidad formal y funcional que habría que requerir a cualquier ecosistema urbano. Un espacio correctamente habitado, con una densidad razonable, bien dotado de servicios, equipamientos y espacios libres y con una buena calidad en el espacio público, que ponga la atención a los más desfavorecidos socialmente y los más débiles sociológicamente.

El casco antiguo como espacio de oportunidad. Oportunidad de desarrollar un proyecto de futuro que posibilite reafirmar el gusto por vivir en la ciudad, espacio por excelencia de convivencia ciudadana, que ponga en valor la ciudad compacta y social, de intercambio en todos los sentidos y en todas sus expresiones. El programa para la recuperación integral del casco antiguo de Tortosa, será una oportunidad de confirmar la estrategia de reposicionamiento del casco antiguo como centro de la ciudad, ya planteado en el mismo Plan de Ordenación Urbanística Municipal, donde desde otra óptica y lógica se sitúan los componentes externos que deben favorecer el reequilibrio en su dimensión y estructura global, con la localización de un nuevo puente aguas arriba del casco antiguo y la implantación de un equipamiento de referencia municipal como es el pabellón y recinto ferial en los terrenos cercanos a la huerta de Pimpí, y que a pesar de no estar incluidos en este Plan Integral, sí constituyen otra parte significativa del casco antiguo.

La propuesta de intervención integral del área de especial atención urbana del casco antiguo de Tortosa se materializa en cuatro grandes ejes estructuradores que contienen los diferentes campos de actuación que se recogen en la ley de barrios:

1. URBANIZACIÓN. La urbanización del espacio público, es el primer elemento básico de la calidad urbana. En las calles y las plazas es donde se produce por excelencia el contacto y el intercambio, la vida social y cívica del barrio. La calidad del espacio público supone atención preferente a las personas mayores, con mayores dificultades de movilidad, atención a la equidad de género y a la infancia y juventud, porque es en la calle donde pueden encontrar el espacio más adecuado para el juego y la relación. La urbanización tomará diferentes formas y comprenderá actuaciones sobre las principales calles estructuradoras del casco antiguo, así como las calles complementarias a las anteriores, y también en el programa sobre la urbanización de todas las plazas así como en los parques y espacios libres del casco antiguo.

2. EQUIPAMIENTOS. La construcción de unos edificios destinados específicamente a la atención de las personas del casco antiguo, y más concretamente a los colectivos que presentan mayores necesidades, según los estudios sociales realizados, y de forma más concreta a la atención a la gente mayor, a la mujer, a los más pequeños que conforman la infancia y la juventud y los colectivos en procesos de marginación. La construcción de espacios de atención social y de integración colectiva supondrá la posibilidad de atender con mayor calidad las deficiencias existentes y al mismo tiempo supondrá la disponibilidad de unos espacios de encuentro, de relación y manifestación cultural que muestren la gran riqueza del centro histórico de la ciudad de Tortosa. La acción sobre los equipamientos, tiene especialmente el fin de volver al centro la condición de espacio de referencia del conjunto de la ciudad, un territorio que recupere su rol de centro respecto a las dinámicas económicas y sociales del resto de territorio municipal.

Figura 4. Centro histórico de Tortosa.
Figura 4. Centro histórico de Tortosa.

3. HABITABILIDAD. La recuperación del casco antiguo pasa principalmente para recuperar su condición de ser un buen lugar para vivir. El casco antiguo no puede ser sólo un centro institucional, cultural o comercial, es en primera instancia un lugar para vivir en calidad, y por ello es necesario que en la condición de valor de posición y patrimonio, que ya tiene por sí mismo, se añada el componente de la calidad de las condiciones de vida sobre este espacio. Las casas del centro histórico deben tener dimensión suficiente, luz adecuada, ventilación generosa y desarrollo de programas funcionales de vivienda normales, que permitan plantear la opción de vivir en el casco antiguo como una opción más respecto a las otras opciones que puede ofrecer la resto de la ciudad. Es por ello que en el eje de la habitabilidad se incluirán una serie de acciones encaminadas a la adquisición de suelo para obtener mayores espacios libres y programas complementarios del decreto de rehabilitación que favorezcan las inversiones en vivienda para vivir en el centro histórico.

4. COHESIÓN SOCIAL Y DINAMIZACIÓN ECONÓMICA. Cohesión social y dinamización económica, son los ejes primarios de la actuación sobre el centro, y los que con mayor celeridad se pueden aplicar ya que no dependen de la ejecución de procesos previos como proyectos, o expedientes urbanísticos de duración más o menos dilatada en el tiempo. Las acciones sobre la cohesión social irán encaminadas al conjunto de la población del casco antiguo y de forma más particular a los grupos o colectivos más necesitados de atención y que representan diferentes caras de la marginación o la exclusión social. La dinamización económica y por extensión la mejora urbanística irá fundamentalmente encaminada a los programas de atención al comercio, a los planes de fomento de la acción cultural y turística sobre el centro, que comprenderán programas de fomento y difusión de la realidad del casco antiguo y de  sus valores, con el objeto de dar un impulso concentrado en el período de los próximos cuatro años de forma que en este plazo, se pueda reorientar la situación de marginalidad actual, conscientes de que una intensidad de estas acciones coordinadas con el resto de las acciones que se detallan más adelante debe conseguir una manifiesta transformación del espacio físico y social del centro histórico.

2. Barrio de Sant Jaume, Una estrategia doble: rehabilitar y articular una nueva urbanidad

La estrategia que se plantea en la remodelación del barrio de Sant Jaume el casco antiguo de Tortosa, radica precisamente en las conclusiones del diagnóstico urbanístico y que en líneas generales tiene una doble vertiente: 

Figura 5. Encaje de la propuesta en el PINCAT.
Figura 5. Encaje de la propuesta en el PINCAT.

1. Conservar y rehabilitar la mayor parte del tejido edificatorio existente, sobre aquellas parcelas en las que aún se dan las condiciones para una rehabilitación factible y allí donde la actuación privada, por los niveles de empleo y por el estado general de conservación de la edificación, facilitan esta estrategia como la más recomendable para el mantenimiento de los valores patrimoniales, sociales y económicos del conjunto histórico de la ciudad de Tortosa.

La estrategia sobre la conservación y rehabilitación del conjunto edificado del barrio tendrá su regulación en el establecimiento de una zona específica para las edificaciones sobre las que se propone esta medida la zona de casco antiguo de Tortosa, subzona barrio de Sant Jaume, edificación existente.

2. Renovar y articular una nueva urbanidad, en los lugares más interiores e inaccesibles del barrio, allí donde se concentra un mayor grado de déficits urbanísticos, arquitectónicos y sociales, y donde sólo la actuación pública puede garantizar una renovación integral del barrio, con nuevas arquitecturas, nuevos residentes, nuevos espacios públicos y en definitiva una nueva configuración respetuosa con los valores patrimoniales del conjunto edificado del casco antiguo en general y del barrio de Sant Jaume en particular. Esta actuación, se materializará con la propuesta de la formación de una nueva calle, que denominamos, el carrer del Mig, y que permita condensar en su ejecución tres principios básicos: conectividad urbana, habitabilidad confortable y integración patrimonial.

Figura 6. Esquema de espacio público.
Figura 6. Esquema de espacio público.

3. El carrer del Mig: conectividad, habitabilidad y integración

El barrio de Sant Jaume, resguardado al pie del castillo de la Zuda por su parte de poniente, ha sido históricamente un barrio aislado del resto de la ciudad, un espacio casi escondido, al que sólo se tenía acceso a través de sus callejones peatonales y con escaleras, que desde la cota inferior de la calle Santa Anna y la calle mayor de San Jaume o desde las cotas más altas del paseo de ronda del castillo de la Zuda, facilitaban un acceso dificultoso y complejo en su interior.

A esta dificultad de acceso, se suma la presencia de la actual pieza de la escuela de Remolins, antigua cárcel y más antiguamente convento de los Trinitarios. Un equipamiento que debería hacer las funciones de rótula y articulación, por su posición central en el corazón del barrio, y que por su dimensión y función, ha constituido un elemento de separación más que de unión y relación entre las dos partes del barrio.

Finalmente, la misma configuración topográfica del apoyo del barrio ha dificultado aún más esta relación del barrio con el resto de la ciudad, de tal manera que a pesar de ser una pieza muy central de la geografía del casco antiguo, muchos vecinos y vecinas de la misma ciudad de Tortosa, desconocían el interior de esta parte de la ciudad.

La falta de continuidad con la trama urbana de la ciudad por la presencia por una parte de la escuela, por la compleja topografía por otra y por la misma condición de límite de la ciudad histórica coincidiendo con el lugar de la calle de la Cortadura situado sobre el muro del mismo nombre, han hecho históricamente del barrio de Sant Jaume un espacio casi desconocido y abandonado respecto al resto del conjunto patrimonial del casco antiguo de Tortosa y este abandono, ha llevado hoy en día a una significativa obsolescencia de su fábrica urbana, donde en la parte interior quedan muy pocas edificaciones que se encuentran en un estado de conservación que no se pueda considerar ruinoso.

El carrer del Mig, es el titular de una acción basada en la construcción de un nuevo espacio público, una actuación que permitirá reordenar el ámbito y configurar un nuevo espacio en el que tengan cabida nuevos viviendas, nuevos equipamientos y nuevos espacios libres. La actuación del carrer del Mig condensará tres cualidades que serán la base de la propuesta de la intervención urbanística:

• Conectividad urbana

• Habitabilidad diversa

• Integración patrimonial 

Figura 7. Ejes.
Figura 7. Ejes.

3.1. Conectividad urbana del carrer del mig

El carrer del Mig se sitúa en una posición intermedia entre la calle Santa Ana - Mayor de Sant Jaume y el paseo de ronda del castillo, aproximadamente entre las cotas topográficas 16 y 18 mts, con un recorrido suave en el tramo central y más accidentado en sus extremos. El carrer del mig, como continuidad de la calle existente del Matadero Viejo, permitirá relacionar la calle costa de Capellans, muy cerca de la futura plaza de la catedral, hasta la calle del Baluard y desde allí hasta la plaza de la Immaculada o la plaza de Remolins.

Se trata de una nueva calle-itinerario que se construye por tramos cortos y de una anchura justa, no excesiva y coherente con las dimensiones del casco antiguo de Tortosa en general y del barrio de Sant Jaume en particular. Su finalidad es la construcción de una nueva espina dorsal interior del barrio, que garantice la accesibilidad universal de sus residentes, que permita, de forma pacificada, el paso de vehículos de sus residentes y los servicios de protección y seguridad, con accesibilidad para personas de movilidad reducida y que a la vez sea el espacio para la dotación de una renovada red de servicios, tan necesaria para el barrio de Sant Jaume.

Figura 8. Secciones transversales.
Figura 8. Secciones transversales.

Sobre este nueva espina dorsal, la nueva columna vertebral del barrio, se relacionarán los diferentes conectores transversales del barrio, las calles de las escaleras peatonales, ahora de una dimensión más acotada y ajustada, y que desde la parte inferior, sobre la calle Santa Anna - Mayor de San Jame o desde la parte superior en el paseo de ronda del castillo, deben garantizar una mayor permeabilidad del barrio.

La nueva conectividad que permitirá alcanzar la construcción de esta calle, garantiza y fortalece la continuidad del espacio público y de los espacios públicos más significativos, como son las plazas: dos nuevas plazas que se configuran en la presente propuesta: la plaça del Mig y la plaça del convent dels Trinitaris.

La plaça del Mig, en el espacio central y principal del recorrido de la calle del mismo nombre, una plaza de reducidas dimensiones absolutas, pero de muy gran dimensión, si se toman como referencia las medidas relativas que configuran el barrio de Sant Jaume. La plaça del Mig, debe ser el lugar central del nuevo barrio, el espacio en el que se concentra el equipamiento público, el aparcamiento y el mayor dominio visual del castillo de la Zuda. Situada al pie del mirador del paseo de ronda del castillo, este espacio debe ser una articulación central del barrio que vertebre la mayor parte de los movimientos tanto longitudinales como transversales, un nuevo lugar de referencia donde hasta la fecha, se concentraban las edificaciones en más mal estado y que con la presente propuesta se convertirá en un espacio significativo y característico del nuevo barrio de Sant Jaume.

Figura 9. Propuesta de ordenación física indicativa.
Figura 9. Propuesta de ordenación física indicativa.

La configuración del carrer del  Mig, en sus diferentes tramos que llevan hasta el espacio central de la plaza, se ha proyectado como una articulación intencionada de pequeños alvéolos urbanos, como un rosario de pequeñas plazas de menor dimensión, articuladas por unos tramos de calle muy estrechos, pero que garantizan el paso de los vehículos por su interior. Es un espacio que metafóricamente se formaliza como si se tratara de un "metro de carpintero", con dimensiones longitudinales y transversales siempre diversas, que favorecen los lugares de encuentro, más que los lugares de paso, que buscan la visual de perspectiva corta , más que a la distancia larga en el paisaje urbano del casco antiguo y que ofrece oscilaciones y cambios de dirección en su recorrido, más que dirección única y reglada.

La alineación, en este caso, es una alineación intencionadamente sincopada, en armonía con las alineaciones cortas y rotas del centro histórico. Una alineación en continuidad, pero una continuidad hecha de adiciones de espacios diversos, más que de un único espacio. La alineación se construye en este caso, mediante la construcción de las casas, tal como se formalizó todo el casco antiguo antes del siglo XIX, momento en el que la alineación toma ya forma madura en la construcción, primero de los ensanches menores como es el caso del barrio del Rastre y posteriormente en los ensanches ya maduros como el caso del ensanche de Tortosa con la plaza Alfons XII en su lugar central.

Figura 10. Aparcamiento.
Figura 10. Aparcamiento.

La construcción del carrer del Mig, permitirá una reordenación general de la movilidad del barrio en tres líneas de actuación: la movilidad rodada, la movilidad peatonal y el aparcamiento.

La movilidad rodada, de carácter restringido, permitirá el acceso a las nuevas viviendas y por tanto el confort, la calidad y la seguridad necesaria en el urbanismo de las calles que deben conformar la ciudad. La movilidad peatonal continuará siendo la movilidad principal y dominante del barrio, con calles de pacificación de tráfico y calles con escaleras, característica principal del espacio público del barrio, pero con distancias más cortas y accesibles para la mayor parte de la población. Finalmente la dotación de un único espacio central de aparcamiento, bajo la plaça del Mig, dotará del espacio necesario para la custodia de los vehículos privados y de sus residentes, eliminando los aparcamientos individuales de cada parcela y favoreciendo así un paisaje de puertas de casas y de viviendas más que de puertas de acceso a aparcamientos en el barrio, en este sentido la opción por un aparcamiento concentrado en un lugar central, en lugar de aparcamientos individuales, es coherente con el criterio de movilidad sostenible que debe impregnar las actuaciones urbanísticas de renovación de nuestras ciudades.

3.2. Habitabilidad diversa en el carrer del Mig

Si por hábitat entendemos el lugar ordinario de vivir, podemos afirmar que el barrio de Sant Jaume en las condiciones en que estaba en el momento del inicio de los trabajos de redacción del presente documento, había perdido en gran parte esta condición de hábitat, siendo más un lugar marginal de la ciudad en general y en particular del casco antiguo de Tortosa. Su elevado grado de patologías constructivas y las dificultades de vivir en su interior, han ido generando poco a poco un abandono mayoritario de sus viviendas, y esta falta de condición de espacio para residir, ha agravado su estado de conservación y en consecuencia la ausencia de mantenimiento y por tanto, la obsolescencia de sus edificaciones.

Dotar de una nueva habitabilidad al barrio significa que éste pueda volver a ser un lugar ordinario de la localización de la población humana de la ciudad de Tortosa, con las condiciones y características inherentes a esta condición de vivir: confort, calidad y diversidad. Estas serán pues las características de la nueva propuesta residencial, de sus funciones que han de llenar el nuevo barrio de Santiago.

Figura 11. Propuesta tipológica indicativa, plantas bajas carrer del mig.
Figura 11. Propuesta tipológica indicativa, plantas bajas carrer del mig.

La propuesta urbanística, en este caso, ha ido más allá de la distribución y localización de espacios públicos y privados, que deben configurar una nueva urbanidad del barrio, procurando hacer un ejercicio metodológico de construir nuevos espacios también a través del ejercicio proyectual indicativo de las nuevas viviendas que tienen que salir de esta propuesta de planeamiento, y de este ejercicio proyectual se ha podido extraer la norma y las condiciones de ordenación que posteriormente el proyecto arquitectónico deberá concretar y materializar con su construcción.

La habitabilidad diversa, radica en buscar un equilibrio de funciones públicas y privadas, de la relación entre las actividades residenciales y no residenciales.

En cuanto a las actividades no residenciales, en las privadas, aquellas vinculadas al comercio de proximidad y la actividad que genera intercambio y relación en el barrio, se ha buscado los lugares de mayor concentración de la actividad, como son la plaça del Mig y la calle Santa Anna - Mayor de Sant Jaume, con la formalización de una nueva plaza, la plaça del convent del Trinitaris, en el lugar que ocupaba este edificio, una plaza que, en la cota baja, permitirá enlazar el conjunto de las plazas de la Catedral, de Sant Jaume y de la Immaculada, todas ellas enlazadas por la calle Santa Anna y Mayor de Sant Jaume, el eje principal de salida de la ciudad amurallada por la parte norte de la ciudad, con el portal del Assoc a la altura de la calle de la Cortadura y posteriormente con el portal del Vimpesol, ya situado más allá de la Vilanova o del barrio de Remolins.

Esta calle, itinerario histórico de salida de la ciudad de Tortosa por la parte norte, debe ser el elemento de mayor actividad, una verdadera calle mayor de esta parte de la ciudad y por esta razón el presente proyecto apuesta claramente por el fortalecimiento de sus funciones de concentración de la actividad en las plantas bajas de las edificaciones que al mismo confrontan.

Por lo que respecta a las funciones no residenciales públicas, en la propuesta se concentran en la parte más central del barrio, sobre una pieza de suelo que debe rehacer las funciones de equipamiento, de plaza y de aparcamiento. Un edificio complejo para un lugar singular, un nuevo atractivo urbano, en el corazón del barrio que garantice sobre este espacio central equipado, el principio de intercambio necesario en cualquier ecosistema urbano.

Figura 12. Perspectiva.
Figura 12. Perspectiva.

El equipamiento central se prevé, con respecto a su programa funcional de forma dual, ya que se puede destinar a un único fin de forma unitaria en toda su construcción, o distribuir de forma fraccionada en partes independientes atendiendo a su potencial desarrollo en diferentes niveles posibles gracias a la dotación de hasta tres niveles de acceso sobre el mismo edificio. El primer acceso, situado sobre la cota de 8 mts de la calle Santa Anna y la plaza Sant Jaume, el segundo nivel en una cota intermedia sobre la cota 13 y accediendo desde una terraza mirador dispuesta a tal efecto y finalmente el tercer nivel, ya situado sobre el nivel de la plaça del Mig en la cota 16.10 mts.

El equipamiento, será un nuevo lugar para las funciones públicas y ocupará un espacio privilegiado en el barrio, un nuevo espacio de referencia en la construcción de esta nueva urbanidad. Por su parte, la escuela de Remolins, que actualmente está calificada como de atención preferente y con una sola línea y que por esta misma razón de atención preferente, acoge principalmente niños de familias inmigrantes y de etnia gitana, procedente en parte de familias con dificultades sociales y económicas, una vez se hayan ejecutado los dos primeros polígonos de actuación y ya se haya iniciado la renovación del barrio y una vez se disponga de los terrenos adecuados para su nueva construcción en el mismo barrio de Remolins, pero fuera del barrio de Sant Jaume, podrá ser trasladada, dejando en su espacio, el lugar necesario para la tercera y última fase, que debe completar la renovación del barrio, con la continuidad del carrer del Mig y la formalización de la nueva plaça dels Trinitaris, sobre la calle Santa Anna.

Este equipamiento central, con un techo total entorno a los 900 mts, debe permitir la ubicación de funciones de revitalización del barrio de Sant Jaume y por extensión de las actividades de la plaza del mismo nombre. Complementariamente a esta edificación principal, y conectado con la misma a partir del nuevo aparcamiento, se reserva un espacio para el potencial emplazamiento de una pequeña pieza de suelo ubicada sobre el paseo de ronda del castillo y conectada con esta parte inferior del barrio, con la finalidad de la potencial construcción de un mirador privilegiado sobre el río y el fondo del macizo dels Ports, un lugar de estancia en el que emplazar un espacio lúdico y de restauración complementario de las actividades que se emplazarán en el barrio. Este equipamiento superior, se podrá relacionar con la parte inferior, a partir de la construcción de un núcleo de comunicaciones verticales y su conexión con el aparcamiento central situado bajo la plaza del Medio.

Figura 13. Propuesta de ordenación física indicativa, secciones transversales.
Figura 13. Propuesta de ordenación física indicativa, secciones transversales.

En cuanto a las funciones residenciales, la presente modificación puntual establece también la diversidad como principio de garantía de la riqueza de la biocenosis que constituye la ciudad. La diversidad entendida no sólo como la diferencia y mezcla entre viviendas de protección pública y viviendas libres, sino también en el potencial desarrollo de los programas funcionales que en los mismos viviendas se debe dar.

En cuanto a las viviendas protegidas, la propuesta cubre ampliamente los porcentajes mínimos establecidos en la legislación vigente respecto al techo de nueva implantación residencial, establecidos legalmente en el 20% de techo para viviendas protegidas en régimen general y especial, más el 10% del techo para la vivienda concertada con protección oficial, ya que de los casi 3.000 m2 de techo residencial de nueva implantación que se realizan en el conjunto de los tres polígonos delimitados en la presente modificación puntual, aproximadamente el 50% será destinado a algún tipo de vivienda protegida y presentando esta reserva una proporción aproximada en la que 2 de cada 5 metros cuadrados de la vivienda protegida, se destinarán al régimen general y los otros 3 a la vivienda concertada.

En cuanto al techo destinado a vivienda libre, que incluye la vivienda que se propone en la actuación, el ejercicio del proyecto indicativo de estas viviendas que se acompaña con la documentación gráfica de la presente modificación puntual, permite garantizar una diversidad funcional de los diferentes programas habitacionales a desarrollar, donde la presencia mayoritaria de viviendas de dos y tres habitaciones, se complementa con viviendas de una habitación (imprescindibles para llenar los pequeños huecos y el mosaico del parcelario del barrio) y también de cuatro habitaciones.

Figura 14. Propuesta tipológica indicativa, plantas tipo.
Figura 14. Propuesta tipológica indicativa, plantas tipo.

Esta diversidad tipológica, establecida de forma indicativa en este documento urbanístico, se ha materializado en todos los casos mediante construcciones plurifamiliares, por entender que esta tipología garantiza un mayor número de unidades familiares en el barrio. Sin embargo, y dadas las bajas alturas existentes y regladas en algunas partes del barrio, la ejecución de la regulación normativa, garantiza la posibilidad del desarrollo de viviendas unifamiliares, con un despliegue en dúplex e incorporando en el interior de la vivienda, espacios libres asociados que posibiliten un mayor confort y una habitabilidad de más calidad en el barrio.

Todas las viviendas, establecidas en estos estudios previos de ordenación y organización de los diferentes programas funcionales, se han proyectado de acuerdo a las dimensiones que podrían considerarse normales y habituales en el proyecto de la ciudad contemporánea, estableciéndose aproximadamente superficies útiles de 40 a 50 m2 útiles en viviendas de una habitación, de 50 a 60 m2 útiles en viviendas de dos habitaciones, de 60 a 70 m2 útiles en viviendas de tres habitaciones y de más de 70 m2 útiles en viviendas de cuatro habitaciones. Por otro lado y en cuanto a las condiciones establecidas en el Decreto de Habitabilidad, todos las viviendas proyectadas, se ha ordenado con el cumplimiento de la condición de la ventilación cruzada, tal y como establece la citada normativa sectorial, con la única excepción los viviendas de una habitación.

3.3. Integración patrimonial de la propuesta

El concepto de integración, hace referencia a la incorporación de un elemento nuevo en un conjunto, de modo que forme parte del mismo. En este sentido la integración incluye un concepto amplio, que integra sobre todo el respeto por lo existente, que proviene del pasado y que se debe mantener para constituir nuestro patrimonio colectivo.

Figura 15. Perspectiva.
Figura 15. Perspectiva.

El patrimonio arquitectónico, en el caso del barrio de Sant Jaume, está formado por su historia y en los restos heredados del pasado, en el conjunto de las edificaciones que constituyen el barrio y es este valor de conjunto, más que la individualidad de sus piezas, donde se debe buscar el valor patrimonial histórico del barrio. Al hablar de patrimonio, debemos referirnos también al patrimonio social y vivo del barrio, constituido por sus residentes, que lo han mantenido y que lo mantienen y por tanto los responsables de que el nivel de degradación del barrio no esté en un estado peor de lo descrito en los documentos de información.

La integración, entendida como respeto por las piedras y por las personas, por la parte física y por la parte social de la realidad del barrio, es un principio de la actuación que se propone y debe ser un elemento básico en cualquier actuación de reciclaje urbano que se pretenda desarrollar.

La propuesta es contenida e interviene allí donde estrictamente imprescindible y donde mayoritariamente está vacío de personas, de forma que las afectaciones sobre la población residente sean puntuales y una medida excepcional y casi inevitable, a fin de garantizar una coherente propuesta urbana, que asegure la calidad de la renovación deseada de las nuevas construcciones del barrio, con la confianza de que esta actuación de renovación incorporará la posibilidad de dar la vuelta al barrio, pasando de una condición de marginalidad y conflicto, a una situación de normalidad integrada en el conjunto de la vida del casco antiguo y por extensión de la ciudad de Tortosa.

La identificación del valor del patrimonio arquitectónico en el barrio de Sant Jaume y más concretamente dentro del ámbito delimitado en la presente modificación puntual, permitirá diferenciar tres áreas o sub-ámbitos e identificados a partir de la lectura exhaustiva de las diferentes cartografías históricas de Tortosa, que permiten hacer esta lectura de "ciudad de ciudades", que en su configuración actual y en el subsuelo guarda las huellas históricas de la construcción de la villa.

Figura 16. Evolución histórica del trazado.
Figura 16. Evolución histórica del trazado.

La referencia a los tres ámbitos claramente diferenciados y que tendrán en la regulación normativa un tratamiento específico, son los que siguen a continuación:

3.3.1. El frente de la calle Santa Anna y Mayor de San Jaume.

Esta calle, que es la continuación de la calle Croera (según algunos historiadores el Cardus de la ciudad romana) que pasa por delante de la Catedral, era la principal calle de salida de la ciudad medieval por su parte norte de la ciudad, que llevaba hasta el portal del Assoc, actualmente desaparecido y que estaba situado a la altura de la calle de la Cortadura, verdadero límite de la ciudad cristiana medieval. Este eje continuará por la calle Pintor Casanova (al llamado ensanche de Remolins) y la calle Mayor de Remolins (el eje principal de la judería), hasta el límite con el barranco del Celio, donde estaba emplazado el portal de Vimpesol.

Muchas de las cartografías históricas muestran esta calle, como una verdadera calle Mayor, como un eje estructurador de esta parte de la ciudad. Una calle formado de frentes de edificaciones y manzanas a lado y lado. Por el lado de poniente las manzanas limitaban, por su parte posterior, directamente con el río Ebro, en el espacio hoy en día ocupado por el matadero y por el lado de levante, las manzanas limitaban en su parte posterior, directamente con el pie del castillo de la Zuda, no apreciándose en las cartografías más antiguas, ninguna otra calle paralela a la misma calle Santa Anna, ni por la parte del río ni por la parte del castillo. Esta condición de calle principal también se refleja con la presencia de algunas edificaciones de mayor dimensión, de mejor factura constructiva y de más peso específico en la configuración del paisaje urbano de la calle.

Figura 17. Alzados de Carrer San Jaume.
Figura 17. Alzados de Carrer San Jaume.

Sobre esta calle, es donde identificamos en las cartografías históricas que se acompañan, la posición de las piezas principales de los equipamientos, como es el caso de la iglesia de Sant Jaume, hoy desaparecida y convertida en plaza Sant Jaume y también el espacio que actualmente ocupan las escuelas de Remolins, actuación realizada en la posguerra por el servicio de Regiones Devastadas, en un lugar donde la cartografía del ensanche de Joan Abril Guanyabens de 1901, situaba cartografiado un edificio religioso y anexo al mismo una prisión y que según la misma documentación del servicio de Regiones Devastadas, un antiguo convento, el convento del Trinitarios, sobre el que se levantó el muro que hoy conocemos, se dispuso una rampa y se elevó hasta 4 metros respecto al nivel de la calle Santa Anna, la cota de referencia sobre la que se situó el colegio de Remolins, y sobre lo que la presente modificación puntual prevé la ubicación de una nueva plaza: la plaça del convent dels Trinitaris.

Figura 18. Perspectiva.
Figura 18. Perspectiva.

3.3.2. El interior del barrio de Sant Jaume

Al hablar del interior del barrio de Sant Jaume, nos referimos al tejido laberíntico formado por las calles de Sant Josep, Llarg, de Sant Jaume, de Massana, de la plaza Massana, de la calle de la Aldea etc. un conjunto de calles y espacios muy estrechos, configurado por construcciones de muy reducidas dimensiones, un barrio de escaleras y poca luz, entre la parte posterior de la calle Santa Anna, Mayor de Sant Jaume y el límite del paseo de ronda del castillo, entre la calle de la Cortadura y la calle de los Curas, situado en el lateral de la Catedral.

Figura 19. Alzados longitudinales interiores.
Figura 19. Alzados longitudinales interiores.

En el interior del barrio de Sant Jaume, no hay ninguna arquitectura singular o relevante que resalte respecto a las otras y el valor patrimonial arquitectónico, está sobre todo en tres elementos que forman parte característica de este conjunto:

3.3.2.1. Las dimensiones del espacio público.

Son pocos los barrios y conjuntos urbanos en los que se pueda leer y aprender de forma tan clara la importancia relativa de las dimensiones en la configuración del centro histórico.

Figura 20. Imágenes de las calles del Barri de Sant Jaume.
Figura 20. Imágenes de las calles del Barri de Sant Jaume.

Las medidas del espacio, en el caso del barrio de Sant Jaume, toman un valor relevante, respecto a otros barrios de la ciudad. Se trata de calles muy estrechas (similares en anchura a la judería de Remolins) donde la calle Llarga de Sant Jaume, tiene dimensiones siempre variables con tamaños de 1,28, 1,56, 2,30, y 2,40 metros de anchura, o la calle de la Aldea con anchuras de 2,05, y 1,90 metros, o las calles Massana y travesía de Sant Josep, tant estrechas (1,45 y 1,75 respectivamente) que uno puede tocar las dos fachadas de la calle tan sólo estirando brazos.

Son espacios públicos de una dimensión casi doméstica. Estas dimensiones reducidas de la calle, ponen de manifiesto y explican por qué hay un espacio, que en el callejero de la ciudad toma el nombre de plaza: la plaza Massana y que tiene tan solo 5,50 metros de anchura y poco más de 20 metros de longitud. Una plaza que apenas llega a los 120 m2 y que toma este nombre, por ser un alvéolo urbano, el espacio más ancho del barrio, el espacio en el que concurren las calles más estrechas.

Esta plaza, en el momento en el que el barrio estaba lleno de vida, con residentes, vecinos y vecinas, era el lugar de encuentro, el lugar donde salir a conversar, a intercambiar información. Un espacio muy doméstico, con las plantas de los mismos vecinos que formaban parte del inexistente mobiliario urbano público, ya que el único mobiliario eran las mismas sillas que cada vecino sacaba y ocultaba, para pasar el rato en la plaza.

Figura 21. Perspectiva.
Figura 21. Perspectiva.

3.3.2.2. Las dimensiones de la fábrica urbana.

En coherencia con las dimensiones del espacio público, el parcelario de esta parte interior del barrio es un parcelario de dimensiones muy reducidas, con un nivel de fraccionamiento y desmenuzamiento muy grande tanto en las parcelas, como en las edificaciones y fachadas de las mismas.

Figura 22. Plaza Massana.    
Figura 22. Plaza Massana.
Figura 23. Regulación de edificaciones, cubierta.
Figura 23. Regulación de edificaciones, cubierta.

El paisaje urbano que configuran sus fachadas está construido de segmentos cortos que en muchos casos no llegan a los 5 metros de longitud, donde no hay planos de fachada de horizontales largas y de grandes dimensiones, más propias de los barrios nobles, que de barrios populares, como es el caso del barrio de Sant Jaume. Este fraccionamiento de las fachadas y el constante cambio de las planimetrías, en consonancia con las dimensiones reducidas del espacio público, configuran un barrio de granulometría urbana fina, de granos de arena en lugar de piedras de gran tamaño y esta misma característica, es perceptible en el mosaico que forman sus cubiertas, lo que podemos denominar la quinta fachada del barrio y que es posible disfrutar desde los miradores privilegiados del paseo de ronda y desde el mismo castillo de la Zuda, ambos por encima del mosaico que forma el paisaje de cubiertas y azoteas del barrio de Sant Jaume.

Figura 24. Área del barrio de Sant Jaume antes de la intervención.
Figura 24. Área del barrio de Sant Jaume antes de la intervención.

Un mosaico formado por pequeñas piezas, que no integra la mayor dimensión de arquitecturas nobles y palacios, emplazados en otras partes del casco antiguo de Tortosa.

En el barrio de Sant Jaume, la arquitectura desmenuzada y de reducida dimensión es un valor que la norma de este documento urbanístico, que debe regular para las nuevas edificaciones estableciéndola como un elemento básico y coherente para la integración de las nuevas arquitecturas con las arquitecturas existentes y que se propone mantener y rehabilitar dentro del propio barrio.

Figura 25. Vista desde la Zuda.
Figura 25. Vista desde la Zuda.

3.3.2.3. Los materiales, los acabados y la composición de las arquitecturas.

El paisaje urbano del barrio de Santiago, de dimensiones reducidas en el espacio público y de dimensiones reducidas en su fábrica urbana, finalmente es lo que viene configurado por las fachadas y las cubiertas de esta misma fábrica urbana y una vez más el barrio es un barrio de materiales sencillos, de barro y rebozados en lugar de grandes piedras, un barrio con un cromatismo diverso, donde en los tiempos más recientes el encalado blanco, ha dominado como una técnica de acabado "low cost", una forma de acabar la arquitectura con pocos recursos económicos.

Figura 26. Pieles y texturas.  
Figura 26. Pieles y texturas.

En las fachadas del barrio de Sant Jaume hay poca piedra y mucho mortero, con un tipo de construcción más de autopromoción que de renta de vecinos y esta condición, en un barrio mayoritario de planta baja y una planta piso o dos, la composición ilustrada de los ejes verticales de composición es más una excepción que una norma compositiva generalizada del barrio.

Figura 27. Alzados normativos 1.
Figura 27. Alzados normativos 1.

Los ejes de composición vertical de los huecos arquitectónicos, están más presentes en la calle Santa Anna y Mayor de Sant Jaume, que en el interior del barrio de Sant Jaume.

Figura 28. Alzados normativos 2.
Figura 28. Alzados normativos 2.

Una vez más la arquitectura popular y más tradicional del barrio, da muestras de una construcción secuencial en el tiempo, donde sobre una edificación anterior y más antigua se adicionó posteriormente una edificación encima, siguiendo en cada caso una composición y una disposición de los huecos de la fachada que tienen más que ver con la expresión en el exterior del programa funcional del interior de cada planta, que con la composición unitaria y tradicional en otros lugares de la ciudad con conformación de las fachadas mediante la disposición de los huecos arquitectónicos alineados según ejes de simetría de composición verticales.

Figura 29. Composición de huecos.   
Figura 29. Composición de huecos.

Esta disposición no ordenada de los huecos en fachada, dan un dinamismo y una vibración continua del conjunto de sus fachadas, con un desorden general que acaba por configurar un orden propio y característico del barrio de Sant Jaume, respecto otros barrios de la ciudad. Finalmente la falta de homogeneidad y la misma expresión de la dimensión reducida del barrio se puede apreciar también en la posición de los elementos de remate de las edificaciones, los aleros de las cubiertas que dan sobre la calle, casi nunca están en la misma posición entre edificaciones vecinas, una muestra más de la diversidad y del movimiento de las fachadas, expresión viva de un barrio hecho por la gente que va a vivir en el mismo y del que todavía quedan algunos ejemplos, donde estas características son presente.

La norma de las nuevas edificaciones y los parámetros que sobre las mismas se aplicarán, procurarán orientar las nuevas arquitecturas de las construcciones a realizar en coherencia y con respeto sobre estos conceptos y parámetros que forman parte del código constructivo histórico del barrio de Santiago.

3.3.3. La manzana del ensanche de Remolins.

Denominamos manzana del ensanche de Remolins, a la manzana delimitada por las calles Rasquera, Baluard, de la Cortadura y Mayor de Sant Jaume, emplazada ya fuera del barrio de Sant Jaume, más al norte del muro de la de la Cortadura y en el espacio de la explanada que separaba el barrio judío de Remolins de la ciudad cristiana.

Figura 30. Casas de Carrer Major.      
Figura 30. Casas de Carrer Major.

La geometría de la manzana y las dimensiones de las calles que la conforman responden a esta condición de manzana situada en un espacio de articulación y por esta misma razón toman una condición dimensional con una dualidad espacial: por una parte la fachada de la calle de la Cortadura, sobre el muro de la fortificación del mismo nombre, es más una fachada de las espaldas de las edificaciones que hacen frente a la calle Rasquera, que una fachada principal de la misma calle de la Cortadura, y por otra parte la misma calle Rasquera, con el chaflán definido sobre la calle Mayor de Sant Jaume, calles y edificaciones que se construyen a partir del plano del ensanche de la ciudad y que a finales del siglo XIX, definirá sobre este espacio de la explanada que en la misma cartografía aparece como "ensanche zona Remolins" y donde tal vez por la coherencia en este mismo espacio, las construcciones y su formalización le correspondería más bien una normativa más propia de ensanche que de casco antiguo. Sin embargo, y al ser ésta la única manzana del conjunto de manzanas que formaban este llamado ensanche, se considera oportuno no modificar sustancialmente la norma que ya rige para las otras manzanas de este lugar llamado ensanche, aunque se trataba más de la ocupación de un hueco entre dos partes históricas de la ciudad, el barrio y la ciudad cristiana, que de una extensión fuera muros de la ciudad tal y como en general se conceptúan estos episodios en la construcción de la ciudad de finales del siglo XIX y durante gran parte del siglo XX.

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Fernando Fernández Alonso. Arquitecto. Profesor Asociado de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
Josep Mª Llop Torne. Arquitecto. Profesor en la Facultad de Geografía de la Universidad de Lleida
Javier Ruiz Sánchez. Dr. Arquitecto. Profesor Titular de la E.T.S. de Arquitectura de Madrid
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